martes, 5 de mayo de 2015

Día 2. Santo Domingo de Silos - El Burgo de Osma 85,18 Km

Kilómetros: 85,18
Distancia ascendiendo: 40,73 km 
Desnivel acumulado positivo: 922,50 metros
Altura máxima: 1.143,70 metros
Porcentaje máximo de subida: 19,33%
Porcentaje máximo de bajada: 13,68%
Tiempo pedaleando: 5:14 horas
Tiempo ascendiendo: 3:01 horas
Vel. media en movimiento: 16,25 km/h
Vel. media total: 9,70 km/h
Vel. máxima: 48,45 km/h
Ruinas romanas de Clunia

Llegando a Alcubilla de Avellaneda

Entrada a El Burgo de Osma desde La Rasa

Torre de la Catedral de El Burgo de Osma desde el albergue

Plaza Mayor de El Burgo de Osma

El Burgo de Osma

He dormido del tirón. Ayer quedé con el monje que a las 08:00 me marcharía, así que a esa hora se llega por el albergue. Le doy 10 € de donativo y saco la bici y las alforjas. Paso por la plaza del pueblo a reponer agua en la botella mientras decido si empiezo el día subiendo por el monte en dirección aHuerta del Rey o si bien empiezo por carretera a través de la Yecla hasta Caleruega. Como la última parte del día de ayer me resultó tan penosa y ante el riesgo de que si tiro por monte sea más de lo mismo, algo que intuyo leyendo la poca documentación que cogí en Burgos, me decido finalmente por empezar tranquilamente por carretera.

Bueno, lo de tranquilamente es un decir porque para pasar La Yecla me toca subir 7 kilómetros, que siendo las 08:30 de la mañana no me parece mala idea. El día vuelve a amanecer fresco pero se atisba día despejado y caluroso.

Hasta Caleruega hago todo por carretera y tras 20 kilómteros me llego a las 09:55. Paro en un bar a desayunar café con magdalenas. Trato de sellar. Es difícil porque, como me ocurrirá en casi todo el Camino, el sitio donde sellan está cerrado y no abre hasta dentro de una hora. Al final logro que me sellen aunque no hayan abierto y continuo mi camino, ahora de nuevo por caminos, en dirección Peñalba de Castro y Coruña del Conde. En Peñalba de Castro paso junto a las ruinas de la ciudad romana de Clunia, donde destaca su fabuloso anfiteatro.

Antes de Coruña del Conde se llega a Peñalba de Castro, junto a Quintanarraya, a donde habría llegado si esta mañana hubiera salido por monte desde Santo Domingo. Son las 11:30 y según el camino oficial ahora debiera desviarme en dirección oeste hasta Langa de Duero para despues casi volver sobre mis pasos hasta San Esteban de Gormaz.. Y no sé por qué me da que si me evito ese bucle como que no me pierdo nada, así que me decido a saltarme ese trozo y seguir en línea recta dirección Sur en busca de San Esteban, pasando por Hinojar del Rey y Matanza de Soria.

Hasta Alcubilla de Avellaneda lo hago por monte, por un camino bien agradable de ir y, como va a ser habitual en este Camino, yendo yo solo sin encontrarme a nadie en mi trayecto. Llego a Alcubilla a las 12:30 y, aunque parezca un poco pronto, pido un bocadillo en el bar donde sellan el Salvoconducto. Así tendré toda la tarde para hacer el máximo posible de kilómetros y tratar de llegar a El Burgo de Osma y evitar llegar a algún pueblo pequeño donde pueda encontrame sin alojamiento.

Reanudo la marcha a las 13:20 llevando ya recorridos 42 kilómetros. Voy bien. Como me estoy separando del Camino oficial no dispongo de track que seguir, por lo que tomo carretera hasta el mismo San Esteban de Gormaz.

Llego a San Esteban de Gormaz a las 14:40 tras 66 kilómetros. Llevo un día fantástico de promedio, aunque bien es cierto que mayoritariamente por terreno de ligero descenso. No logro sellar y me paro a tomar un par de botellines con un par de montados. Hace un calor sofocante. El del bar es un chaval joven que me dice que puedo llegarme hasta San Esteban mitad por camino y mitad por carretera sin circulación en paralelo a la carretera nacional.

Así lo haré y me llego por camino muy llano hasta Pedraja de San Esteban y desde allí, por carretera local, hasta La Rasa. Son las 16:45, llevo hechos 78 kilómetros y busco un alojamiento aquí porque el Camino mañana sale desde aquí. Pero no lo encuentro, así que me decido a hacer los 7 kilómetros que me separan de El Burgo de Osma para hacer noche allí.

Llego al Burgo a las 17:15. Hora más que temprana despues de haberme hecho 85 kilómetros. Así que busco sitio para sellar, que es la oficina de turismo, y de nuevo imposible porque está cerrado. Parece mentira, me voy a perder la mitad de los sellos porque siempre están cerrados los sitios para sellar.

Veo que hay un albergue. Busco el telefono y llamo. Está abierto. Es grande y no hay nadie. Parece que solo dormiremos dos personas hoy en él. Es lo que tiene ir por estos sitios tan poco transitados de peregrinos: o no encuentras sitio o si lo encuentras está vacío.

El albergue está en las afueras, al lado del río y próximo a la catedral. Despues de la necesaria ducha me doy un paseo tranquilamente por todo el pueblo y compro unas zapatillas en una tienda. Tras dos días de intenso pedaleo, las que uso para vestir y que me he visto obligado a usar en la bici están echándose a perder. Así además tengo calzado de repuesto por si me llueve.

Echo la tarde más que tranquilamente en El Burgo, ceno como un marqués en la plaza del pueblo, con torreznos de Soria incluidos, y me voy a dormir a eso de las 22:30. Me meto en el saco y duermo del tirón, como un niño chico.

Hoy he pasado por Santo Domingo de Silos, Hinojar de Cervera, Hortezuelos, Espinosa de Cervera, Caleruega, Arauzo de Torre, Peñalba de Castro, Hinojar del Rey, Alcubilla de Avellaneda, Zayas de Bascones, Villálvaro, Matanza de Soria, San Esteban de Gormaz, Pedraja de San Esteban, La Rasa, Osma, El Burgo de Osma.

Día 1. Traslado a Burgos y Burgos - Santo Domingo de Silos.72,99 Km

Kilómetros: 72,99
Distancia ascendiendo: 42,38 km 
Desnivel acumulado positivo: 1.178,70 metros
Altura máxima: 1.157,30 metros
Porcentaje máximo de subida: 12,21%
Porcentaje máximo de bajada: 14,75%
Tiempo pedaleando: 6:23 horas
Tiempo ascendiendo: 4:37 horas
Vel. media en movimiento: 11,45 km/h
Vel. media total: 7,98 km/h
Vel. máxima: 62,16 km/h
Saliendo de Burgos
San Pedro de Cardeña

Monumento al Cid a la salida de Mecerreyes
Mecerreyes

Covarrubias
Camino de Retuerta a Santo Donigo de Silos

Comienzo el relato de mi Camino del 2.014 a los casi 8 meses de haberla finalizado. Tendré que hacer memoria de lo mucho que me aconteció para poder reflejarlo en estas entradas del blog. Veremos de lo que me acuerdo. Lo que sí hice en su momento fue rectificar las distancias y alturas erróneas del gps que grabé según hacía la ruta y son las que reflejaré en los detalles de cada etapa.

Como ya ocurriera en el Camino que hice en el 2.013, este del 2.014 también lo realizaré en Septiembre en vez de en primavera. El año pasado el cambio de fecha fue obligado porque había sitios de alta montaña por los que debía pasar en los que la nieve no se retiró hasta mediados de Junio y ya no me parecía buena época para abordar la ruta. Este año en primavera tampoco me animé a hacerla y dejé de forma natural que el tiempo me llevara a hacerla en Septiembre. Y si ya el año pasado diseñé una ruta muy exigente, practicamente de alta montaña la primera semana y pico, a la que sólo se apuntó Luis en el último momento, este año la ruta no tiene nada que ver y me planteo realizarla yo solo ya que no veo gran disposición en ninguno de mis colegas habituales.

Haré el Camino del Cid siguiendo lo más fielmente el trazado de la ruta oficial. Lo empezaré a primero de septiembre, según termine mis vacaciones estivales, y sin haber planificado prácticamente nada. Lo único que he hecho antes de las vacaciones es solicitar el Salvoconducto del Camino, que me llega a casa por correo ordinario, y descargar en el móvil los tracks de la ruta a seguir. Lo demás casi que lo dejo al azar, pensando que este Camino me ha de servir como prueba para ver si puedo ir yo solo en una ruta de muchos días sin tener nada planificado, sorteando por mí mismo los problemas o inconvenientes que puedan surgir, disfrutando de la bici y de la ruta, sin tener nunca la tentación de coger un autobús y volverme a casa pese a las dificultades o cansancio que me puedan surgir. Porque si algún día me decido hacer Roma o Jerusalén, ese será el planteamiento al que me veré obligado.

Así que regresado de las vacaciones el sábado 30 de Agosto, el domingo 31 de Agosto comienzo a preparar el material a llevar en las alforjas y compruebo el estado de la bici. A diferencia de años anteriores, ni la he revisado ni nada por el estilo; total, el año pasado la revisé a fondo y solo me sirvió para que se me rompiera la cadena el segundo día al iniciar la montaña, para ir sufriendo con el cambio de contínuo y para perder el cuentakilómetros. Ya veremos como se comporta la bici con el tute de día tras día haciendo kilómetros por el monte sin parar.

