sábado, 25 de abril de 2009

Dïa 0. Arrrrraaaaaaaaannncamos





Las 8 de la mañana. Empezamos el Camino del 2009. Los pronósticos del tiempo para los próximos días son devastadores: lluvia, frío y nieve. Pero nos hemos despertado con mucho ánimo porque no llueve en León e incluso se ven claros. Ya veremos una vez empecemos a hacer kilómetros.

Ayer salimos con los coches de Madrid con destino León hacia las 5 de la tarde. El vieje normal. Llamamos al albergue del pueblo destino de nuestro final de etapa de hoy, Busdongo, y la primera en la frente: no está abierto. Los albergues más cercanos están diez kilómetros antes y después del previsto. Según vaya el día ya veremos si hacemos kilómetros de más o de menos respecto a los previstos.

Áyer, según tomamos posesión en el albergue de León, fuimos a entregar los coches y a cenar algo tomando unos vinos. Visitamos el bar de Agustina y nos vimos con Conchi, a la conocimos el año pasado, y con Nuria. Muchas gracias a todas ellas por tratarnos tan bien y darnos la bienvenida.

Despues del bar de Agustina, La taberna del Obispo, fuimos a un par de sitios más, entre ellos La Bicha, y la última copa nos la tomamos en un bareto saliendo del Húmedo en el que nos pusieron música de los 80.

La noche la hemos pasado igual a la del año pasado: mucho calor en la habitación y Luis durmiéndose antes de meterse en la cama. Seguiremos contando. Un saludo a todos.

jueves, 23 de abril de 2009

Otra vez en capilla





Faltan sólo dos días para empezar el Camino 2009. A diferencia del año pasado, este año llevo los preparativos con mucha relajación. Mi mujer dice que parece que ella esté más nerviosa que yo.


He revisado la bici para dejarla a punto, pero aún no tengo las alforjas hechas ni el material preparado. Las camisetas conmemorativas sí que están hechas y las estrenaremos en León la noche previa a la salida mientras arrasemos el barrio Júmedo. ¡Agustina, prepárate que vamos!


El viernes de la semana pasada fuimos a por las credenciales a la Iglesia de Santiago. Asistimos, como es preceptivo, a la misa de las 19:30 en la que además de nosotros había otras 9 personas. Al final de la misa el sacerdote nos hizo acercarnos al lado del altar para proceder a nuestra bendición y rogar al resto que pidieran por el bien de nuestro peregrinaje. Cerramos el pase de pecho con unas cañas en la calle Mayor.


Las predicciones del tiempo no son muy buenas. Al menos los dos primeros días, los que empleamos para atravesar la Cordillera Cantábrica por Pajares, se presentan con lluvia, nieve y frío. Esperemos que el resto del Camino el tiempo acompañe y podamos disfrutar de los paisajes y de la bici.





lunes, 30 de marzo de 2009

Planificando, que es gerundio

Hace justo ahora un año estábamos planificando nuestro Camino del 2008. Las sensaciones eran de medio excitación, medio expectación por ver cómo sería la aventura.

El significado concreto de la palabra expectación es "espera, generalmente curiosa o tensa, de un acontecimiento que interesa o importa". Se ajusta exactamente a mi sensación del año pasado a estas alturas, junto con la excitación de afrontar una aventura que nos iba a exigir físicamente.

Luis llevaba ya una experiencia anterior, pero para Julio y para mí era algo novedoso ante lo que no sabíamos cómo íbamos a ser capaces de afrontarlo, o al menos yo.

A falta de un mes exacto para empezar la aventura del 2009, nos volvemos a reunir para planificar los Caminos del Salvador y Primitivo que afrontaremos en esta ocasión. Siendo un Camino creo que mucho más exigente que el Francés que hicimos el año anterior, las sensaciones son bien diferentes. Sabemos que podremos afontarlo y lo hacemos con absoluta tranquilidad, sin el grado de expectación y de excitación del año pasado.

Este año haremos el Camino un total de seis elementos, los tres del año pasado y tres nuevos amigos. Compartiré la aventura de nuevo con Luis, el Rey de todos los Belgas y con Julio, del Comando PA. Se unirá Pani, el quinto elemento, que ya se calzó el año pasado el Camino de Madrid quince días después que nosotros hiciéramos el Camino Francés, mi hermano Pedro, más conocido como PiterChampion y un amigo de mi hermano, Andrés Velasco, de quien desconocemos hasta qué marca de puros se fuma. Habremos de quedar un día con él.

Como decía, quedamos todos menos Andrés para ajustar temas de planificación y logística. Estamos ultimando qué alquilar para hacer el enlace inicial Madrid - León. Parece que iremos todos juntos en una Jumper Combi el viernes día 24 de Abril por la tarde.

Además hacemos una primera tentativa de localidades de terminación de cada etapa con el único condicionante de las fechas, que son fijas, de salida y llegada. Queremos salir de León el sábado 25 de Abril y llegar a Santiago el sábado 2 de Mayo. Ocho interesantísimos días que rematar con la atención a la misa del peregrino y posterior regreso a Madrid el domingo 3 de Mayo.

