miércoles, 28 de marzo de 2012

Desenlace Camino Real de Guadalupe 2012





Pues aquí termina otra ruta más con mis colegas Julio y Luis. Muchas gracias de nuevo a ambos por haberme acompañado en esta nueva aventura. Lamento las bajas de los demás habituales, unos por motivos físicos de los que espero se repongan lo antes posible, y otros por motivos de otra índole.

La ruta ha tenido momentos dignos de recuerdo, y momentos de cierto sufrimiento, como todas las realizadas. Al final el gps nos marca como recorridos casi 180 kilómetros (más casi otros 20 en mi caso del día inicial). El primer día resultó algo más duro de lo previsto (no olvidaremos la subida al Cerro del Burro), lo que condicionó la ruta del segundo día. El tercer día se ajustó a la dureza prevista.

Siempre agradeceremos la recompensa final que siempre recibimos en forma de recibimiento en destino por nuestras familias. Compensa todo el sufrimiento de meterte horas y horas en la bici todos los días hasta que no te duele el culo del callo que te sale.

Muchas gracias a todos los que nos han ayudado en este Camino, el presidente de la Asociación de Amigos del Camino de Guadalupe, Ana del bar de Villaverde, Piter el revisor del tren, los sacerdotes de las iglesias de Santiago y del Prado en Talavera, el alcalde de Aldeanueva de Barbarroya, Eugenio y Andrés y los demás de la Estación de Pizarrita, Merche y marido y las amigas con las que compartimos cena en Carrascalejo, el sacerdote de Carrascalejo, los colegas de Guadalupe con especial mención a Jesús y Juanjo y Sara, los responsables del Monasterio de la Virgen de Guadalupe y de la Hospedería, a Jesús Utrilla y Juanjo y todos sus colegas que fueron a acompañarnos en los kilómetros finales de nuestra ruta, a Jesús y Juanjo y Sara por la estupenda cena que nos dispensaron y al sobrino de Jesús que tan bien nos trató, y a todos los que sin intención puedo estar olvidando en este momento.

Ortum Tedeum. Hasta el próximo Camino.

Camino Real de Guadalupe 2012



Día 3. Carrascalejo - Guadalupe. 48,82 Km







Kilómetros: 48,82
Tiempo pedaleando: 3:47:04
Vel. media: 12,56 km/h
Vel. máxima: 55,76 km/h

Si el bar de Merche ayer estaba a tope por la tarde y por la noche, ahora a las ocho y media de la mañana también tiene ambiente. Nos tomamos un café con unos churros recién hecho y nos montamos en las bicis. Salimos a las 9:15. Hoy toca etapa de puertos.

El día ha amanecido muy similar a los anteriores, hay sol con algo de nubes y mucho fresco.

Nada más salir de Carrascalejo empieza la subida al puerto de Arrebatacapas. Lo hacemos por carretera porque nos han advertido que por camino hay que empujar la bici y no merece la pena.

La subida no tiene rampas de excesivo porcentaje, pero la cuesta es interesante y no da descanso, por lo que hay que ir haciéndola a tren. Hacemos cima a las 10:15, justo una hora después de salir.

Hay una cruz y un mojón con una imagen de la Virgen de Guadalupe con flores. Las vistas a uno y otro lado son espectaculares y el día ahora está luminoso y casi despejado. Al norte vemos la imponente silueta de la sierra de Gredos y a nuestro alrededor la Jara por un lado y los Ibores y las Villuercas por el otro. Justo enfrente nuestro se levanta la siguiente sierra que hemos de subir, por el puerto del Hospital del Obispo. Desde aquí parece que la cima está aún mucho más alta que donde estamos y no aprecio bien por donde subirá el puerto. Tiene pinta de ser una subida muyyyyyyyy larga.

Antes de empezar la bajada pasa un coche que nos pita a modo de saludo. Se trata del cura de Carrascalejo con el que ayer estuvimos hablando un rato y nos selló las credenciales. Es un chaval joven que nos dijo que él también le daba a la bici antes de entrar al seminario. Estuvimos comentando con él algo de la ruta que estábamos haciendo. A él también nos lo encontraremos más tarde, a nuestra llegada a Guadalupe, a la entrada del Monasterio.