Tengo billete para el autobús que sale de Avenida de América hacia Burgos. Es el mismo del año pasado, sale a las 07:30. Lo compré por internet, en una promoción, y me sale más caro el billete de la bici que el mío; qué cosas.Y como el año pasado, María José tiene la delicadeza de llevarme en coche hasta allí. Había pensado ir desde casa ya pedaleando, lo que me hubiera supuesto como hora y media, pero no me aporta nada y así madrugo menos y ella puede llegar a tiempo al trabajo. La verdad es que, como siempre, María José y mis hijos siempre han estado ofreciéndose en todo en mis Caminos. Nunca se lo agradeceré suficientemente.

El lunes 1 de Septiembre a las 06:30 estoy metiendo la bici y los bultos en el coche y llegamos al intercambiador a las 07:00. Este año, como no he preparado nada, no llevo embalaje para el transporte de la bici en el autobús. El año pasado llevábamos unas bolsas magníficas y el conductor nos puso pegas. Este año no llevo nada y el conductor no me dice nada y salimos hacia Burgos con total normalidad. Llego a Burgos a las 10:00, monto la bici y salgo de la estación de autobuses con dos intenciones: desayunar e ir a la oficina del Camino el Cid a dar las gracias por haberme mandado el Salvoconducto a casa y poner el primer sello en él. Hago ambas cosas y aprovecho para ponerme la ropa de ciclista en el baño de la cafetería (había ido vestido de civil en el autobús). Primer error detectado por la improvisación en la prepación de la ruta: me he olvidado de las zapatillas para pedalear, así que pedalearé con las de vestir. Mal asunto no tener calzado para cambiarse.

A las 10:54 empiezo a pedalear buscando la salida de la ciudad para empezar mi Camino del Cid 2.014. Trataré de seguir todo lo que pueda por caminos, evitando asfalto, aunque veo que en la documentación que he recogido del Camino hay muchas zonas en las que se aconseja evitar los caminos con la bici. Ya lo podré constatar en los días sucesivos.

El día es bueno, la temperatura muy agradable, y salgo de Burgos buscando caminos que me lleven a San Pedro de Cardeña pasando por Cortes. Tras un ligero percance que me hace perder algo de tiempo (se me cae algo de documentación y he de deshacer unos 5 km hasta verla en el suelo y recuperarla) llego a San Pedro de Cardeña a sellar y ver la iglesia. Sellar logro sellar, pero la iglesia apenas pude verla, ni la capilla con los sepulcros del Cid y de Doña Jimena, ni el claustro.

Será una constante durante todo el viaje llegar a lugares donde tienen el sello oficial (los sellos del Camino del Cid son realmente bonitos) y no poder sellar porque el sitio donde tienen el sello está cerrado. Es una lástima. Lo mismo ocurre con iglesias y otros lugares de interés, aunque esto lamentablemente es común a otros Caminos también.

Prosigo por camino en dirección Modúbar de San Cibrián. Al pasar por una finca llamada Casa del Monte me pierdo por mala indicación del camino y no logro dar con el camino correcto hasta pasada casi media hora.

Los caminos por los que se transita son muy asequibles y agradables de recorrer, sin grandes dificultades por ahora y con una temperatura que pasa de agradable a alta. Hay alusiones al Camino del Cid en placas, letreros, cruces, señales, etc. por todo el camino. Es uan lástima hacer el camino en esta época porque todo el campo está agostado y los montes por los que paso están bastante secos, pero con todo y con eso el paisaje es bonito y la experiencia de abordar una ruta de más de 1.000 km en solitario también me da aliciente para afrontarla con ámimo.

Paso por las Canteras de Cubillo del Campo y bajo un sol ya casi abrasador llego al pueblo donde paro a las 14:30 en el bar del pueblo para tomarme un pepito de ternera con cocacola y retomar camino tras escasa media hora de parada. La salida del pueblo, recién comido, a las 15:00 y cayendo todo el sol de plano, se hace por una subida como todavía no la he afrontado en todo el día. Es el Alto de Judas. Menos mal que no llegan a ser ni 2 km de subida. Desde ahí de nuevo se sigue por camino a través de los montes en una ruta que si quitas el exceso de calor resulta bastante llevadera.

Alcanzo Mecerreyes a las 16:00, tras una hora de pedalear muy agradablemente por los montes, y paro a reponer agua, beber algún refresco y ver como en el pueblo se alertan porque hay declarado un incendio enorme que llevo viendo en mi transitar desde hace media hora. Están tocando las campañas del pueblo y la gente está muy revolucionada yendo hacia el incendio para tratar de ayudar en lo que se pueda en su extinción. El cielo se cubre de negro y llegan a llover cenizas. No alcanzo a ver las llamas pero sí las columnas de humo muy densas.

Hasta aquí llevo hechos 48 kilómetros, que no está nada mal para ser el primer día, sin ninguna preparación previa y habiendo empezado la ruta a las 11 de la mañana. Decido que hasta Santo Domingo de Silos puedo llegar sin problema ya que solo me restan poco más de 20 kilómetros y a este ritmo deberé llegar antes de las 19:00.

Continúo de nuevo por mitad del monte en dirección Covarrubias, donde hago una parada breve para sellar y ver el pueblo, y veo que desde ahí y hasta Santo Domingo quedan unos 15 kilómetros y hay indicaciones en las que se aconseja a los ciclistas ir por carretera. El no haber planificado nada incluye no solo las etapas estimadas según kilometraje, sino también tramos a evitar con bici por las rampas o por su poca ciclabilidad. Esta va a ser la primera vez en toda la ruta que pueda comprobar que si vas a ciegas es muy factible que tomes un camino por el que o no puedas pasar o, si lo haces, sea de forma penosa.

Como no tengo información para decidir si puedo ir por monte o no, decido ir por el monte, que es mi opción primaria siempre. Y aquí empieza un calvario de unas 3 horas porque el monte se pone muy cuesta arriba, con el cansancio que llevo acumulado para ser el primer día y por la hora que ya es.

El camino por el monte desde que sales de Mecerreyes es ciclable aunque con muchísima piedra, lo que unido a los kilómetros que ya llevo en mi primer día hace que se me atraganten terriblemente los casi 12 kilómetros de dura subida que tengo por delante. La realidad es que el bosque por el que se pasa es bien bonito, pero lo disfruto muy poco pese a las múltiples veces en las que me paro a tomar aire. Tras un pequeño descanso al pasar por un pueblecito, Retuerta, los últimos 8 kilómetros de ascensión los haré en hora y media, a poco menos de 6 kilómetros por hora de media. La pendiente, siendo la más dura del día, tampoco era para sufrirla como lo hice, pero las fuerzas ya no me acompañaban y el camino en ascenso plagado de piedra suelta no ayudaba para nada. Además, de las casi 6 horas y media que me tiraré pedaleando a lo largo del día, más de 4 y media lo serán en ascenso. Con razón ya las piernas no me estaban respondiendo.

Llego por fin al alto a las 19:15. Delante de mí veo la bajada de poco más de 4 kilómetros que tengo hasta Santo Donigo de Silos. Enfrente tengo los montes de Cervera, que tendré que atravesar mañana a primera hora si decido arriesgarme a cruzarlos sin saber su ciclabilidad, y a su lado el desfiladero de la Yecla, que es la alternativa por carretera.

Empiezo el descenso y, como los caballos que huelen el establo, empiezo a dejarme ir cada vez más rápido. Aunque el camino está bien, tiene mucha piedra suelta y baches. En uno de ellos, a mitad de bajada, la rueda de atrás se golpea y me quedo sin aire casi de inmediato. Lo que me faltaba, reventón de la rueda trasera cuando estaba a punto de llegar. Y me toca hacer el primer pinchazo del Camino, con desmontaje de alforjas incluido.

Al llegar a Santo Domingo me toca buscar alojamiento, porque nada tengo planificado ni reservado ningún día. Así que lo primero que hago es ir al monasterio por si hubiera hospedaje disponible. Sé que en el mismo monasterio se puede uno hospedar y te puedes unir a los cánticos gregorianos de los monjes de madrugada, en maitines.

Después de esperar a que me atendieran un buen rato, resulta que me ofrecen el dormir en un albergue colindante que tienen muy bien preparado con capacidad para unas 10 personas. Estoy yo solo. Cuando el monje me pide la credencial y le enseñó el Salvoconducto del Cid me mirá malamente, pero le digo que soy peregrino en cualquier caso y aunque no vaya a Santiago (él supongo que pensaba que iba hacia Santiago por el Camino de Levante) sí que voy hacia Valencia donde está el Santo Grial. Y así queda el tema: el albergue para mí, duchazo del 10, cena tranquila en una mesa en la plaza del pueblo con las estrellas encima de mí. Me voy a dormir a eso de las 23:00. Mañana quiero estar dando pedales a las 08:00. Para ser el primer día del Camino no ha estado nada mal; 72 km, casi todos por monte, y sin apenas contratiempos. Las piernas parecen resistir aunque hayan llegado cansadas al final del día.