Las etapas que nos salen y sus perfiles son:

Día 1: León - Busdongo (Pajares), 59,89 km


Día 2: Busdongo - Mieres, 48,59 km

Día 3: Mieres - Cornellana, 59,73 km

Día 4: Cornellana - Borres o Pola de Allande, 64,31 km


Día 5: Borres o Pola de Allande - Fonsagrada, 66,23 km


Día 6: Fonsagrada - Lugo, 54,51 km


Día 7: Lugo - Ribadixo de Abaixo, 62,29 km


Día 8: Ribadixo de Abaixo - Santiago de Compostela, 43,86 km


El acabar el cuarto día en Borres o hacer 10 km más y llegar hasta Pola de Allande dependerá de cómo estemos al llegar a Borres. En este pueblo comienza una alternativa al Camino, la variente de los Hospitales. Es un tramo de 16 km que avanza por terrenos muy inhóspitos, de perfil muy escarpado y de difícil tránsito. Todas las recomendaciones son de hacerlo sólo si hace buen tiempo y se tienen fuerzas, porque es un tramo muy agotador. Lo bueno es que por esta variante te evitas la larga y dura subida al puerto del Palo que está justo despues de Pola de Allande.

El problema es que llegaremos a Borres por la tarde, tras recorrer 50 km de etapa, casi toda de subida, y haber superado un desnivel de 800 metros. Seguro que llegaremos muy cansados a Borres. El hacer la variante de los Hospitales significan 16 km más los que necesitemos adicionalmente para encontrar alojamiento, que seguramente sea en Berducedo; es decir, otros 9 km para un total de 27 km. Esto significarían unas 3 horas más. Por tanto, haremos Hospitales sólo si llegamos a Borres antes de las 15:00 y con fuerzas. Difícil parece a priori.

En el conjunto de todas las etapas haremos unos 460 km en total según la ruta del GPS que tengo descargada, cruzando el puerto de Pajares y toda la montaña del interior occidental asturiano. Creo que las dos etapas más duras serán las del cuarto y quinto día, con muchísimo desnivel acumulado que superar y con tramos de hasta 20 kilómetros de continua ascensión sin descanso. La etapa gallega del séptimo día tampoco será de paseo. A diferencia del año pasado, este año no vamos a tener un sólo día de etapa fácil o de descanso. ¡Veremos cómo nos aguantan estos escombros que tenemos por cuerpos!.

Adjunto foto del momento de la planificación en la que se ve a los 5 intrépidos junto con Manolo, que al reclamo de unas buenas cañas acudió solícito.


Por último, tal y como hicimos el años pasado, vamos a hacernos unas camisetas que llevaremos para pasearlas allá donde paremos. Este año el diseño de la parte trasera no varía y el de la parte frontal es este:

lunes, 9 de marzo de 2009

A falta de escaso mes y medio...

... de empezar el Camino del 2009, tenemos que ponernos ya manos a la obra en su preparación definitiva.

Nos queda por hacer una revisión final del reccorido a realizar: inicio (quizá desde León no tengamos tiempo a llegar a Santiago ya que los días con los que contamos no pueden alargarse y el trazado es duro), logística de transporte al sitio de partida, etapas definitivas, albergues donde hacer noche, etc. Quizá sea necesario hacer una reunión para fijar todos estos detalles alrededor de una buena fabada que nos tabiquemos uno de estos próximos sábados.

También nos queda volver a revisar, y ver si lo tenemos disponible, el material a llevar y las correspondientes alforjas y transportines. Yo ya he hecho las dos o tres últimas salidas con transportín y alforjas para ir haciéndome al peso extra.

El último aspecto también por terminar de ultimar es el de la preparación física. Este año el Camino es muy exigente, por lo que voy a empezar a tratar de salir a hacer kilómetros alguna tarde/noche que pueda (ahora que empieza a hacer buen tiempo y los días empiezan a ser más largos), quizá saldré a correr un rato por las noches para coger un poco de respiración y, como parte de este minucioso plan de entrenamiento, hemos ido el fin de semana pasado a entrenarnos en altura. Además de las durísimas sesiones de esquí, no faltaron las visitas a Don Vielhito, a Casa Pérez en Unha, y a algún otro entrañable rincón, aunque como íbamos pocos días no pudimos visitar todos los templos gastrónomicos de la zona. Eso sí, en un bar de tapas en la rotonda de entrada a Vielha según se baja desde el Parador, una Dominicana muy simpática nos puso una de bravas que nunca imaginamos que las prepararían tan ricas en esos lares. Tenían más raciones que seguramente también prepararía muy dignamente. Buen sitio para volver. Adjunto documentos gráficos.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Más madera

He añadido fotos y reseñas de algunas de las últimas excursiones hechas. Las encontraréis en la parte derecha de la página, una vez pasada la zona de ocio y música.

Estamos empezando la planificación del siguiente Camino de Santiago. tal y como podéis ver en el rótulo de próximo destino. Se trata de hacer el Camino del Salvador y en Oviedo enganchar con el Camino del Norte.

Una vez hecho el Camino y haber ido a rendir ofrenda al Apostol, era obligado este nuevo Camino ya que , como dice el dicho, quien va a Santiago y no va al Salvador, visita al criado y deja al señor. Hay que ir a visitar al Salvador en Oviedo.

Eso significa que iniciaremos Camino en León y su barrio júmedo, con nuestra Agustina de España. Visita obligada para realizar la pertinente ofrenda, como hicimos en nuestra anterior empresa, y empezar con buen pie, y medio alcoholizados. el nuevo Camino.

Luis ya ha empezado a leer en detalle algún material que tenemos de la ruta prevista. Y ya le han empezado a rilar las canillas. En los textos en los que se describe el paso por el Pajares, nada más empezar el Camino, se pueden leer citas tipo "descensos empinadísimos de grava superiores al 20%", "desniveles del 30%-40%", "pendientes de suicidio", "frenos quemados", etc. Y creo que no sólo se trata de una etapa, sino que será la tónica general de todo el Camino.