Tras las oportunas fotos, iniciamos la bajada hacia Navatrasierra. Carretera despejada y en buen estado. El belga se lanza a tumba abierta; Julio y yo vamos parando haciendo fotos y viendo el paisaje porque es grandioso.

En Navatrasierra no encontramos abierto ni el bar y seguimos bajando aún unos 3 kilómetros más, hasta alcanzar el río Gualija. Hay un área de recreo con unas mesas y barbacoas. Es un sitio ideal para pasar un día en el campo.

Y ahora empieza lo bueno, la subida al puerto del Hospital del Obispo. La hacemos de nuevo por carretera, aunque es una carretera tan secundaria que no pasan ni coches. El piso no está mal del todo y vamos subiendo como el puerto anterior, a tren. Empezamos la subida a las 11:00. Tenemos unos 12 kilómetros de ascensión por delante.

A media subida, como a los siete kilómetros de empezar el puerto, nos encontramos con D. Jesús Utrilla, amigo de Julio que vive en Guadalupe, y a unos cuantos amigos suyos con los que sale en bici. Han tenido la deferencia de venir a buscarnos para hacer juntos la parte final de la etapa. Estamos muy agradecidos.

Como nosotros veníamos algo disgregados y ellos tampoco estaban bajando todos el puerto (lo que bajaran lo tendrían que subir), tras los correspondientes saludos vamos agrupándonos para hacer los últimos kilómetros del puerto, de nuestra subida, todos juntos.

Mientras que la ascensión en sus primeras 3/4 partes tiene buen desnivel, antes de llegar al Hospital del Obispo llanea bastante y te permite rematar la ascensión sin exprimirte. Como a un kilómetro y medio antes de hacer cumbre hay una fuente, junto a la misma casa del Hospital del Obispo (que ahora debe ser privado), y paramos diez minutos a beber algo y charlar con los colegas de Guadalupe. Son las 12:25.

El último kilómetro y medio de ascensión vuelve a tener su buena rampa. Hacemos cumbre a las 12:45. Los colegas de Guadalupe dicen que han quedado para comer con sus familias, por lo que empezamos la bajada que nos ha de llevar al río Ibor sin mayor dilación.

Hacemos un par de kilómetros de bajada por carretera para enseguida meternos por camino a mano izquierda y realizar un delicioso descenso entre pinares bordeando el Cerro de Cabeza Rebollosa y cruzando Valle Grande y Venta Real.

Alcanzamos la carretera a Guadalupe junto al río Ibor, último tramo de nuestra ruta, a las 13:15. Nos quedan 8 kilómetros de subida a la ermita del Humilladero y otros 4 de bajada hasta entrar en Guadalupe.

Vamos haciendo la ascensión, que no tiene grandes rampas, al mismo ritmo que los colegas de Guadalupe. Ellos tampoco creo que van a tope pese a que van teniendo prisa por llegar. Pero nosotros llevamos las alforjas y llevamos el cansancio acumulado de los días anteriores. Y en la última rampa, a falta de escasos 500 metros para llegar al Humilladero, nos va dando el tío del mazo. Nos da uno a otro y sin darnos opciones. Yo he de parar para poder tomar algo de aliento un par de minutos. Luis para un par de veces.

Llegamos al Humilladero a las 14:00. Cuando me dió el tío de la maza recordé que uno de los colegas de Guadalupe sacó unos cacahuetes cuando estábamos en el Hospital del Obispo. He hecho todo el tramo de pájara pensando en los cacahuetes. Y según llego al Humilladero, donde nos estaban esperando, en lugar de pedir los primeros auxilios pido los cacahuetes. Me tomo unos puñados casi con fruicción y me dan la vida.

Empezamos la bajada de los últimos 4 kilómetros de la ruta. De nuevo el belga se lanza a tumba abierta con los colegas de Guadalupe mientras Julio y yo vamos parando a sacar fotos.

Justo al llegar a Guadalupe nos espera D. Jesús de Utrilla y Hernangómez para entrar al pueblo por la calle Real, por donde entran los peregrinos, en lugar de entrar por carretera.