Hoy he pasado por: Burgos, Cortes, San Pedro de Cardeña, Modúbar de San Cibrián, Los Ausines, Cubillo del Campo, Mecerreyes, Covarrubias, Retuerta, Santo Domingo de Silos.

miércoles, 20 de agosto de 2014

La ruta planificada para el 2014

A falta de poco más de 10 días para empezarlo,  no tengo hecho nada ni he montado en bici en los últimos 10 meses. Estoy de vacaciones y al día siguiente de terminarlas me meteré con la bici en un autobús en dirección Burgos para salir ya pedalenando de él y hacer 1.800 kilómetros del tirón.

Qué diferencia con aquel primer Camino en el que durante tantos meses y con tanta ilusión y emoción se preparó tanto físicamente como sobre el papel lo que íbamos a hacer. En este Camino .solo tengo medio ideada la ruta, sin ver posibles alojamientos, ni sitios de paso, ni alforjas preparadas, ni mapas impresos ni descargados  en el móvil: nada de nada. La ilusión no falta, pero  de la incertidumbre de aquellos años que obligaba a tenerlo todo más que preparado ya no queda nada.

Voy a tratar de poner aquí a través del móvil el mapa de la ruta que tengo intención de hacer.

lunes, 5 de mayo de 2014

Previsión Camino 2014

Tras medio año de haber finalizado el Camino del 2.013, de no haber hecho siquiera su resumen ni de haber vuelto a dar una sola pedalada desde entonces, toca empezar a planificar el Camino del 2.014.

El Camino del año pasado fue punto de inflwxión en varias cosas: no nos juntamos para hacerlo el grupo habitual de otros años, por exigencias del guión lo hice en Septiembre en vez de primavera, el Camino realizado fue un experimento que hice combinando diversos caminos menos conocidos junto con variantes diseñadas por mí,  fue una ruta que en lo físico fue de lo más exigente que puede hacerse con unas alforjas, la preparación con la que se afrontó era escasa y, en definitiva resultaba ser una prueba de si era capaz de afrontar rutas de gran recorrido muy exigentes físicamente.

Y creo que el resultado fue existoso. Así que este año empiezo a plantarme algo similar al del año pasado, en las mismas fechas, pero de mucha menos montaña y mucha más distancia. Sabiendo en lo hecho el año pasado que soy capaz día tras día de subir muchos puertos de montaña al día con las alforjas, este año cambiaré la exigencia física por darle una vuelta de tuerca a la exigencia psíquica. Si el tener que morirte día tras día encima de la bici subiendo innumerables puertos necesita de constancia y fuerza psíquica, el hacer casi 100 km todos los días durante casi un mes entero, sin descanso, necesita de esa vuelta de tuerca psicológica que decía.

Será un paso más en lo que sin duda atacaré en próximos años: la peregrinación a Roma y a Jerusalem.

Así que este año ya estoy planificando algo que, como el año pasado, combina gran parte de tres caminos conocidos: el Camino del Cid, el Camino del Levante y el Camino Real de Guadalupe.

Dispondré de unos 25 días para hacerlo. Serán unos 1.700 kilómetros. Veremos.

martes, 22 de octubre de 2013

Día 11. Santa María la Real de Nieva - Madrid. 122,84 Km

Kilómetros: 122,84 Km
Distancia ascendiendo: 58,41 km
Desnivel acumulado positivo: 1.869,50 metros
Porcentaje máximo de subida: 17,96%
Porcentaje máximo de bajada: 15,73%
Tiempo pedaleando: 7:37 horas
Tiempo ascendiendo: 4:40 horas
Vel. media en movimiento: 16,14 km/h
Vel. media total: 10,53 km/h
Vel. máxima: 61,27 km/h

Llegada a Segovia
El barro acumulado dentro de la cubierta
Puerto de Navacerrada
Segovia
Catedral de Segovia
Acueducto de Segovia
Llegada a Madrid















La noche ha sido tranquila y amanecemos sin mucho madrugar porque el destino final lo tenemos cerca y llevamos dos días de adelanto sobre la planificación inicial. Así que vamos a desayunar a la plaza y estamos en condiciones de dar pedales a eso de las 9. Comentamos con el Ironman con el que hemos hecho noche que si ya la subida de la Fuenfría desde Segovia se hace larga, son unos 25 kilómetros, quizá nos compense hacerlos por la carretera yendo con alforjas ya que, si bien las rampas de subida por carretera son más pronunciadas, por el camino hay tramos de piedra que nos tocará empujar. Me quedo con la idea de que iremos por un lado u otro dependiendo de cómo se dé el día y de si tengamos intención de hacer hoy más o menos kilómetros de etapa.

Al ir a empezar a dar pedales veo que el cuenta-kilómetros no funciona y compruebo con estupor que falta el emisor de la rueda. Al hacer la revisión antes de empezar el Camino le dije a Sebas que lo fijara mejor con una junta tórica porque estaba aflojándose, pero parece que esta es otra cosa más que se pasó por el forro. Le pido a Luis que me espere un momento mientras recorro caminando el tramo hasta el garaje. No lo veo y deduzco que debe haberse caido en el garaje mientras sacábamos las bicis. Así que vuelvo al albergue a por las llaves del garaje. Pero el albergue está cerrado y sólo podría acceder saltando por la ventana, y mira por donde, aunque la calle es pequeña y apartada, hay dos coches con gente en ellos justo al lado del albergue. Y pienso que no me compensa perder tiempo en dar explicaciones a los lugareños de por qué un extraño entra a una casa por la ventana y desisto de recuperar el sensor del cuenta-kilómetros. Me tocará llegar hasta Madrid sin cuenta-kilómetros. A mí me resulta fundamental tenerlo porque con él controlo el ritmo al que voy, tanto en llano como en subida, y sé según la velocidad que llevo si el ritmo es correcto o estoy cansado. Otra vez más que me perdería haciendo una locura si llego a tener a Sebas delante.

Salimos de Santa María a las 9:25 por carretera en dirección Pascuales y Pinilla Ambroz. De nuevo mañana soleada y muy fresca. La bici va como un petardo: inestable, medio frenada, con sensación de ir pinchado y con la incertidumbre de si la raja de la cubierta me aguantará.

Desde Pinilla Ambroz se toma camino dirección hacia Añe. Antes de llegar a Añe, en la Cuesta del Gallego, nos cruzamos con otro peregrino en bici que nos comenta que pasado Añe hay más tramos infames de pinares donde las ruedas se hunden y es muy difícil avanzar sobre todo porque con las tormentas de ayer los arenales están muy blandos, por lo que nos recomienda saltarnos Carbonero de Ahusín y llegar por carretera hasta Valseca.

Salimos de Añe por carretera en ligera subida y en el mismo cruce de la carretera a Carbonero de Ahusín noto que he pinchado de nuevo. Paro y miro si hay en los alrededores alguna marquesina de un autobús de línea. Si la hubiera visto le hubiera metido fuego a la bicicleta. ¡Qué dos días tan pestosos me está dando!. Este Camino de Madrid no lo recordaré con agrado. Tras perder 20 minutos en el arreglo volvemos a pedalear. Son las 11 de la mañana y sólo hemos hecho 15 kilómetros. Y además me he quedado cin cámaras de repuesto y llevo la cubierta trasera a punto del reventón. Le digo a Luis que estoy como loco por llegar a Segovia para poder cambiar la cámara o coger el tren a Madrid, lo primero que vea. Así que pasamos del Camino de Santiago y de más pinares asquerosos y enfilamos carretera nacional hasta Segovia, donde entramos por el Calvario, bonitas vistas, a las 12 tras 31 kilómetros recorridos.

Nos dirigimos hacia una famosa tienda de bicis que hay en este lado de la ciudad y compro un par de cámaras y una cubierta nueva. Vamos a la catedral a sellar y mientras Luis sella y hace una pequeña visita yo cambio la cubierta. Al hacerlo saco de dentro de la cubierta al menos un par de kilos de barro que aún quedaban del barrizal del día anterior. Ahora me explico la sensación tan rara que notaba en la bici y que hacía ir tan incómodo. Tras el cambio seguimos en dirección al acueducto. Es increíble la de turistas que hay en la calle siendo un día laborable de Septiembre. Justo antes del acueducto Luis ve una tienda donde preparan bocadillos de jamón y con la hora que es paramos a comernos uno. Son las 13:45 y sin vender una escoba. A esta altura del día tengo clarísimo que hacemos la subida a Navacerrada por carretera.

Desde el acueducto tomamos la salida de Segovia en dirección a La Granja por el carril bici, parando brevemente en un supermercado a reponer víveres. Llegamos a la Granja y continuamos carretera hacia Valsaín, Los Asientos y Boca del Asno.

Antes de Boca del Asno paro a esperar a Luis en la última fuente que recuerdo que hay antes de empezar la subida dura de Navacerrada en las Siete Revueltas. Yo voy perdidísimo con mi ritmo sin el cuenta-kilómetros, pero como noto que la bici ahora sí es manejable y vuelvo a disfrutar dando pedales, el efecto placeblo que me produce me invita a disfrutar de nuevo de una subida en bici a un gran puerto y el mal ánimo y el cabreo de los dos últimos días me desaparece.

Cruzo el Eresma por el Puente de la Cantina, antes de empezar las Siete Revueltas, a las 15:30 tras 56,5 kilómetros recorridos. Después de la desesperante mañana parece que la tarde pinta bien: día despejado, la bici de nuevo funciona con normalidad, las piernas quieren subir, el paisaje es precioso y las Siete Revueltas son una pasada para el ciclista.