Creo que si nuestra aventura del 2008 tuvo tanto llano como montaña, en esta nueva a la que nos enfrentamos sólo encontraremos montaña y será realmente exigente. Si le juntamos que esta ruta seguramente la haremos casi solos al no encontrarnos la profusión de peregrinos del Camino Francés, estoy por asegurar que haremos un Camino tan extenuante como inolvidable.

Se agradecerá cualquier sugerencia, comentario o aportación que nos indiques para poder planificar y realizar el Camino.

lunes, 5 de mayo de 2008

Camino de Santiago 2008. Desenlace

Como dije en una de las primeras entradas, todo llega en esta vida. Ahora añadiré que, además, todo pasa.

Nuestra aventura de bicigrino 2008 ha llegado a su fin. Hemos pasado muchas calamidades y hemos pasado momentos magníficos. Una experiencia inolvidable.

Quiero agradecer a Julio y a Luis el haberlo compartido conmigo. Ojalá podamos hacer otras muchas. Ahora seguiremos saliendo los fines de semana, no ya como preparación para el Camino, sino como pura diversión.

El domingo por la mañana, después de abrazar al Santo y después de escuchar cómo nos citaban en la misa del peregrino, nos dimos un pequeño paseo por Santiago, nos metimos el último pulpo y el último Ribeiro para empezar el camino de regreso a Madrid en coche junto con la familia.

El viaje lo hicimos muy bien, con circulación fluida y sin atascos de entrada a Madrid. Después de una semana completa de estar casi aislado del mundo me encuentro con que el Madrid, una vez más, es campeón. Todo normal. Entro en mi casa y todo normal. Hemos estado una semana alejados del mundo, pareciéndonos una eternidad, pero el mundo ha seguido con su rutinaria y parsimoniosa normalidad.

Como marca el protocolo, nos despedimos con un fuerte "ortum tedeum".

Saludos a todos. Gracias por vuestro apoyo y hasta la próxima.

Día 8. 65 Km. Casanova - Santiago de Compostela

Ayer cenamos muy bien. Buena comida, buen trato y buen descanso.

Es el último día y nos relajamos. Nos despertamos tarde y después de desayunar dejamos que Luis actualice su blog porque ayer lo hicimos Julio y yo. Nos ponemos en marcha casi a las once, dos horas después de los planificado. No hay prisa.

Salimos y para empezar, una de gambas. Nada más salir del albergue hay una cuesta de más de dos km. Seguimos disfrutando del paisaje y vamos lentos.

Hoy se ve mucho peregrino. A las doce llegamos a Melide. Al llegar vamos buscando la pulpería Ezequiel y nos ve pasar el colega del metro de Barcelona que nos chilla. Nos saludamos y nos dice que mejor que en Ezequiel que entremos en otra en la que él se acaba de zampar un pulpo. Se llama A Garnacha. Nos tabicamos el pulpo. Está bueno, pero yo he comido pulpos mejores en Costa da Morte e incluso en mi casa, en algún que otro festival gastronómico familiar. Creí que con la fama que tiene el pulpo en Melide iba a ser excepcional, pero realmente tiene mucho más de nombre que de extrema calidad.

A la entrada de Melide nos hacemos la foto con el Cristo que da la mano al peregrino en la iglesia de San Juan. Es una iglesia pequeñita y hay un grupo de unas cuantas peregrinas de Madrid al que un cura gallego, de como manda la tradición tanto en hechuras como en modos, les está metiendo un chapa de consideración. Tal es la facilidad que tiene de hablar de las pasiones terrenales que nos acechan y de las redenciones celestiales que le esperan al peregrino, y a tal velocidad, que me quedo escuchándole y grabándole en video. Este buen hombre se haría rico y famoso en Estados Unidos vendiendo crecepelo.

Seguimos por el rompepiernas gallego. A diferencia de Castilla, en la que el Camino trata de pasar por sitios lo más llanos posibles, en Galicia da la sensación de que el Camino pasa por los sitios con más cuestas. Son contínuos los ascensos y descensos empinados por caminos de tierra para ir cruzando lomas y más lomas. El Camino es precioso, además luce un sol espectacular, pero el machaque en las piernas es considerable. Yo llevo abotargadas las piernas durante los 20 primeros km de la etapa, pero a partir de entonces empiezo a encontrar ritmo y las piernas me empiezan a funcionar. Por contra Luis y Julio van que no pueden más. Nos queda aún la mitad de la etapa y van que no pueden.

Llegamos a Arzúa hacia las dos de la tarde. Paramos a descansar algo mientras que nos clavamos un zumo de naranja y nos ponen un queso riquísimo de tapa. Decidimos no comer más porque ya nos hemos clavado el pulpo y porque va siendo tarde, y más con los km que aún quedan por delante.

A los 5 km de pasado Arzúa, tras un par de repechos importantes veo que mis colegas no llegan ni con el gancho. El más petao es Luis. Proponemos hacer unos cuantos km por carretera en vez de por los caminos. Por la carretera las pendientes son más suaves y nos hacemos unos 20 km muy bien. Paramos de nuevo a tomar un plátano y una cerveza antes de Santa Irene.