Los demás no han tenido la misma idea y mientras nosotros llegamos al Monasterio por esa vía, Luis y los demás están como 10 minutos esperando en la carretera más adelante. Y como tratan de llamarnos por móvil y no tenemos cobertura, se tiran un buen rato creyendo que nos había pasado algo mientras nosotros estábamos tan tranquilos esperando en la misma plaza del Monasterio.

Al poco se desface el entuerto y cada uno se va a su casa mientras nosotros nos refrescamos algo tomando unos botellines con la familia de Julio, la mía vendrá más tarde. Lamento no haber podido despedirme de ellos y darles las gracias por habernos acompañado. También se quedan con nosotros Jesús y Juanjo. Juanjo es otro de los colegas de Guadalupe. Su mujer, Sara, trabaja en la misma plaza. Tiene unos productos buenísimos y riquísimos. Y tienen unos hijos, Allegra y Daniel, que son majísimos.

Nos vamos a comer y justo cuando acabamos viene mi familia. Ya todos juntos vamos a la Hospedería del Real Monasterio a tomar posesión de nuestras habitaciones. Sitio tan relajante como recomendable.

Por la noche nos volvemos a juntar para cenar con las familias, Jesús, Juanjo y Sara. Resultó una cena agradable de veras. Solo lamentamos que ni la mujer de Jesús, que estaba trabajando, ni sus hijas pudieran acompañarnos. El sobrino de Jesús nos atendió de maravilla. Gracias a todos ellos por ocuparse de nosotros.

Hoy hemos pasado por: Carrascalejo, Navatrasierra, Guadalupe.

Día 2. Estación de Pizarrita - Carrascalejo. 62,33 Km






Kilómetros: 62,33
Tiempo pedaleando: 4:12:44
Vel. media: 14,79 km/h
Vel. máxima: 47,25 km/h

Amanece con unos nubarrones muy negros. No sé si hoy nos mojaremos. Hay también mucho viento y hace bastante fresco. Como las previsiones eran de buen tiempo, apenas he traido ropa de abrigo para la bici, por lo que me pongo encima del material de la bici el jersey de calle que he traido.

Ayer nos dijeron que hoy tendríamos desayuno continental que nos preparará la cocinera que viene hoy (que es distinta a la de ayer). Y como no viene hasta las 9 de la mañana, pues no hemos madrugado en exceso. Al final el desayuno continental resulta ser un café con una tostada de pan. La realidad es que estamos en mitad de la nada y no hay otra elección.

Desayunamos y salimos hacia las 9:15 con dirección a la Estación de Santa Quiteria hasta lo que es el final de la Vïa Verde de la Jara.

Afortunadamente las nubes van desapareciendo, aunque no el fresco. No nos mojaremos.

Seguimos por la Vía Verde de la Jara, en continuo ascenso, pasando por el Embalse de San Vicente, el apeadero de La Cervilla y llegándonos, tras 14 kilómetros hasta la Estación de Santa Quiteria. Son las 10:15 de la mañana y parece que en poco tiempo el sol empezará a calentar algo.

Desde aquí hay un túnel que se adentra en las Villuercas y enlaza con otra vía verde que hace el eje Alía-Guadalupe-Cañamero-Logrosán, pero el túnel está cegado y resulta impracticable. Además nuestra ruta ha de hacer un giro de 90 grados a la derecha para hacer otros diez kilómetros por carretera ascendente has el pueblo de Puerto de San Vicente.

Llegamos a Puerto de San Vicente a las 11:25 y paramos media hora a tomar algo caliente y a sellar. Este es el punto más alto de la ruta de hoy y desde aquí, teóricamente, todo el camino es en suave descenso.

A las 12:00 retomamos ruta por camino agradable para proseguir hacia Aldeanueva de San Bartolomé. En un momento determinado noto que nos hemos desviado de la ruta a la altura Casa de Roblegordo y hemos tomado dirección Mohedas de la Jara. Precisamente con un amigo de Julio que está en este pueblo lleva Julio hablando toda la mañana y refunfuñando que para qué vamos a hacer la ruta planificada si acortando por Mohedas llegamos a destino enseguida. Algo escasas deben andar las fuerzas si no hay motivación suficiente para hacer la ruta planificada.