La subida de Navacerrada es durilla y desde La Granja son 16 kilómetros de los que los últimos 7 son los realmente duros. Los subo disfrutando de nuevo de la bici y con la idea de estar muy cerca ya de casa. Corono Navacerrada a las 16:45 tras 63,5 kilómetros recorridos. Tras esperar no más de quince minutos a que llegue Luis nos sentamos al sol a comer lo que habíamos comprado a la salida de Segovia. Nos sienta de maravilla y dado que hace sol y que desde aquí la mitad del camino hasta Madrid lo podemos hacer por carretera en franca bajada, le propongo a Luis intentar llegar sin prisa hasta Madrid. Cuando le digo que eso supondría hacer 120 kilómetros de etapa me mira raro porque él incluso había barruntado la idea de bajar a Cercedilla y hacer noche ahí o incluso coger el tren a Madrid. Le digo muy serio que sin mucho esfuerzo nos podemos plantar en Madrid a las 8, yendo por asfalto y por carril-bici, y acepta la propuesta.

Nos lanzamos a bajar Navacerrada a todo lo que dé la bici. Son las 17:35. Hacemos por ir por carretera sin tener que dar prácticamente un pedal hasta Cerceda, donde llegamos 18:10 tras 81 kilómetros de etapa. Paro un momento a quitarme el cortavientos y pierdo de vista a Luis. Le alcanzo en la gasolinera pasado Cerceda y continuamos por la carretera hacia Colmenar Viejo. Luis parece un caballo a punto de llegar al establo y tira como ningún día y se me pierde enseguida. Como no todo podía ir bien, la rueda delantera debe ir de nuevo pinchada pero debe ser un poro porque no pierde todo el aire, así que de vez en cuando paro a inflar porque paso de cambiar de nuevo la cámara.

Luis me está esperando a la altura del cuartel de San Pedro en Colmenar. Seguimos para coger el carril bici y vuelvo a perder a Luis pero ahora porque se queda retrasado. Antes de llegar a Tres Cantos me llama por teléfono para ver por dónde voy porque él se había perdido en el carril bici. Me dice que tras preguntar a alguno ha vuelto a recuperar el sentido correcto de la marcha. Este Luis es el despiste personificado. Voy dando pedales despacio para que me coja, además de ir parando a rellenar el aire de la rueda delantera, pero llego al puente de la ermita de Valverde y Luis no me ha alcanzado. Son las 20:00 y la tarde empieza a caer. Llevamos 118 kilómetros recorridos.

Tras quince minutos de espera me extraño y le llamo justo cuando le veo aparecer a lo lejos. El motivo del retraso es que él también va pinchado y está haciendo lo mismo que yo: parar de vez en cuando a rellenar el aire. Yo hablo con mi familia para que nos reciban y salen de casa a nuestro encuentro por el carril-bici a la altura del Arroyo del Fresno.

A sólo dos kilómetros para llegar la válvula de la cámara de Luis se parte, así que ya no puede hincharla más y nos obliga a terminar nuestro Camino 3x1 caminando. Igual no es el final que hubiéramos deseado pero refleja las visicitudes por las que hemos pasado. Nos encontramos con mi familia, al lado de mi casa, a las 21:00 tras 123 kilómetros recorridos hoy y 810 en total desde nuestra salida de Santander hace 11 días. Se acaba el Camino de este año, el más exigente con mucha diferencia de los que he hecho, tras 70 horas de pedaleo. Nos tomamos algo con la familia para reponer fuerzas y llevo a Luis a su casa. Mañana a trabajar. Y en breve a planificar el Camino del año próximo, que este ya es historia.

Hoy hemos pasado por: Santa María la Real de Nieva, Pascuales, Pinilla Ambroz,Añe, Segovia, La Granja de San Ildefonso, Pradera de Navalhorno, Puerto de Navacerrada, Navacerrada, Cerceda, Colmenar Viejo, Tres Cantos, Madrid.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Día 10. Ciguñuela - Santa María la Real de Nieva. 88,24 Km

Kilómetros: 88,24
Distancia ascendiendo: 57,09 km
Desnivel acumulado positivo: 492,10 metros
Porcentaje máximo de subida: 6,65%
Porcentaje máximo de bajada: 9,96%
Tiempo pedaleando: 5:06 horas
Tiempo ascendiendo: 3:31 horas
Vel. media en movimiento: 17,28 km/h
Vel. media total: 8,38 km/h
Vel. máxima: 45,18 km/h

Puente sobre el Pisuerga en Simancas
Iglesia de Santiago de Alcazarén
Los Torronchos en Santa María la Real de Nieva









Terminando de arreglar el pinchazo tras el barrizal
 Coca
Botellines en Nava de la Asunción















Como hemos descansado bien, madrugamos para poder hacer hoy kilómetros. Si ayer a la hospitalera apenas la vimos, hoy ni aparece. Eso sí, el albergue está bien acondicionado y sólo hemos estado alojados nosotros dos por lo que hemos dormido en habitaciones separadas, como los matrimonios modernos de los 70, y no nos hemos roncado a la oreja. Aunque es bien cierto que en este Camino, a diferencia de otros, las sinfonías nocturnas han pasado desapercibidas; seguro que las palizas que nos hemos metido han actuado de somnífero y por las noches no nos despertaba ni un bombardeo.

Al montar las alforjas en la bici me doy cuenta que la cubierta trasera tiene una raja en el lateral. No sé cuándo ni cómo me la he hecho, pero ha debido de ser al final del día anterior. Tiene un par de centímetros y mal aspecto; estaré muy atento a cómo evoluciona porque con el peso de las alforjas y los caminos bacheados puede reventar la rueda. Para mitigarlo algo rebajo un poco la presión de la cámara. Si durante todo el Camino la bici me ha dado innumerables problemas, este ya puede ser el remate.

Hoy amanece más bien frío y cubierto. Se nota a marchas forzadas cómo van cambiando los amaneceres, más tardíos y más frescos. La previsión es de lluvia según nos vayamos acercando a Segovia. A lo largo del día tendremos la suerte de ver las tormentas, que alguna parece que descargó con bastante fuerza, a cierta distancia de nosotros y siempre avanzando en el mismo sentido que nosotros, por lo que no llegamos a toparnos con ninguna.

Comenzamos a dar pedales a las 08:05. Seguimos camino en bajada hasta alcanzar Simancas en 20 minutos. Están en fiestas y tienen puestas las talanqueras de los encierros; lástima no haber venido ayer hasta aquí para haber visto el encierro de la tarde y la fiesta posterior. Como aún ni son las ocho y media, todo está cerrado y no vemos donde desayunar.

Salimos por el puente romano y continuamos hasta Puente Duero donde sí logramos parar en un bar que están abriendo en ese mismo instante. Tras un liger desayuno seguimos por carretera hasta Valdestillas. Son las 10:00 y llevamos 21 kilómetros. Hoy tenemos el mismo juego en la planificación que en los días anteriores. La planificación original era dormir en Villeguillo, pero si mantenemos el adelanto de los dos días anteriores y el kilometraje previsto, tendríamos que llegar a Coca o Nava de la Asunción. Y si también hoy logramos hacer algún kilómetro extra, podríamos llegar hasta Nieva. El rango de kilometraje está entre los 70 inicialmente previstos y los hasta 90 de ya hemos visto que se pueden hacer tranquilamente en la meseta.

 A partir de aquí tomamos continuadamente caminos siguiendo el curso del Eresma por un interminable llano que no dice mucho desde el punto de vista paisajístico. Se cruzan muchísimos pinares que, como pasa con los secanos de días anteriores, en primavera están llenos de vida y color, pero que ahora en Septiembre no atraen nada. Además ahora la distancia entre pueblos es mucho mayor, lo que hace el Camino algo monótono.

En un vadeo del Eresma espero a Luis cinco minutos y nos encontramos casi inmediatamente después a un andarín con el que estamos 20 minutos charlando. Tras despedirnos del andarín seguimos por pinares con la misma tónica, ahora por el otro margen del río, hasta llegar a Alcazarén. A la entrada del pueblo espero unos diez minutos a que llegue Luis y entramos en Alcazarén a las 11:25 tras 37,5 kilómetros recorridos. Paramos a comprar algo para tener algo de víveres y en un bar a tomar un café. Seguimos ruta tras media hora de descanso. El Camino es llano, se hacen kilómteros sin problema y la lluvia sigue esquivándonos. Voy fijándome de contínuo en la cubierta trasera; la raja se va abriendo y la cámara va asomando cada vez más. Lamento que con las prisas del día inicial no metí en las alforjas ni un poco de cinta aislante o similar poque ahora me vendría bien para intentar contener algo la raja y evitar al menos que se vaya agrandando. A este paso igual no me da para llegar a Segovia y comprar otra cubierta.

Continuamos por la  Cañada Real de Madrid en dirección Villeguillo. A la altura de Valviadero nos encontramos con un maizal en cuesta que acaban de anegarlo y el exceso de agua ha inundado el camino y lo ha dejado absolutamente embarrado. Y da la casualidad que justo al empezar a cruzar el barrizal noto la rueda trasera pinchada y que pierde casi todo el aire de golpe. Echo pie a tierra y empujo la bici con la idea de cruzar el barrizal y arreglar el pinchazo. Igual hubiera sido mejor desandar algo para haber vuelto a donde comenzaba el barrizal porque los 500 metros de barrizal fueron de película de la selva. Las zapatillas o se hundían o resbalaban y la bici se atoraba del barro que inmediatamente se acumuló en horquilla y ruedas. La bici había que arrastrarla en vez de empujarla. Cuando logramos salir del barrizal la situación se me hizo desesperante: la bici llena de barro, la cubierta con la raja más abierta, la cámara pinchada y el interior de la llanta absolutamente llena de barro.