La subida hasta el alto en el que está el aeropuerto de Lavacolla es dura y larga. En el alto espero de nuevo la llegada de mis colegas. Nos cruzamos una vez más con un grupo de ciclistas de Miajadas con los que nos habíamos encontrado por primera vez por Melide. Van en plan Corte Inglés, con coche de apoyo y sin alforjas ni peso extra. Como nosotros vamos por carretera, avanzamos más que ellos y cada vez que el Camino cruza la carretera y coincidimos, les hacemos bromas de que no tiran ni con motor, que les va a pasar el cojo, que son medio hombres, etc. Nos reimos un buen rato con ellos.

Comentando los km que llevamos hoy, los que restan y el tiempo real pedaleando, vemos que Luis y Julio tienen más o menos el mismo tiempo real de pedaleo, pero yo tengo una media hora menos. ¿Mi reloj funciona mal?. No, lo que pasa es que yo me tiro mucho tiempo esperando a mis colegas. Tanto como para que yo hoy haya estado esperándoles más de media hora y lleve ese tiempo menos de pedaleo real. Luis no pone los datos de las etapas, pero Julio sí. En Madrid voy a comprobar tiempos reales de pedaleo y velocidades medias. Seguro que en las primeras etapas llanas son muy similares, pero desde León donde empiezan las cuestas, apuesto algo a que he hecho mucho menos tiempo efectivo pedaleando por estar esperándoles de contínuo. Esto en la Vuelta Ciclista les supondría la descalificación por llegar con el control de tiempos ya cerrado. Espero que para próximos retos, estén menos cebones y se pongan más fuertes de patas.

El resto de lo que queda hasta Santiago parece corto, pero son más de 10 km por el Camino con contínuas cuestas. Antes del Monte do Gozo hay un par de repechos fuertes encadenados antes de los cuales nos pasan dos chicas que van ligeras de ritmo y aparentan ser muy simpáticas de cuello para abajo. Me uno a ellas en la subida, que es muy fuerte y tenemos que meter el piñón más grande. Las tías, en vez de llevar la respiración, se tiran toda la subida hablando de que si fulanito le había hecho no sé qué guarrada a menganita y que si era un tal y un cual. No se callan ni debajo del agua. Miro para atrás y veo que mis colegas no han seguido a la mano, como siempre, y con todo el dolor de mi corazón dejo que las chicas se vayan y les espero.

Al llegar al Monte do Gozo nos volvemos a encontrar con el del metro de Barcelona. Ultimo sello en la credencial, fotos de rigor y todo para abajo para llegar, por fin, a Santiago.

La familia nos espera ansiosa, eso sí, depués de estar toda la mañana en la playa de Cambados disfrutando y metiéndose un homenaje, en la plaza del Obradoiro con las camisetas conmemorativas. Nosotros también nos las ponemos al entrar en Santiago y entramos juntos en la plaza.

Abrazos múltiples con la familia, mucha alegría por haber cumplido el objetivo y derechitos a la Oficina del Peregrino a por la Compostela.

Montamos las bicis en los coches y nos vamos al hotel de concentración, un pazo gallego en las afueras de Santiago que es un lujo de la órdiga comparado con los cuchitriles en los que hemos estado durmiendo durante toda la semana.

Duchazo relajante y nos metemos un pedazo de homenaje para cenar con mariscada incluida y nos vamos a dormir. Mañana hay que ir a la misa del peregrino a la catedral.

Hoy hemos hecho 65 km.
Tiempo real pedaleando 4h 42min
Vel. media 13,74 km/h
Vel. máxima 45,42 km/h
Hemos pasado por Leboreiro, Melide, Boente, Ribadiso da Baixo, Arzúa, Calzada, Salceda, Brea, Santa Irene, Pedrouzo, Amenal, Lavacolla, San Marcos, Monte do Gozo, San Lázaro y Santiago de Compostela.

En el cruceiro de Lameiros:


Dándole la mano al Cristo que saluda al peregrino en la iglesia de San Juan en Melide:


Llegando a Santiago aparecía gente por todos los lados. ¿De dónde sale tanto turista del Corte Inglés?:


En el Monte do Gozo, con el destino a tiro de piedra:


Objetivo cumplido. A disfrutarlo con la familia:

sábado, 3 de mayo de 2008

Día 7. 72 Km. Samos - Casanova

A las siete menos cinco nos ponen cantos gregorianos y a las siete encienden las luces. Todos arriba. La noche no ha sido mala, pero es el día que más roncadores recuerdo haber oído. A mitad de noche Julio se ha bajado de su litera y me ha metido un meneo que te cagas para que dejara de roncar. Si me pilla en otro momento la tenemos. Hay un grupo de sevillanos quejándose, en andaluz y con guasa, de los ronquidos de la noche. El albergue no cobra por dormir, sólo acepta donativos. Un andaluz dice que no aguanta más los ronquidos, que le hagan la cuenta que se va.

Al salir del albergue se repite la misma escena de todos los días. Luis y yo preparados. Falta Julio. Luis me pregunta por Julio. Yo le digo que Julio es un p... anormal. Luis me contesta que estará rehaciendo las alforjas por segunda vez en lo poco que llevamos de día.

Empezamos a las ocho con la idea de recuperar parte de los km no hechos ayer. Desayunamos algo y afrontamos la temida etapa rompepiernas de Galicia. Vamos haciendo kilómetros poco a poco. Hoy vemos muchos peregrinos, tanto a pie como en bici. El día es espléndido, con un sol radiante.

Luis y Julio van al tran tran, pero vamos disfrutando del paisaje y del día. Hacemos muy pocos kilómetros por hora de media.