Llegamos a Aldeanueva de San Bartolomé a las 13:30 tras haber recorrido casi 40 kilómetros. Paramos a comer unas raciones en un bar muy animado. Se juntaba la celebración de algún bautizo o similar con los cazadores que llegaban, machete al cinto, después de una mañana de caza.

Aunque el camino sigue restando cota de altitud, salimos hacia La Estrella con Julio refunfuñando. Y hacemos esos 10 kilómetros en poco menos de tres cuartos de hora. El camino es muy agradable y llevadero, pero no deja de tener cuestas arriba y abajo y el cansancio se va acumulando. Llevamos unos 50 kilómetros hoy y aún nos deben quedar otros 20 para completar la especie de anillo que habíamos planificado.

A la entrada de La Estrella hay una zona con barbacoas llena de gente. Allí un chaval muy agradable nos dice que no están celebrando nada especial, que se reunen para estar juntos todos los del pueblo y pasar así el día. También va en bici y nos dice que el camino que queremos seguir hacia Navalmoralejo y Villar del Pedroso, unos 16 kilómetros, es bastante quebradizo y algo exigente. Y que también hay otro camino que sale directo hasta Carrascalejo.

Julio vuelve a dialogar un momento y yo les digo a él y a Luis que tomen el camino hacia Carrascalejo ya que yo me siento bien de fuerzas y puedo hacer el recorrido planificado. Pero tampoco esto parece correcto ya que Julio argumenta que no tiene sentido dividirnos hacer esa parte del camino separados, por lo que dice que sigamos hacia Navalmoralejo. Pero eso sí que no tiene sentido alguno si van justos de fuerzas y tras 50 kilómetros, por lo que prefiero ahorrarme posteriores diálogos y a la altura del puente del Arroyo de la Aguilucha, a la salida de La Estrella, tomamos el camino directo a Carrascalejo. Son las 15:30.

Esta parte del camino son unos 12 kilómetros, de más sube y baja, entre encinares con mucho ganado ovino y con un trío de corzos que nos salieron en mitad del camino y huyeron entre grandes saltos cuando nos vieron llegar.

A eso de las 17:00 llegamos a Carrascalejo con tiempo más que suficiente para descansar toda la tarde. Nos alojamos en unas chozas rurales al lado de las piscinas a la salida del pueblo. Tras el correspondiente duchazo y algo de siesta, nos volvemos al pueblo a cenar algo para volver a dormir temprano.

Para cenar nos metemos una ensalada y una ración de chuletillas de cordero que no se la salta un gitano. Muy rica la cena. La encargada, Merche del bar Mateos, nos dice que hace churros ella misma y que podemos desayunar eso mañana a partir de las siete de la mañana que los empieza a preparar. Nos vamos a dormir con idea de madrugar para el día final que tiene muchos puertos que subir.

Hoy hemos pasado por: Estación de Pizarrita, Puerto de San Vicente, Aldeanueva de San Bartolomé, La Estrella, Carrascalejo.

martes, 27 de marzo de 2012

Día 1. Talavera de la Reina - Estación de Pizarrita. 69,09 Km





Kilómetros: 69,09
Tiempo pedaleando: 5:10:53
Vel. media: 13,33 km/h
Vel. máxima: 42,47 km/h

Primer día de este Camino a Guadalupe. El día amanece con nubes y claros y con algo de fresco. Quedamos a las 8:30 en la recepción del hotel. Luis y yo hemos dormido en la misma habitación y cumplimos el horario. Y como hay cosas que no cambian nunca, Julio no aparece hasta unos 10 minutos más tarde. Igual habrá estado hablando con muñeco de barro.

Pagamos y salimos en dirección a una churrería cercana, Pio 2, en la esquina de la calle Dos de Mayo con la calle Capitán Daoiz, con unos azulejos de Talavera muy bonitos.

Terminado el café con churros, salimos a las 9:15 cruzando el centro de Talavera por la calle San Francisco, Plaza del Reloj, Bachiller Hernando Alonso, Iglesia de Santa María la Mayor (o Colegial), ayuntamiento de Talavera y nos llegamos al Puente Metálico para salir de Talavera en dirección al barrio de Santa María por la carretera de Los Navalmorales. A la altura de Santa María giramos a la derecha, antes de una línea aérea de alta tensión, para tomar ya camino de tierra.