Intenté quitar de la llanta todo el barro que pude antes de cambiar la cámara, pero allí no había agua ni nada y no conseguí aquitar todo. Traté de poner la cámara nueva con todo el cuidado que pude para evitar nuevos pichazos con la tierra que no lograba quitar. Apareció el que parecía ser el dueño del maizal, que estaban cosechando, y al recriminarlo el estado en el que dejaba el camino sólo me dijo que había una alternativa por el otro margen del Eresma, como si eso le diera carta blanca para gastar todo el agua del mundo y dejar arruinados los caminos. Así nos va. Al menos logré que me diera un resto de cinta aislante en buen estado que tenía en el coche y con ella remendé algo la cubierta para que la raja no fuera a más.

Tras el episodio del barrizal y el pinchazo, en el que perdimos más de media hora, seguimos por más pinares hasta llegar a Villeguillo, donde paramos a tomar un bocadillo para reponer fuerzas porque son las 14:15 y llevamos recorridos 56 kilómetros.

 Tras 45 minutos para comer decidimos continuar hasta Coca por carretera. Yo voy con una sensación continua de ir pinchado y con la bici frenada. Así que al menos el asfalto me aliviará algo esa sensación y castigará menos la maltreta cubierta.

Llegamos a Coca a las 16:00 tras 66 kilómetros recorridos. Justo a la entrada vemos una gasolinra con agua a presión y dejamos las bicis tan limpias como podemos. Si ya el cambio me ha dado problemas durante todo el Camino, con el barro estaba siendo el acabose. Tras el lavado al menos el cambio mejora algo y vuelve al estado previo al barrizal; o sea, malo.

Nos llegamos al castillo pero está cerrado así que vamos al ayuntamiento y también está cerrado. Nos dicen cómo llegar al albergue para hacer la última intentona de sellar. Poco antes del albergue está la casa de las hermanas que hacen de hospitaleras, donde nos recibe una de ellas (¿Concha?, perdón que no recuerdo el nombre) y nos trata de maravilla, dándonos agua fría de la nevera y veinte minutos de conversación. Como nos dice que en la semana entrante va a ir a una reunión con otros hospitaleros, le decimos que aproveche para decir que las indicaciones del Camino han de hacerse tanto para los que lo hacen en uno como en otro sentido. Hay mucha gente que, como nosotros esta vez, hace el Camino al revés y como las señales están puestas para verse sólo si vas en sentido Santiago, cuesta un triunfo seguir correctamente el Camino si lo haces en sentido Madrid.

Como ya hicimos antes de Coca, y con la recomendación en el mismo sentido de la hospitalera, seguimos por carretera evitando los pinares. Así nos llegamos a Nava de la Asunción a las 17:00 tras 75 kilómetros recorridos. Buscamos sitio para sellar pero de nuevo todo cerrado. Lo que sí vemos es un bar que ofrecen el cubo de 6 botellines a 5€ y como el día es bueno y a partir de aquí podemos finalizar etapa donde queramos, decidimos tomarnos un rato de relaxing botellín mientras nos sentamos al sol descansando.

Tras casi 45 minutos de relax, seguimos por carretera hasta Nieva y Santa María la Real de Nieva.

En Santa María hay un albergue privado que nos dicen que está bien y un monasterio con una portada y un claustro bellísimos.

Llegamos a Santa María la Real de Nieva a las 18:30 tras 88 kilómetros de etapa. El albergue nos cuesta un mundo localizarlo porque de nuevo las señales están puestas para los que van hacia Santiago y nosotros vamos hacia Madrid.

Finalmente logramos acceder al albergue, que es estilo japonés, pequeño pero bien organizado: en una habitación hay tres literas con un pequeño cuarto de baño anexo y una mini cocina casi americana. Pero más que suficiente para nosotros. Las bicis nos las deja meter el hospitalero en un garaje cercano para que estén bajo llave. De nuevo somos los únicos alojados aunque el hospitalero nos dice que está esperando a otro con bici que estará al llegar. Como nos deja las llaves a nosotros, estaremos pendientes del que llegue.

Nos duchamos y nos vamos a la plaza porque coincide que tocan los Torronchos, un grupo de jotas castellanas que cantan y bailan como los ángeles. Viva España y viva Castilla, coño.

Poco después veo pasar a uno con una bici que se le ve medio despistao porque se hace la cuesta un par de veces para arriba y para abajo. Seguro que es el que nos dijo el hospitalero. Le doy el alto y me confirma que busca el albergue pero que no es el que espera el hospitalero, que finalmente no se presentará. Le ayudo a guardar la bici y nos dice que ha salido esta mañana de Alcobendas, que se le ha hecho algo tarde porque llovía en Madrid y esperó a que escampara algo y no salió hasta las 12. Y no lleva alforjas, solo una mochila a la espalda. Así que se ha clavado hoy 120 kilómetros habiendo salido a las 12, subida a la Fuenfría incluída, y ahí está tan fresco haciendo estiramientos. A ese ritmo llega a Santiago en cuatro días mal contaos. Nos dice que suele competir en triatlones, así que esto debe ser un paseo para él.

De nuevo que nos vamos a cenar al único bar abierto que daban algo medio decente y a eso de las 22:30 nos vamos a dormir.

Mañana nos toca hacer montaña, que subimos los casi 30 kilómetros hasta la Fuenfría desde Segovia. Como será cansado y llevamos adelanto sobre la planificación inicial (mañana es jueves en vez del sábado inicialmente planificado), comento con Luis que será bonito quedar con la familia y colegas de otros Caminos para que lleguemos a media tarde a Manzanares el Real y nos reciban allí y tomemos algo juntos para después dormir por allí y hacernos tranquilamente los 30 kilómetros restantes hasta Madrid el viernes por la mañana. Sólo así se me hace diregible la idea de quedarme a dormir mañana a sólo 30 kilómetros de casa.

Pongo un mensaje por whatsapp pero el resultado es bastante descorazonador. Sólo mi familia y Pani están por la labor. Mañana, según vayamos, veremos si nos hacemos del tirón lo que nos queda de Camino en vez de hacer una nueva noche a sólo 30 klómetros del final.

Hoy hemos pasado por: Ciguñuela, Simancas, Puente Duero, Valdestillas, Alcazarén, Villeguillo, Ciruelos de Coca, Coca, Nava de la Asunción, Nieva, Santa María la Real de Nieva.

jueves, 10 de octubre de 2013

Día 9. Villalón de Campos - Ciguñuela. 82,63 Km

Kilómetros: 82,63
Distancia ascendiendo: 39,78 km
Desnivel acumulado positivo: 512,50 metros
Porcentaje máximo de subida: 11,67%
Porcentaje máximo de bajada: 6,49%
Tiempo pedaleando: 4:46 horas
Tiempo ascendiendo: 2:35 horas
Vel. media en movimiento: 17,32 km/h
Vel. media total: 8,90 km/h
Vel. máxima: 41,79 km/h
Cuenca de Campos
Iglesia de San Juan en Tamariz de Campos
El Camino en la séptima esclusa del Canal de Castilla
Canal de Castilla
En el cerro del Telégrafo a la salida de Wamba
Por el Camino Real de Castrodeza
En la séptima esclusa del Canal de Castilla
 Monasterio de La Santa Espina
 Wamba
Junto al guía en el osario de la iglesia de Wamba
Portada románica de la iglesia de Wamba




















Después del día tan placentero de ayer y habiendo hecho 20 kilómetros de más respecto a lo planificado, la idea de hoy es tratar de no hacer kilómetros de menos para tratar de mantener lo ganado respecto a la planificación o incluso aumentarlo si el día de hoy se nos da como el de ayer.

Con esa idea nos levantamos, permitiéndonos el lujo de no madrugar, para ver cómo el día amanace de nuevo soleado pero fresco. Desayunamos un café con galletas que los hospitaleros nos ofrecen muy amablemente y vamos a comprar algo de comida en una tienda justo al lado de la plaza para tener por si acaso se tercia. Y empezamos a dar pedales a las 09:25.

La planificación inicial era comer aproximadamente por Medina de Rioseco y terminar etapa en Peñaflor de Hornija. Si mantenemos el adelanto de ayer veremos si podemos comer en Castromonte y dormir en Ciguñuela. Y si adelantáramos otros 20 kilómetros también hoy, podríamos comer en Peñaflor de Hornija y dormir en Puente Duero.

La salida desde Villalón de Campos se hace por la Vía Verde de Tierra de Campos, prácticamente llana y bien acondicionada, con lo que te plantas en Cuenca de Campos sin darte cuenta. Hasta Moral de la Reina y Tamariz de Campos se va por camino sin ninguna dificultad. En Tamariz de Campos nos plantamos a las 10:50 tras 20 kilómetros de etapa. Mientras hacemos unas fotos a unos restos de un torreón de la iglesia de San Juan, Luis desaparece. Haciendo tiempo esperándole aprovecho para hacer una gestión por teléfono. Termino de hablar y Luis sigue sin aparecer. Me supongo que le habrán aparecido de nuevo los problemas estomacales y habrá ido a buscar un sitio donde deponer su actitud. Pasada media hora logramos hablar por teléfono y me dice que se volvió al otro lado del pueblo pensando que deberíamos continuar por allí. Una vez desecho el entuerto, y habiendo perdido media hora, seguimos camino siguiendo la vega del río Sequillo en dirección Canal de Castilla y Medina de Rioseco.