Después de meternos un bocata a media mañana continuamos con idea de llegar a Portomarín, donde hemos quedado con las familias. El Camino es muy hermoso, yendo de contínuo por camino muy bonitos por mitad de los montes, con contínuas subidas y bajadas. Luis y Julio siguen yendo al tran tran, por lo que los últimos km los hago más deprisa y me distancio de ellos.

Comemos en Portomarín, con un menú que incluye pulpo, junto con la familia. Nos volvemos a despedir con el encargo de que nos reserven en un albergue entre Palas de Rei y Melide, en Casanova. El Albergue se llama A Bolboreta y está muy bien, siendo realmente una casa rural. El lelo de Julio me da la brasa con que vayamos al albergue municipal, porque lo mismo da el uno que el otro. Sí claro, igual da atún que betún que todo viene en lata. Menos mal que María José cumple y se llega al sitio que le indico y nos reserva. Esta noche dormiremos como señores y nos ahorraremos las molestias habituales de los barracones por los que estamos pasando.

La salida de Portomarín es un camino empinadísimo cuesta arriba de centenares de metros. Me bajo de la burra y tiro de ella porque no he hecho la digestión aún.

A partir de ahí, se siguen sucediendo los caminos que suben y bajan incesantemente en medio de hermosos montes e increíbles paisajes. Sigue haciendo mucho calor. El día es perfecto.

Luis y Julio van que no pasan de 10 km/h de media. Paro de contínuo a esperarles. Debe ser su día de top lady y van como en una BH de paseo con cesta y transportín. Hemos hecho más de tres cuartas partes de la etapa y me encuentro entero, como los toros sin castigo. Y empiezo a meterle caña a una serie de cuestas entrelazadas para castigarme un poco. Luis está muerto, dice que no puede más. Nos confirman la reserva en el albergue de Casanova. Deben quedar aún unos 15 km y mis colegas van desfallecidos, en especial Luis.

Después de seguir subiendo y bajando infinitas rampas por estos paisajes tan hermosos de Galicia llegamos al albergue a las ocho de la tarde, cansados, doce horas después de haber salido de Samos. El albergue está muy bien, prácticamente nuevo, y los hospitaleros muy amables. Creo que Luis nos la ha apuntado. Ha hecho los últimos 20 km desfallecido. Dice que es una borricada hacernos tantos km en un sólo día en Galicia. Cenamos y escribimos estas crónicas en un ordenador sin ADSL, por lo que internet va muy lento. Como además tenía un retraso de 4 días de recorrido, estoy terminando a las dos y media de la madrugada. Mañana nos despertaremos hacia las ocho. Es el último día. Llegamos a Santiago. Lo celebraremos por todo lo alto. Espero que haga bueno.

Con todas estas pechadas tengo las patas como vigas de roble. Hoy me pedían más kilómetros. A ver mañana.

Hoy hemos hecho 72 km.
Tiempo real pedaleando 5h 46min
Vel. media 12,42 km/h
Vel. máxima 58,81 km
Hemos pasado por Sarria, Barbadelo, Morgade, Ferreiros, Portomarín, Gonzar, Ventas de Narón, Ligonde, Eirexe, Palas de Rei, Xan Xulián y Casanova.


En Samos. Se dice que es la iglesia más antigua de Galicia:



El albergue de Samos con los sevillanos:



Ya queda muy poco:



Entrando a Portomarín:



Llegando a Casanova. Con las alforjas y el cansancio, hacer estas trialeras de piedras y agua no es fácil:

Día 6. 65 Km. Villafranca del Bierzo - Samos

El día despierta bonito, con sol. Hoy toca la machada de subir el Cebreiro. Salimos los últimos del albergue junto con las canarias. Nos despedimos de Sofía y nos vamos al pueblo a desayunar.

Empezamos a pedalear por toda la vega del Valcarce hasta que empieza la subida del Camino al Cebreiro, que empieza mucho más tarde que lo hacen la carretera y la autopista, superando el mismo desnivel, pero en mucha menos distancia, por lo que la subida del Camino es mucho más dura. Cuando empezamos este peregrinaje creí que subiríamos por la carretera, pero vamos a echarle valor y lo hacemos por el Camino, por La Faba.

Nos encontramos con un colega en bici que nos dice que tiene a su vez otro colega que está en el alto y que dice que llueve. Me echo a temblar. En donde estamos, a pie de puerto, el tiempo es bueno. Con este colega compartiremos buena parte de la subida. Comenzamos a subir. Son 14 km de rampas muy duras sin descanso alguno. Es durísimo.
El colega que comentaba va tratando de subir yendo continuamente de lado a lado del Camino. Le costará menos, pero hace el doble de distancia.

Voy con buen ritmo, pero con las rampas tan duras, no queda más remedio que parar alguna vez para recuperar aliento. A media subida me quedo esperando a Julio y a Luis. Julio me adelanta y no espera. Cuando llega Luis nos comemos un plátano para recuperar fuerzas. Lo compartimos con el colega que resulta que trabaja en el metro de Barcelona.

Cuando corono la cima, hace casi tres horas que empezamos la ascensión. Julio ha podido finalmente subirlo entero, pero Luis no puede y hace el último km a pie. El último km de la ascensión la hago junto a otro ciclista que va cargado hasta los topes y que estaba haciendo un buen tramo a pie. Es alemán o por ahí. Me dice que hoy ha salido de Rabanal del Camino, de madrugada, por lo que se ha metido Cruz de Hierro y Cebreiro en la misma mañana. Le digo que es mi héroe y empiezo a cantarle el O sole mio. El tío se desternilla y me aplaude. Le digo que pare en Cebreiro a descansar hasta mañana o morirá. Dice que así lo hará.