Al poco nos encontramos con una construcción medio desvencijada, que parece un almacén, y entramos a curiosear. Por dentro está todo lleno de cuerdas que cuelgan de los techos. Se trata sin duda de un antiguo secadero de tabaco. Resulta muy curioso comprobar las miles de cuerdas que cuelgan por todos los lados en los tres pisos que parece había.

Seguimos hasta empezar la primera subida del día, El Mecachón. Lo subimos sin mayor problema. El camino es bueno, sin apenas piedra suelta y el paisaje empieza a cambiar drásticamente. Ahora ya empezaremos a ver de contínuo jaras y encinas. Las vistas hacia atrás son muy bonitas, con Talavera al fondo en el valle y farallones de tierra caliza que hacen de pared al valle del Tajo.

Seguimos sin mayor incidencia entre fincas muy puestas entre este mar de encinas. Tras El Mecachón y La Culebra, alcanzamos las casas del Alamillo y El Membrillo, un pueblo pequeño en medio de la nada, con la iglesia cerrada y casi sin bar. Son las 11:15 y hemos hecho 16 kilómetros.

Seguimos hasta alcanzar el Cordel de Las Merinas y llegarnos a Alcaudete de la Jara. Como son las 12:15 nos paramos a reponer algo de fuerzas. Tras media hora, seguimos en dirección a la iglesia, pero también está cerrada y no podemos sellar. Hacemos alguna foto y nos disponemos a salir hacia Belvís de la Jara. De por medio hay un pequeño monte, el Cerro del Burro.

Aunque en las altimetrías que teníamos ya sabíamos que era un repecho no muy largo y algo duro, lo que en ningún sitio se puede ver es que el camino está muy agrietado y con mucha piedra suelta. No hizo falta echar pie a tierra para empujar la bici, pero la subida se hace muy dura, tardando algo más de media hora en hacer solo 3 kilómetros.

Tras una breve parada para retomar aire, seguimos hasta alcanzar Belvís de la Jara. En lugar de seguir hasta Aldeanueva de Barbarroya, decidimos parar a tomar un bocadillo y reponer fuerzas. Lo hacemos en la plaza del pueblo, aunque los bocatas los tardaron en preparar y al final la parada se prolongó más de 1 hora.

A las 4 de la tarde salimos de nuevo por más caminos de sube y baja hasta Aldeanueva de Barbarroya. De nuevo la iglesia cerrada y nos llegamos a un bar en la plaza del pueblo. Allí nos tomamos un botellín y uno de los que están en la barra nos pregunta de dónde venimos y dónde vamos. El susodicho, de nombre José Manuel Fernández, se identifica como el alcalde y nos quedamos charlando con él un buen rato. Nos explica la historia de la cara que hay en la fachada de una casa del pueblo, el desarrollo de la comarca, la Vía Verde, etc, etc. Como no hemos podido sellar la credencial, él nos pone su firma y, tras estar allí casi 1 hora, seguimos en dirección a unos lavaderos que hay a la salida del pueblo, en el margen del arroyo Zarzuela, antes de alcanzar la Vía Verde. Con unas cosas y otras alcanzamos la Vía Verde a las 17:45 y con 20 kilómetros aún por delante.

El tramo de Vïa Verde que hemos de tomar hasta nuestro destino de la Estación de Pizarrita es una cuesta arriba muy tendida pero sin descanso. Con las cuestas que hemos hecho y la hora que es, se nos hacen bastante largo. Hay enormes rectas, todas cuesta arriba, tan largas que no acabas de ver el final. Y cuando por fin rematas una y das una curva, te aparece otra recta más, siempre infinita y en subida. Toda la Vía Verde se me hizo igual. La única forma de no desfallecer era marcarme un ritmo constante de 20 km/h del que no bajar, pero había tramos que era imposible mantenerlo. El cansancio empezaba a notarse. La etapa estaba resultando mucho más dura de lo previsto.

Vamos avanzando poco a poco. Como la Vía Verde es también usada por coches, y no entiendo cómo les dejan, el cemento del piso está muy roto. A veces resulta incómodo. Cruzamos varios túneles y pasamos por los antiguos apeaderos de Pilas y Nava Fuentes. La luz de la tarde va cayendo. El paisaje es de monte bajo y parece que estuviéramos en mitad de la nada.