El Canal de Castilla lo alcanzamos a la altura de la séptima esclusa a las 12:00 y tras 25 kilómetros de etapa. Luis me había dicho por la mañana que no habíamos revisado en todo el Camino la presión de las ruedas y yo pensé para mí que si no veíamos nada anormal no teníamos necesidad ninguna de revisar las ruedas. Pues bingo; justo antes de parar en la esclusa Luis detecta pinchazo en su rueda trasera. Tras media hora para cambiar la cámara y comernos lo que habíamos comprado por la mañana, seguimos por un sendero bordeando el Canal de Castilla hasta llegar a Medina de Rioseco. Lo hacemos por el Arco de San Sebastián a las 13:05 tras 32,80 kilómteros recorridos.

Tras breve parada a sellar en la Iglesia de Santa Cruz, seguimos por carretera en dirección Valverde de Campos. Tras Valverde la carretera repecha algo para remontar los Montes Torozos. Luis se queda lejos en el llano y perdido en el repecho. Tras el repecho, de apenas 2 kilómetros y que se sube sin problema, se vuelve a llanear hasta llegar a Montecastro donde llego a las 14:05 tras 47,5 kilómteros recorridos.

La media hora de pérdida en Tamariz  más la otra media en la esclusa nos están haciendo mantener el adelanto de ayer pero no conseguir adelantar nada hoy. En cualquier caso la ruta está siendo muy sencilla de hacer, así que mientras espero a Luis tomándome una cocacola barrunto que podemos desviarnos algo para visitar el Monasterio de la Santa Espina. El desvió nos supondrá hacer entre 10 y 15 kilómetros de más, pero seguro que merecerá la pena y estos kilómetros de más compensarán los que hoy no vamos a poder adelantar.

A las 14:42 proseguimos por carretera hasta La Santa Espina bajando por la vega del río Bajoz. Como llegamos a las 15:05 está cerrado, aunque nos permiten entrar a ver los dos claustros y la sala capitular.Del tirón nos caercamos al bar del pueblo de al lado, San Rafael de la Santa Espina, donde tomamos un bocadillo para reponer fuerzas.

A las 15:40 seguimos camino para volver a repechar a lo alto de los Torozos y seguir por un terreno llano como la palma de la mano en dirección Peñaflor de Hornija, punto de destino en la planificación inicial. Allí nos presentamos, tras otro repecho corto pero empinado llamada Cuesta del Reventón, a las 16:25 tras 67 kilómetros recorridos.

La salida de Peñaflor de Hornija se hace por un camino que vemos que, además de hacer una subida y bajada muy pronunciada, corre después paralelo a la carretera. Y como no nos perdemos nada por no ir por la tierra en ese tramo, seguimos por la carretera hasta lllegar a Wamba, donde tenemos especial interés en visitar la iglesia. Quizá una de las iglesias con más historia de toda España.

Llegamos a Wamba a las 16:50 tras 75 kilómetros recorridos. Vemos que la visita a la iglesia comienza a las 17:00 así que allí esperamos. No viene el cura a quien llevábamos recuerdos de parte del cura de Villalón, sino un guía joven que nos hizo una de las mejores visitas guiadas que recuerdo. Espectacular la iglesia y fantástica la hora que estuvimos allí con el guía. Visita imprescindible para quien aún no la haya visitado.

Proseguimos ruta a las 18:05. Subimos el pequeño cerro del Telégrafo por carretera y nos adentramos por camino hacia Ciguñuela. El camino sigue siendo prácticamente llano por lo que pese a los retrasos de hoy me voy haciendo a la idea de llegar hasta Simancas o Puente Duero.

Antes de llegar a Ciguñuela, en mitad del Camino Real de Castrodeza, se acerca a toda pastilla un trailer con el viento a favor que levanta una polvareda que ni las tormentas del desierto. Como según se va acercando veo que no tiene intención de frenar y nos va a engullir la tormenta de polvo, paro en mitad del cambino y hago gestos para que aminore. El hijo de Satanás apenas lo hace y nos deja sumidos en mitad de la nube de polvo. Mal nacido.

Llegamos a Ciguñuela a las 18:40 tras 82,5 kilómetros recorridos. A mí me parece que aún podemos tratar de hacer otra hora más de pedaleo y presentarnos en Simancas o Puente Duero, pero a Luis le parece que no y además Pani nos informó que aquí hay un albergue muy digno. Así que tras buscar a la que maneja el albergue, una tía seca y árida que apenas nos atendió ni esa tarde ni al día siguiente (qué contraste con los del día anterior de Villalón), nos aposentamos en el albergue y nos fuimos a cenar, tras la oportuna ducha, al único bar que vimos abierto. Buena cena y a retirarnos a los aposentos a descansar, que aunque ahora las etapas no son montañosas como al principio, el calor y el kilometraje que hacemos a diario también cansan lo suyo.

Hoy hemos pasado por: Villalón de Campos, Cuenca de Campos,  Moral de la Reina, Tamariz de Campos, Medina de Rioseco, Valverde de Campos, Castromonte, Monasterio de la Santa Espina, San Rafael de la Santa Espina, Peñaflor de Hornija, Wamba, Ciguñuela.

lunes, 7 de octubre de 2013

Día 8 Mansilla de las Mulas - Villalón de Campos. 76,50 Km

Kilómetros: 76,50
Distancia ascendiendo: 33,53 km
Desnivel acumulado positivo: 301,80 metros
Porcentaje máximo de subida: 5,58%
Porcentaje máximo de bajada: 5,43%
Tiempo pedaleando: 4:26 horas
Tiempo ascendiendo: 2:12 horas
Vel. media en movimiento: 17,23 km/h
Vel. media total: 9,89 km/h
Vel. máxima: 43,43 km/h

Entrada a El Burgo Ranero
Grajal de Campos
Santervás de Campos
Cerca de Fontihoyuelo
Plaza de Villalón de Campos
Cerca de Bercianos del Real Camino
Sahagún
San Tirso en Sahagún




















La etapa de hoy es llana como la palma de la mano comparada con las de los días anteriores. Días en los que hemos hecho desniveles acumulados de más de 2.000 metros con rampas de desnivel superior al 30%. Hoy será custión simplemente de dar pedales con tranquilidad. Y como ya tenemos las patas como robles y con este terreno tan llano, seguramente hoy hagamos más kilómetros que los planificados, que son 60. Todo dependerá de cómo se nos vaya dando el día y de las distancias entre los pueblos con alojamiento. Ahora recorreremos el Camino de Madrid y las distancias entre los pueblos son mayores y no todos tienen alojamiento. Si conseguimos hacer hoy más kilómetros de los planificados, y lo volviéramos a hacer otro día más, conseguiríamos acortar el Camino en 2 días respecto a los 14 inicialmente planificados.

Hoy se nota que hemos hecho noche en uno de los albergues más concurridos del Camino Francés: hasta arriba de gente y a partir de las 6 de la mañana todos los andarines haciendo ruido al recoger para marcharse. Nosotros hoy no tenemos prisa por madrugar y dejamos que casi a las 9, cuando sólo quedamos nosotros dos, venga el hospitalero a echarnos de la cama mientras va a abriendo las ventanas de las habitaciones para airear tanta humanidad concentrada.

Desayunamos al lado del albergue y nos ponemos en ruta a las 09:45. El día es soleado y la mañana algo fresca. Tenemos que hacer unos 40 kilómetros por el Camino Francés, recorriéndolo a la inversa, hasta Sahagún. Se nota que hay mucha gente que hace el Camino en estas fechas de septiembre evitando los calores de los meses de verano. En sólo estos 40 kilómetros me canso de decir "buen camino" a tanto peregrino con el que nos cruzamos, seguro que más de un  centenar; y muchos de ellos en bici. Hay más de uno que nos dice que vamos en el otro sentido. Esta parte del Camino es bastante monótona. Son llanos interminables sin ningún atractivo. A lo lejos, en paralelo al Camino, veo las montañas que hasta ayer mismo nos engullían; parecen ahora tan lejanas.

En El Burgo Ranero paramos a tomar algo de media mañana en el Piedras Blancas, justo enfrente del albergue municipal, un sitio muy majo y con buen trato; son las 11:15 y llevamos ya 20 kilómetros, lo que significa tener hecho un tercio de la etapa casi sin darnos cuenta.

A las 13:05 llegamos a Sahagún habiendo recorrido 37,5 kilómetros. Paramos a visitar San Tirso y seguimos ruta dejando el Camino Francés y tomando el de Madrid. Dejamos inmediatamente de ver peregrinos para volver a meternos en nuestro solitario Camino.

Por carretera llegamos a Grajal de Campos que tiene un impresionante castillo, pero está cerrado como tantas cosas en este Camino. A partir de aquí vamos a tomar un camino de labor que va siguiendo la margen izquierda del Valderaduey. Llegamos a Arenillas de Valderaduey a las 14:30 y tratamos de buscar un bar para comer, pero el pueblo aparenta estar semiderruido y no tiene ni donde caerse muerto. Perdón si alguien de este pueblo lo lee y se siente ofendido, pero de veras que es la sensación que me dio. Luis se me sigue quedando despistado, ahora no será por las cuestas, y he de volver a recogerle en la fuente a la entrada del pueblo donde se había quedado repostando sus bidones.