Seguimos camino porque aún tenemos muchos km por delante y hemos de comer. Lo hacemos muy bien antes del alto del Poio. Hablo con mi familia que están de camino. Me dicen que tardan tres horas en hacer 60 km a la salida de Madrid del atasco que hay.

Nosotros seguimos camino después de comernos un petazo pote gallego para entrar en calor. Nos toca subir el alto de San Roque y el alto del Poio. Esto parece una etapa de la Vuelta Ciclista a España.

A partir de ahí, empieza la bajada. Vamos por unos caminos, corredoiras, de una belleza espectacular. Hemos dejado la sequedad de Castilla y estamos en unas montañas verdes de impresión. Vamos bajando durante 9 km seguidos hasta Triacastela por un camino precioso de bajada sin fin. El Camino está lleno de una mezcla de barro y excremento líquido y sólido de las vacas. Al principio tratas de evitarlo, pero enseguida pasas por encima sin más porque es tan abundante que hay tramos en los que no puedes sino pasar por encima. Después de los sufrimientos de los tres días anteriores, empezamos a disfrutar. Antes de llegar a Triacastela, en un frenazo en un curva empinada del camino, el freno trasero no resiste más y se rompe. Afortunadamente era un punto en el que no llevaba mucha velocidad y controlé. Si me pasa en otro momento de la bajada, me meto una buena piña. Cambio el cable, ajusto manetas y seguimos. Julio me ayudó, pero Luis no pudo. Dice que no tiene ni idea, que el año pasado tuvo un problema con una rueda y que le tuvieron que ayudar. Para que después digan de las mujeres.

En Triacastela coincidimos por fin con las familias. Nos echábamos de menos. Nos saludamos efusivamente, pero tenemos aún muchos km por delante. Aunque el destino planificado era Sarria, Luis está fundido y fijamos como destino Samos, además de ir por la carretera en lugar de ir por el monte, por Xan Xil, que castiga mucho con contínuas subidas y bajadas.

Con todo y con eso llegamos con las fuerzas justas a Samos. Nos alojamos en unas dependencias del antiguo monasterio. Es un barracón que me recuerda mucho al infame albergue de Burgos, aunque este aparenta algo más de limpieza. Cenamos con la familia y nos vamos antes de que nos cierren, a las diez y media de la noche.

Hoy hemos hecho 65 km.
Tiempo real pedaleando 4h 54 min
Vel. media 13,20 km/h
Vel. máxima 55,46 km
Hemos pasado por Pereje, Trabadelo, La Portela de Valcarce, Vega de Valcarce, Las Herrerías, La Faba, Laguna de Castilla, O Cebreiro, Liñares, Hospital de la Condesa, Alto do Poio, Fonfría, Viduedo, Filloval, Triacastela, Reche y Samos.


En La Portela de Valcarce, antes de subir a O'Cebreiro:



La cima de O'Cebreiro. Este animal se había hecho en esa mañana Cruz de Ferro y Cebreiro.



En O'Cebreiro:



Bajando hacia Triacastela:



La curva donde rompí frenos. Menos mal que había frenado antes para cruzar la carretera:

Día 5. 64 Km. Rabanal del Camino - Villafranca del Bierzo

Llevamos tres días sin internet. He actualizado el contenido de la etapa anterior que no pude apenas escribir. Leedla para conocer el detalle.

Nos depertamos con el día semi nublado y con mucho frío. Ha estado lloviendo y nevando toda la noche. Según me levanto me noto la garganta tocada, aunque será efecto del frío de ayer, seguro que también es porque he debido roncar como un jabalí. Veo que los vascos con los que dormimos ayer están en la litera de al lado. Ella señala al que tengo en la litera de abajo y me dice que vaya con mi amigo mientras le señala. Le digo ¿Pues?. Me dice que vaya lo que ha roncado. Le hago un gesto como diciendo que qué poca vergüenza tiene la gente y me voy corriendo al baño. Cuando salgo ya no los vuelvo a ver.

Voy al barracón de Julio y Luis y ya casi están preparados. Eso significa que no han empeorado y que continuamos Camino. Nos preparamos, desayunamos y salimos zumbando con la incertidumbre del tiempo que nos hará. Como en mi barracón no había calefacción, tengo la ropa de ayer mojada. Si hoy también me llueve, no voy a tener ropa seca que ponerme.

En cuanto salimos del albergue comienza la subida a la Cruz de Hierro. Son 8 km de subida constantes de rampas duras sin casi ningún respiro. Menos mal que hicimos parada en Rabanal, porque si no a estos 8 km habrían de sumarse los últimos 20 km de ayer que también son de subida, lo que le convierten en un puerto temible si se hacen del tirón. La montaña esta nevada y las plantas en flor. Es un espectáculo para la vista. La subida me recuerda mucho a una que hicimos hace poco en Santa María de la Alameda. Cojo ritmo, pongo el segundo piñon y subo a tren. Voy parando de vez en cuando para sacar fotos y esperar a Julio y a Luis.

Llegamos a Foncebadón y tratamos de entrar en calor en un albergue. El frío es muy intenso. Seguimos subiendo y coronamos la Cruz de Hierro. Creí que después del martirio de ayer y del frío que está haciendo me resultaría difícil, pero me he encontrado bien y he subido sin problemas.

Cojo las piedras que me dió Nacho y las voy tirando en la base de la Cruz. Una por Arancha, otra por Nacho, otra por María José y otra por todos. Antes de tirarlas las beso una a una.