Y así, poco a poco, tras hora y media por la Vía Verde, llegamos a destino a eso de las 19:15.

La estación de Pizarrita la han arreglado y han puesto unas zonas comunes donde hay aseos y duchas, una zona cubierta donde en primavera y verano dan de comer, y han arreglado un vagón que hace las veces de coche restaurante, y otro vagón de coches camas.

Cuando llegamos ya solo queda una chica, que nos preparará la cena y un encargado que duerme allí y hace las veces de camarero. Seremos los únicos que cenen y duerman aquí hoy.

Después de ducharnos hacemos por cenar lo antes posible y así liberar a la cocinera, que además está embarazada de 6 meses y no queremos entretenerla. Al comentarle si después se puede ir a tomar algo al pueblo más cercano, Campillo de la Jara que está a escasos 3 kilómetros, nos dice que sí, pero que la noche será oscura y además dice que hay mucho corzo y mucho animal que baja a beber al río y que igual resulta algo peligroso ir con la bici de noche poque hay algo de cuesta y se nos cruzarán muchos animales.

Al final no vamos al pueblo porque Eugenio, el camarero, ha llamado al electricista ya que el cuadro de luces que tienen ha saltado un par de veces y hay que mirarlo. Y resulta que el chispas, Andrés creo que se llamaba, no tiene mucha prisa y se queda a tomarse un cacharrito. Y como empieza a contar chistes, pues al final caen unos cuantos cubatas mientras no paramos de reirnos con ellos.

De estar a punto de ir a acostarnos a eso de las diez de la noche, nos estamos contando chistes y tomando cubatas sin parar hasta la una de la madrugada. Nos metimos una buena jartá a reir. Gracias a Eugenio y Andrés por la buena noche que echamos.

Hoy hemos pasado por: Talavera de la Reina, El Membrillo, Alcaudete de la Jara, Belvís de la Jara, Aldeanueva de Barbarroya, Estación de Pizarrita.

Día 0. Madrid - Talavera de la Reina




La realidad es que esta etapa es sólo el acercamiento a Atocha y el desplazamiento en tren hasta Talavera de la Reina. En lugar de etapa es un aperitivo. Pero un aperitivo de casi 20 kilómetros pertrechado ya con las alforjas y todos los avíos.

Salgo de casa a las 15:30 para ir por el carril bici y Madrid Río hasta Legazpi. Hace calor y, aunque no he comido, llego a la hora establecida porque el trayecto es casi todo llano picando algo hacia abajo y se hace aún sin fuerzas. A la altura del Matadero le doy un toque a Luis para encontrarnos en la misma plaza de Legazpi y así nos hacemos juntos la subida hasta la estación de Atocha.

Según entramos en la estación vemos a Julio que habrá llegado unos cinco minutos antes. Son las 16:35. Mi ruta en bici acaba aquí por hoy. Son casi 20 kilómetros, suaves, que habrá que acumular a los 185 kilómetros que tenemos planificados hacer en los próximos tres días.

Le enseñamos los billetes a la chica que está en la entrada que tenemos que tomar para los andenes de medio recorrido y nos dice que el tren a Talavera no sale en Atocha sino en Villaverde Bajo, y que sale a las 18:00 en vez de a las 17:30. Empezamos a revisar el billete de tren por todas sus esquinas y al final aceptamos pulpo como animal de compañía ya que de lo que pone podría entenderse eso, pero es todo bastante confuso.

El caso es que lo único que hemos de hacer es ir al andén, subir en el próximo tren que pase por Villaverde Bajo y esperar allí a la salida del tren a Talavera de la Reina. Como yo no había comido comentamos la posibilidad de picar algo en la misma estación de Atocha, pero la chica nos dice que lo hagamos mejor en la estación de Villaverde y allí esperemos a la salida del tren tranquilamente.