Continuamos el camino para hacer por llegar a comer al próximo pueblo, que además resultaba ser el destino planificado de hoy: Santervás de Campos. Antes, en medio del campo, antes de llegar a la carretera que viene de Melgar de Abajo, paro a hablar con un pastor que tiene apenas una veintena de ovejas. Es un hombre mayor, que me dice estar ya jubilado, con su radio al oido y me cuenta alguna noticia de las que estamos prácticamente aislados estos días. Y hablamos de cómo van las cosas con el ganado porque anoche también estuvimos hablando de eso con Eusebio, que es veterinario. Me cuenta que todo son pegas y todo normas sin sentido que impone la Junta de Castilla y León; no les dejan ni respirar. Y a cuenta de tanta norma y tanta burocracia vive de la sopa boba un montón de políticos y funcionarios que no valen para nada. A modo de ejemplo me dice que fueron un día dos en una furgoneta a su casa para sacarle sangre a las gallinas que el hombre tiene en su casa para su uso exclusivamente particular. La sangre a 6 gallinas se les saca en dos minutos escasos. Cuando el hombre les dijo que si también iban a casa de su vecino Resti que tiene unas 12 gallinas, le dijeron que no, que ya irían mañana o pasado. Cuidado no se vayan a eslomar de tanto trabajo útil y eficiente. Y esta gente vendrá, en pareja no vaya a ser que sólo uno se pierda o no pueda con tanto trabajo, con la furgoneta desde Dios sabe donde para tirarse la mañana para sacar sangre a 6 gallinas que tiene este señor y que las tiene sólo para comerse los huevos que pongan. Vaya admistración del latrocinio que padecemos. Es realmente calamitoso e insufrible.

Llegamos a Santervás de Campos a las 15:10. Este era nuestro destino planificado de hoy. Los kilómetros que hagamos por la tarde se los estaremos ganando a la planificación original. La iglesia está cerrada y nos dirigimos al bar del albergue. No hay nadie más que nosotros y el señor tiene poco que ofrecernos. Al final nos ofrece para comer unos garbanzos con tomate y unos filetes con patatas. El sol a esta hora de la tarde aprieta pero los garbanzos calentitos me saben a gloria.

A las 16:15 salimos de Santervás mientras sacamos fotos del ayuntamiento donde ondean, además de las banderas locales y la nacional, las de Estados Unidos y Puerto Rico. Lo mucho o poco de este pueblo lo hacen girar en torno a la figura de Ponce de León, nacido aquí, que fue el primer Gobernador de Puerto Rico en la recién descubierta América. Descubridor también de La Florida. Ponce de León sería en ese momento la persona con más poder y cargo en América despues de Colón.

Salimos de Santervás con idea de hacer casi 20 kilómetros hasta Villalón de Campos, pueblo bien importante donde Pani nos dice que tienen un albergue bien puesto y bien cuidado.

Casi íntegramente por camino nos hacemos el recorrido entre campos de labor que hace sólo dos o tres meses rebosaban vida con los trigales en todo su esplendor, pero ahora ya cosechados no son más que una masa continua de tierra esperando a ser arada para la nueva siembra.

Pasamos por Fontihoyuelo y llegamos a Villalón de Campos a las 17:30. Hemos hecho casi 20 kilómetros extra y estamos en destino aún a media tarde. Hoy tendremos tiempo por primera vez en muchos días para echar una siestecilla y descansar plácidamente toda la tarde.

El albergue está junto a la iglesia de San Juan Baustista y, tal y como nos había dicho Pani, está muy arreglado. Solo hay un andarín. Los hospitaleros son una pareja de jubilados de Málaga que llevan viviendo en Francia casi 40 años. Se alegran de que lleguemos porque así tienen a quien atender y con quien hablar; creo que dijeron que llevaban tres o cuatro días sin peregrino alguno. En el último mes sólo se han alojado 14. Al inscribirnos en el libro de registro veo que soy el pregrino número 1.500 del libro. Los hospitaleros son muy amables y se portan muy bien con nosotros. Ponemos a lavar cosas antes de echarnos la siesta y como cuando termina la lavadora aún estamos terminando la siesta, la señora nos hace el favor de tenderla. Muchas gracias. Este pueblo es grande y tiene muchas tiendas y bares, pero como es lunes la mayoría cierra para cenar y al final solo tenemos la alternativa de cenar en Casa Peña, donde cenamos bastante bien.

Por la tarde habíamos dado una vuelta por el pueblo, visitando su bonita plaza y su espectacular rollo jurisdiccional. Visitamos también la iglesia de San Miguel, de las pocas que hemos podido visitar en el Camino, y hablamos con el párroco de tantas joyas que vamos pasando sin poder visitar; hoy mismo sin ir más lejos, San Pedro de Mazote y Santervás de Campos. Nos recomienda vivamente tratar de ver la iglesia de Wamba. Trataremos de hacerle caso porque llevo mucho tiempo queriendo visitarla.

Hoy hemos pasado por; Mansilla de las Mulas, Reliegos, Villamarco, El Burgo Ranero, Bercianos del Real Camino, Calzada del Coto, Sahagún, Grajal de Campos, Arenillas de Valderaduey, Santervás de Campos, Fontihoyuelo, Villalón de Campos.

Día 7. Lugueros - Mansilla de las Mulas. 93,64 Km

Kilómetros: 93,16
Distancia ascendiendo: 30,98 km
Desnivel acumulado positivo: 1.340,80 metros
Porcentaje máximo de subida: 26,11%
Porcentaje máximo de bajada: 33,29%
Tiempo pedaleando: 5:07 horas
Tiempo ascendiendo: 2:04 horas
Vel. media en movimiento: 18,22 km/h
Vel. media total: 8,73 km/h
Vel. máxima: 50,11 km/h

San Miguel de Escalada
San Miguel de Escalada
Con Marga en Mansilla
Boñar
Gradefes

Cementerio del patio del claustro de Gradefes











Con los peregrinos en el albergue de Mansilla de las Mulas














El día amanece soleado pero muy fresco. Hay que abrigarse bien porque los primeros kilómetros son en bajada y el frío se nota mucho hasta que el sol no empiece a calentar a media mañana. Me levanto con cierta tristeza pensando en que dentro de sólo un rato saldremos definitivamente del entorno de los Picos de Europa y llegaremos a la meseta abandonando estas impresionantes montañas.

Aunque el día tiene planificado más de 80 kilómetros, muchos son llaneando o en ligera bajada, por lo que madrugamos lo justo. Después de lo que hemos pasado los dos últimos días, que nos echen lo que quieran que ya no nos da miedo nada. Después de recoger la cabaña y dejarla lo más adecentada posible (qué menos si Eusebio no nos va a cobrar nada por usarla), empezamos a dar pedales a las 08:45.

La carretera hasta Valdepiélago es una bajada casi constante que atraviesa las Hoces de Valdeteja. Sé que son los últimos kilómetros entre estas impresionantes montañas que tanto he disfrutado estos días. Para no irme con tristeza paramos un último momento en la cascadadel Valdorria, justo después de pasar Nocedo de Curueño. A diferencia de cuando vengo por aquí en verano, ahora no hay nadie y podemos estar drisfrutando tranquilamente viendo caer el agua a borbotones por las paredes mientras las gotas que se elevan por el aire hacen centellear la incipiente luz que hay a esta temprana hora de la mañana.

Me subo en la bici mientras me despido mentalmente de este magnífico valle, del Curueño, del Bodón, de las hoces y de toda la montañan de los Picos de Europa que hemos disfrutado estos días. Al pasar Montuerto parece como si de repente las montañas desaparecieran y el paisaje cambia drásticamente para empezar a mostrar una sucesión de montes que presagian la cercana presencia de la meseta castellana.

Desde Valdepiélago seguimos en dirección Boñar, donde entramos por su barrio de Las Ollas, y paramos a desayunar en un bar de la plaza. Son las 10:30 y llevamos recorridos 25 kilómetros. Para desayunar nos ponen lo que Pani hubiera bautizado como tostada palmera: una deliciosa tostada de un palmo de altura.

Desde Boñar continuamos unos pocos kilómetros por carretera llana hasta Palazuelo de Boñar y Vegaquemada. En ese punto giramos en breve pero fuerte subida hacia Laíz de las Arrimadas. Este giro busca recorrer el valle donde se sitúan los pueblos de las Arrimadas para retomar, cerca de Cistierna, el Camino Vadininiense que desde Potes habíamos recorrido hasta Riaño.

Llegamos a La Ercina, último punto de ascenso del día de hoy, a las 12:15 tras 41 kilómetros recorridos. . Me paro a esperar a Luis mientras como unos frutos secos. Según lo planificado, el día de hoy es un coser y cantar compradao con los días anteriores. Vamos por carreteras locales y estamos haciendo muchos kilómetros sin dificultad. Y a partir de ahora más aún, porque la carretera ya no sólo hará más que llanear en leve bajada hasta nuestro destino de hoy. Da la sensación de que hoy haremos muchos kilómetros sin esfuerzo.

A partir de ese punto recorremos un solitario valle que conforma el río Valdellorma en un sinfín de verdes colinas. A nuestro alrededor se suceden robledales autóctonos y pinares de repoblación en las laderas, y chopos, álamos y fresnos en la ribera.