Nos hacemos unas fotos y Julio pregunta a unos que están en un coche que qué temperatura hace. Le dicen que 0 grados, pero con el frío tan intenso que hace la sensación térmica es de muchos grados bajo cero. Yo voy con los pantalones cortos y sin guantes. Según empezamos a bajar voy moviendo los dedos de las manos para que no se me congelen. Y empieza lo malo. Empieza a nevarnos con intensidad. Paro y me pongo las gafas de sol porque la nieve se me clava en los ojos y no me deja ver, además de hacerme mucho daño. Luis va como una cebolla, abrigado a tope. Se extraña de que yo vaya en pantalón corto y con sólo una camisa, además de la chaqueta de chandal y el cortavientos. Me dice que él lleva toda la ropa puesta, que sólo le queda ponerse el pijama.

Paramos en Manjarín, donde tiene un pequeño albergue un tal Tomás que se hace pasar por el último templario. Ni nos sella ni nos presta atención. Está con unas cuentas. Debe ser un jeta de cuidado.

Seguimos bajando y paramos en El Acebo. Ha dejado de nevarnos y nos hacemos una foto en la fuente de la Trucha. Entramos en un café y nos metemos unos bocatas para recuperar. Salimos de nuevo para seguir bajando. Antes de Molinaseca nos llueve intensamente. No nos falta de nada. Afortunadamente para de llover a los pocos km y aunque nos hemos empapado, el viento nos empieza a secar. Al parar a sellar en Molinaseca la chica del albergue, al ver a Luis, que está tan tapado que no se le puede ver nada de piel (va incluso con las gafas de sol puestas), le dice que si le debe dinero a alguien.

Llegamos a Ponferrada sin mucha intención de hacer mucha visita. Paramos a comer. Nos sienta de miedo. A la salida de Ponferrada tomamos una salida que no es la correcta y nos inventamos una variente del Camino.

Por la tarde el tiempo nos respeta y podemos ir llegándonos sin problemas hasta Villafranca del Bierzo, pasando por Cacabelos y disfrutando por fin del paisaje, cruzando por vegas y contínuos viñedos.

Al llegar a Villafranca nos alojamos en el albergue municipal. Sofía, la que lo regenta, está como las maracas de Machín. Nos reimos con ella. Lavamos la ropa y nos vamos a tomar algo al albergue de al lado. Son las ocho en punto y es la hora de la cena. Lo gestiona un tal Manu, marinero de profesión y un crack. Nos sentamos junto con los que están poniéndoles la cena. Les hace cenar como si estuvieran en el colegio. Todos juntos en bancos corridos y todos lo mismo. Pedimos tres cervezas y que nos ponga un poco de la cena a modo de ración. Acabamos cenando tanto como los comensales. Nos cobra sólo 6 euros por todo los bebido y comido y nos vamos a cenar algo más al pueblo. Julio y yo nos metemos una hamburguesa especial para recuperar fuerzas. Luis, otro día más, no puedo más que con un vaso de leche caliente con miel.

Después de cenar subimos de nuevo al albergue y estamos un rato con Sofía y con dos hermanas canarias muy simpáticas que están haciendo el Camino a pie. Nos intercambiamos direcciones de correo. Luis se sube a dormir porque está reventado. Julio y yo aguantamos un rato más.

Cuando subimos a dormir, aún son las diez y media pero Luis está ya dormido y empezando a roncar. Unas chicas de las literas de al lado comentan que pronto empezamos.

Hoy hemos hecho 64 km.
Tiempo real pedaleando 4h 22 min
Vel. media 14,68 km/h
Vel. máxima 56,90 km
Hemos pasado por Foncebadón, Cruz de Hierro, Manjarín, El Acebo, Riego de Ambrós,
Molinaseca, Ponferrada, Camponaraya, Cacabelos, Pieros y Villafranca del Bierzo.


En el albergue de Villafranca, con Cristi, Susi, Sofía y el ¡eh, maricón! (véase blog de Luis):



En la Cruz de Ferro:



Indicador de distancias en Manjarín:



¿Una foto de una farola?. No, soy yo en el puente de Molinaseca. Gracias Julio.



En los viñedos de Cacabelos:

martes, 29 de abril de 2008

Día 3. 59 Km. Sahagún - León

Lamento no haber podido escribir ayer. Uno que se dice filántropo colapsó el internet y no pude. Excusas.

Al llegar ayer a Sahagún entramos en el albergue Viatoris. Está muy original y limpio. Es muy recomendable. El trato es muy bueno. Y no da sensación de hacinamiento. Llegamos junto a un grupo de unos 10 polacos con coche de asistencia incluido. Qué despliegue. En vez de a las 10, nos dicen que cierran a las 11. Una hora de más es todo un lujo asiático.

Por la tarde, después de arreglarnos, estuvimos charlando con el dueño, Tino. Nos reimos mucho. Visitamos el pueblo y cenamos muy bien, con un buen vino. Al volver al albergue sólo quedaba en recepción Germán, filólogo inglés, y Peggy, que está oyendo el partido del Madrid. Germán se define como el último latinista vivo. Les enseñamos nuestras camisetas y nos reimos mucho. Le comentamos que nuestro lema bicigrino 2008 es ortum tedeum. Dice que no sabe qué es ortum, pero que vendrá de orto, que es un agujero del que sale algo. Le decimos que ahí le has dado y nos reimos un buen rato. Peggy va cantando los goles del Madrid y veo que tiene una bandera del Madrid. Yo saco la bufanda que había traido para pasársela por los morros a Julio. Más risas.