Y le hacemos caso y allá que bajamos al andén, cogemos un tren que iba a Parla o a Aranjuez (ya no recuerdo) y nos plantamos enseguida en Villaverde Bajo. En la misma estación nos hacemos una parcelita en la barra del bar y nos atiende una chica tan bajita como simpática. Se mueve que parece que se ha tragado un rabo de lagartija. Le pido amablemente una foto para la colección, pero me dice que no es fotogénica y no nos la hacemos. Eso sí, nos prepara unos bocatas más que dignos, regados con sus buenos botellines. Y como aún tenemos tiempo hasta que salga el tren, nos prepara unos muy dignos cubatas. El mío de Legendario. Me dice que está muy de moda ahora ponerlo con zumo de piña y nos prepara un chupito, pero ni a Luis ni a mí nos gusta. La piña mata todo el sabor del ron. También nos dice que le demos recuerdos al revisor, que se llama Pedro, o Peter, y que es majo.

Llegada la hora nos bajamos al andén y hacemos por encontrar al tal Peter que está en cabecera de andén con el maquinista del tren. Le decimos que vamos de parte de la chica del bar, creo que se llamaba Ana, y subimos al primer vagón con las bicis pegadas a la cabina del maquinista.

Va también en el vagón una chica que habíamos visto tomando algo sola en el bar. Debe tener nuestra edad, con una huerta espléndida pese a la pertinaz sequía que padecemos; aunque de cara, carísima. Diríase que la droga es muy mala. El caso es que se sienta con un joven, al que le sacará fácil veinte años, y en la hora y media que tardamos en llegar a Talavera no paran de charlar. Con él se baja en Talavera y desaparecen juntos por el andén. Igual hacen la misma colección de cromos.

Peter nos recomienda varios sitios para cenar y salimos de la estación de Talavera de la Reina juntos. Nos montamos en las bicis y nos vamos a sellar a la Iglesia de Santiago. Hemos de esperar algo porque están terminando un funeral, pero logramos el sello. Desde ahí nos vamos a la Iglesia de Nuestra Señora del Prado, patrona de Talavera. La iglesia es bien bonita, pero la sacristía está cerrada. Damos una vuelta por el exterior y cuando estamos a punto de irnos nos chilla un joven que resulta ser un sacerdote que al ver las bicis intuyó que éramos peregrinos. Pues sí señor, lo somos. Muy amablemente nos abre la sacristía, nos sella la credencial, nos da una estampita de la Virgen del Prado y nos desea buen peregrinaje, pidiéndonos que al llegar a Guadalupe recemos para que llueva. Muy simpático el curilla.

Con los deberes del día hechos, nos vamos al hotel, dejamos los trastos y nos damos una vuelta para cenar algo. Picamos unas tapas muy ricas en La Alcaparra, en el cruce de Lepanto con Joaquina Santander, y tras otro medio cubata, pero sin tardar mucho, nos volvemos al hotel a dormir porque mañana empieza lo bueno.

jueves, 15 de marzo de 2012

Vámonos

Son las 15:25. Acabo de terminar de poner las alforjas en la bici. No he querido revisar nada para no ver lo que me ha faltado por meter. En cuanto venga María José me piro, que ya tengo que irme.

Hace bastante calor. A 15 de Marzo debemos estar como a 25 grados. Voy a sudar.

Señores, ¡en sus puestos!

Ya salimos. A falta de escasa hora y media para salir ando con los últimos retoques. No tenía nada preparado de las alforjas y no he podido hacerlas durante la mañana. Así que aquí me tienes corre que te corre abriendo armarios, cogiendo lo que se me va ocurriendo y metiéndolo todo como puedo en las alforjas.

He dado de comer a los enanos. Ahora los llevaré al colegio, les daré un abrazo y un beso enorme que dure los tres días que no les voy a ver y volveré a hacer lo propio con la mi muller y a terminar de montar las alforjas en la bicicleta.

A las 15:30 he de estar ya dando pedales dirección Casa de Campo y Madrid Río. He quedado con Luis en que le recojo en Legazpi para subir juntos Delicias hasta Atocha. Allí nos veremos con Julio. Colocaremos las bicis y destino Talavera de la Reina, donde llegaremos hacia las 19:30.

Mañana temprano ya estaremos pedaleando por los montes de la Jara. El pronóstico es de chubascos a lo largo del día. Ya veremos si nos mojamos algo. Llevamos 5 meses sin que llueva y a ver si justo cuando salimos nos vamos a mojar.

Iré poniendo entradas según vayamos acabando etapas si la intendencia del lugar donde estemos nos lo permite. Saludos.