Llegamos a Garfín a las 13:30 tras 59 kilómetros recorridos. Me da la sensación que la iglesia está abierto y miro por si pudiéramos sellar, pero están en plena misa y desisto. En su lugar paramos en el bar de la plaza, qué remedio. Frente al bar hay unos bancos a la sombra donde podremos comer algo de embutido que llevábamos encima. Al terminar de comer volvemos a entrar al bar a tomar un café y al salir encontramos sentada en los bancos donde habíamos comido a una muy puesta de domingo, de unos treinta y pico, dándole al chat del móvil. Le digo que se quite los tacones y se ponga el culotte para acompañarnos. Parece que la idea no le gusta mucho. Dice que no es del pueblo, que está visitiando a unos familiares y que vive cerca de Bilbao. No me extraña que esté con el móvil todo el rato; igualito es el ajetreo de una ciudad comparado con lo que se abrurrirá en un pueblo pequeño que no es ni el suyo.

Tras una hora para comer relajadamente, continuamos camino hacia nuestra próxima parada. Se trata de Gradefes, donde quiero visitar el monasterio de Santa María la Mayor, del siglo XXII, que resulta ser uno de los pocos de monjas creados bajo el Císter, construido con el impulso económico de Teresa Petri, de la cercana Rueda del Almirante. Es el único monasterio cisterciense femenino con girola de España y el primero que se construyó en el mundo. La orden del Císter surgió como respuesta a la dominante, enriquecida y ostentosa orden del Cluny que no hacía más que acumular poder y riqueza. El Císter buscaba resucitar las austeras reglas de San Benito inspiradas en la más absoluta pobreza y obligación de trabajo manual. Los monasterios cistercienses se consideran un estilo de transción entre el románico y el gótico. En España tenemos infinidad de maravillas como esta de Gradefes, cargadas en algunos casos con más de mil años de hisoria, que son completamente desconocidas y, en muchos casos, dejadas en casi completo abandono. Es una lástima.

El caso es que al llegar a Gradefes vemos que el monasterio está cerrado hasta las cuatro y son las tres. Hay tiempo de sobra estar tarde para llegar a Mansilla. Así que decidimos esperar en la terraza arbolada de un bar a que abran. Y es un acierto porque al entrar al monasterio nos recibe una monja muy amable que nos sella y enseña el claústro, cuyo patio usan como cementerio de la comunidad, la sala capitular y la iglesia por dentro y por fuera.

Continuamos a por la siguiente maravilla arquitectóica de hoy: San Miguel de Escalada. Otro ejemplo de maravilla casi olvidada y escasamente protegida en la que los analfabetos que tanto abundan pintan o raspan las inscripciones milenarias de sus piedras para poner que quieren mucho a la Jessi o cualquier otra pamplina. Cuanto débil mental hay suelto.

Llegamos a San Miguel de Escalada a las 17:30, media hora después de salir de Gradefes. La visita a San Miguel la hacemos con un guía con el que da gusto hacerla. No sólo se nota que conoce lo que explica, sino que le gusta y está realmente versado. Durante la visita hablamos con él de las cercanas ruinas de Lancia, del Valle del Silencio y San Genadio, del prerrománico asturiano de Santa Cristina de Lena y de alguna otras cosas tan ligadas a este maravilloso sitio.

Terminamos la visita a las 18:20 enseñándonos el colindante pozo. Hasta hace poco tenía su correspondiente brocal, pero un autobús de turistas se lo llevó de pegatina. Ahora el pozo tiene una tapadera a la altura del suelo. Al abrirla vemos lo finamente revestido que está con piedra de sillar.

El guía nos dice que tenemos hasta Mansilla de las Mulas 13 kilómetros, todos llanos. Los hacemos tranquilamente a sabiendas de que nos queda poco, aunque los muchos kilómetros de hoy ya se van notando en las piernas. Llegamos a Mansilla a las 19:00.

Después de tantos días pasando por sitios donde los albergues estaban cerrados o éramos los únicos alojados, hemos llegado al Camino Francés y nos encontramos el albergue abarrotado de gente. Le pregunto a la hospitalera a qué hora cierra para dormir y me dice que a las 10.Como a lo largo del día he hablado con Eusebio y me ha dicho que nos veamos para cenar, pues como que nos pilla mal porque Eusebio no puede estar en Mansilla antes de esa hora.

La hospitalera me dice que hay un albergue privado en la otra parte del pueblo, El Jarrdín del Camino se llama. Le digo a Luis que vayamos a ver si hay sitio porque allí nos dejaran llegar a dormir más tarde y podremos cenar con Eusebio. La hospitalera nos dice que sólo le quedan unas pocas plazaas, así que si en el otro albergue no hay sitio habremos de volver rápido para no quedarnos sin sitio aquí también.

Y nos llegamos al tal Jardín del Camino. Está muy bien puesto, justo a la entrada del Camino Francés, con su concha, con su flecha amarilla enorme indicando la entrada y con la palabra albergue bien grande en la fachada. Tienen un jardín espléndido y entro casco en mano, sudado y con cara de haber estado todo el día pedaleando bajo el sol a lo que suponía una recepción de un albergue de peregrinos, pero que veo que es una barra de un bar en lo después supe que realmente es una fábrica de embutido reconvertida en bar. Pregunto en la barra si es ahí la recepción del albergue y me dicen dos chicas que hay atendiendo que sí, y que espere un momento. El momento se convierte en casi 15 minutos de pie, esperando como un pelele, con la angustia de no saber si había habitación y si en este tiempo me estaba quedando sin habitación también en el otro albergue. Cuando ya me canso de ver poner cervezas y cervezas, incluso a gente que había entrado más tarde que yo, y de no atenderme en los 15 minutos que llevo allí sólo para que me digan si tienen camas para dormir esa noche, le digo a la más cercana de la barra que si me atiende de una vez. Como me dice que está terminando de poner cañas y pinchos, le pregunto ya a grandes voces que si esa barra es la recepción del albergue de peregrinos, que sólo necesito saber si hay camas disponibles y que llevo viendo poner cañas 15 minutos sin que me den esa simple respuesta. Después de tratar de justificarse extrañamente por tres o cuatro veces el que no me atendiera, me dice finalmente que no hay camas disponibles. Salgo deseando buen día a grandes voces y lamentando que por donde salgo en vez de haber puerta hay una simple cortinilla. Si hubiera habido puerta, de seguro habría dado tal portazo que la hubiera dejado encajada de tal forma que no la hubieran podido abrir más que picando con una maza.

No se puede tener la desvergüenza de tener la concha, la flecha y la palabra albergue, para no parar de poner raciones y cañas a gente vestida con su ropa de domingo y que no tiene prisa ninguna, mientras dejas de pie a un humilde peregrino que viene cansado y demacrado de peregrinar 90 kilómetros ese día. Para además al final dejarle tirado en la calle sin más. Peregrinos: estos del albergue el Jardín del Camino de Mansilla de las Mulas son unos jetas, que no saben lo que es un peregrino ni lo que es un albergue de peregrinos. Unos jetas, unos aprovechados y unos sinvergüenzas. Evitemos estos sitios y así evitaremos que saquen provecho de las necesidades que uno tiene cuando peregrina. Los albergues de peregrinos ayudan al peregrino, no desatienden al peregrino que entra por su puerta ni se aprovechan de él.

Regresamos al albergue municipal donde aún disponen de alguna cama y al relatar lo sucedido en el otro albergue no se extrañan lo más mínimo de lo que contamos. Parece que son unos piezas de cuidado.

La hospitalera, Laura, nos dice que si hemos quedado para cenar que puede hacernos una excepción para llegar a las 11 a dormir. Así que finalmente pudimos cenar con Eusebio y regresar a dormir a las 11. La verdad es que Laura se portó de maravilla con nosotros, por la tarde y por la noche. Qué trato tan distinto al del otro albergue de buitres. Gracias Laura por mantener esa alegría y dispensar ese trato tan amable a los peregrinos. Gracias también a Eusebio por parar en su camino de regreso a León y cenar con nosotros para compartir un buen rato con él. Y gracias por habernos dejado dormir la noche anterior en sus cabañas de Lugueros.

En el albergue coincidimos con una chica, Marga, que resulta ser la madre y tía de unos niños que se ahogaron en el Canal de Castilla hace un par de años en un accidente de circulación. Ella está haciendo el Camino, tal y como lo hacía con hijo en años anteriores, reivindicando que arreglen los pretiles de las carreteras que cruzan el Canal de Castilla. Desde aquí me uno al movimiento que está impulsando: http://www.ibaisiguetucamino.com/


Hoy hemos pasado por: Lugueros, Tolibia de Abajo, Nocedo de Curueño, Montuerto, Valdepiélago, Ranedo de Curueño, Boñar, Palazuelo de Boñar, Vegaquemada, Laíz de las Arrimadas, Santa Colomba de las Arrimadas, Corral de las Arrimadas, Barrillos de las Arrimadas, Acisa de las Arrimadas,La Ercina, Frenedo de Valdellorma, Palacio de Valdellorma, Valporquero de Rueda, San Bartolomé de Rueda, Garfín, Valdealcón, Nava de los Caballeros, Gradefes, Cifuentes de Rueda, Casasola de Rueda, Rueda de Almirante, San Miguel de Escalada, Vega de los Arboles, Valle de Mansilla, Villacontilde, Villiguer, Villafalé, Mansilla de las Mulas.