Germán dice que las fotos las va a poner en su página y en la del albergue. Pongo el link: http://www.studium.es/ http://www.viatoris.es/ Dormimos muy bien. Por la mañana a salir zumbando a las nueve de la mañana.

A partir de aquí la esencia del Camino y el ambiente peregrino que se respira por esas rutas solitarias de Burgos y Palencia se pierde. El Camino va casi siempre al lado de la carretera nacional y no ves pasar más que coches y camiones a tu lado.

Al llegar al primer pueblo, Calzada del Coto, decidimos coger una ruta alternativa que va por la antigua Via Trajana. El día se levantó muy encapotado y con mucho viento. Al pasar el día el cielo fue despejando, pero el viento arreciaba de frente y en muchos tramos llanos no pasábamos de 10 por hora. En las cuestas abajo había que dar pedales para que la bici no se parara.

Durante 40 kilómetros, hasta Mansilla de las Mulas, sólo cruzamos un pueblo, Calzadilla de los Hermanillos. Y en todos esos kilómetros sólo vimos dos parejas de peregrinos a pie. Había tramos en los que parecía que el camino conservaba el empedrado original de la calzada romana y se nos saltaban hasta los empastes.

Se nos hizo infinito. Hacíamos media de 10 por hora, pero pedaleando de contínuo contra el viento con un esfuerzo enorme. La sensación era de estar subiendo un puerto de rampas muy empinadas, y eso durante 40 km. Extenuante. A falta de 6 km. para Mansilla de las Mulas se divisa el pueblo desde un pequeño alto. Parecía que en un momento íbamos a llegar, pero se nos hizo eterno. No llegabas nunca del viento que soplaba. Tardamos en hacer esos 40 km unas 3 horas.

Al llegar a Mansilla de las Mulas tenía las piernas como tarugos. Abotargadas. Me bajé de la bici como un click. Lo que parecía una etapa de transición, prácticamente llana, se convirtió en un suplicio. Durísima.

En Mansilla dejamos las bicis en el albergue y nos fuimos a comer al bar de al lado. Además del correspondiente menú, nos apretamos unos callos y unas morcillas. Todo muy rico. Al volver a por las bicis vimos que había un patio interior con sillas y que daba un sol muy rico. ¡ Y sin viento!. Nos quedamos rezando un padrenuestro con los ojos cerrados. Al volver en sí nos damos bálsamo de tigre en las patas y de nuevo en marcha hacia León.

Camino infame, pasando al lado de carreteras muy transitadas e incluso hay que ir por el arcén de la autovía a la entrada de León. El bálsamo hace efecto y las piernas no duelen ahora. Al llegar a León nos dirigimos al albergue municipal. Nos dicen que podemos llegar a la hora que queramos, que no cierran por la noche. Alucinante.

Nos duchamos y a visitar el barrio húmedo. Hacemos las visitas de rigor y empezamos a tomar vinos y a ir picando algo. En una tasca nos encontramos a dos tías, Conchi y Antonia. Antonia después nos dice que el nombre es falso, que no quiere dar el verdadero nunca. Es fisioterapeuta y me bajo los pantalos para que me mire las patas. Le da mucho corte, pero a Conchi no. Unas cuantas fotos y nos llevan a otro garito que regenta una conocida de ellas, Agustina.

Agustina es la caña. Nos da un muy buen vino y nos da una tortilla de patatas entera recién hecha en plan picho. Le digo que si me puedo sacar una foto con ella y me la hacen agarrándola las berzas. Se parte la caja con nosotros. A su marido le pedimos que nos enseñe un estoque que tiene en el techo. Es bueno, hecho en Toledo. Como si de una iglesia se tratara, tienen en una esquina un atril con velas. Echo una limosna y enciendo tres velas mientras hago que pido por los tres para que lleguemos con bien a Santiago. Seguimos tomándonos unos vinos más. Pasamos un rato estupendo. Muchas gracias por tratarnos tan bien y reirnos tanto.

Al rematar la faena nos despedimos y nos volvemos al albergue medio pedos. Es la una de la madrugada y mañana hay que madrugar. Al entrar vemos que lo nuestro es nada. Un tío en calzoncillos va de lado a lado del pasillo dando arcadas y sin saber ni el nombre de su madre. Antes de llegar al baño, si acaso hubiera podido llegar alguna vez en el estado en que estaba, echa toda la raba en la puerta de una habitación. Se lo decimos a la hospitalera, bajita y con mala uva, y empieza a llamarle cerdo y a amenazarle con echarle desnudo a la calle. Le decimos que no insista, que el animal no está oyendo ni entendiendo nada.

La noche la pasamos muy mal. Hace un calor insoportable, lo que unido a la sequedad de garganta propia de un estado pre-etílico hace que no veamos el momento de que amanezca. Esperamos que mañana no haga viento y que no nos llueva.

Hoy hemos hecho 59 km.
Tiempo real pedaleando 4h 25 min
Vel. media 13,3 km/h
Vel. máxima 40,16 km/h
Hemos pasado por Calzada del Coto, Calzadilla de los Hermanillos, Mansilla de las Mulas, Puente de Villarente, Arcahueja, Valdelafuente, Puente de Castro y León.


En Calzadilla de los Hermanillos:



Mansilla de las Mulas:



Entrando a León por Puente Castro:



Catedral de León. Julio es un crack haciendo fotos, menos mal que no hizo de esto su medio de vida. Obsérvese a man-in-the-middle:



Nuestra Agustina de León, la tía más cañera de España: