martes, 12 de mayo de 2015

Día 9. Molina de Aragón - Noguera de Albarracín 80,63 Km

Kilómetros: 80,63
Distancia ascendiendo: 49,72 km 
Desnivel acumulado positivo: 1.827,60 metros
Altura máxima: 1.719,20 metros
Porcentaje máximo de subida: 19,14%
Porcentaje máximo de bajada: 18,17%
Tiempo pedaleando: 5:51 horas
Tiempo ascendiendo: 4:12 horas
Vel. media en movimiento: 13,79 km/h
Vel. media total: 9,44 km/h
Vel. máxima: 64,96 km/h


De nuevo el sendero señalizado se pierde en un campo arado

Al fondo Chequilla

Plaza del Ayuntamiento de Checa

Llegando a Orihuela del Tremedal

Saliendo de Orihuela del Tremedal

Saliendo de Bronchales
Antes de Noguera con la tormenta descargando sobre Albarracín

Tras el accidentado día de ayer me toca hoy adentrarme el la Serranía de Cuenca y Montes Universales. Día de exigencia física y paisaje espectacular. Por mirar el lado positivo de ayer, apenas gasté fuerzas para poder afrontar el día de hoy en condiciones e intentar llegar hasta Albarración en lo que podrían ser unos 100 kilómetros de etapa bonita de verdad.

Volviendo a lo de que el Cid no tenía gps y que le salían batallas por todos los sitios, resulta que estoy a solo 40 kilómetros de Maranchón. Y por allí pasé hace 4 días y he hecho desde entonces unos 300 kilómetros. Lo que era no tener tele ni cine con los que pasar el rato por aquella época.

Amanezco y, por primera vez, desayuno en el mismo sitio en el que pernocto. Y salgo a dar pedales a las 08:30.

Otro día más de fresco por la mañana que deja atisbar día de sol y calor. A diferencia de otros días, hoy estoy entrando en la serranía y el frescor es más acentuado. Además hay una neblina que lo cubre todo de forma perceptible pero que en lugar de molestar aporta un tono más al paisaje que hace que se disfrute aún más. Es como la espuma en un buen café, no solo no molesta sino que si el café está rico hace que aún sepa mejor. La verdad es que el día y el lugar no pueden ser más agradables para afrontar una etapa como la de hoy. Por delante me queda mucha montaña, muchos kilómetros, muchas subidas, mucho desnivel acumulado positivo, muchas rampas duras del 20%. A por elloooooooooooooooo.

Salgo de Molina de Aragón por carretera en dirección Taravilla, Checa, Chequilla, Perlajeo de las Truchas, ... qué nombres tan sugerentes para una zona que conozco de cuando venía a disfrutarla con la moto de trail y atravesaba con mis hermanos toda esta serranía por pistas forestales, además de las numerosas veces que he venido con familia o amigos.

Salgo de Molina en subida hasta llegarme a Teroleja. Intento tomar algún camino pero, como de costumbre, los caminos son solo aptos para andarines y mi bici con alforjas será incapaz de usarlos; así que me debo la vuelta por donde he venido y me hago a la idea de que el día será de carretera; carretera que en este entorno se disfruta casi igual que los caminos.

Habiendo desayunado en el hotel en el que he dormido voy dando pedales con la única preocupación de ir haciendo kilómetros mientras disfruto del espectacular paisaje. Así voy haciendo kilómetros sin mayor reseña que las grandes subidas que debo ir superando hasta que pasado las Salinas de Almalla trato de volver a tomar el camino señalizado. De nuevo me encuentro que a escasos centenares de metros el camino se ve cortado por un campo arado y me toca empujar la bici hasta poder encontrar de nuevo la carretera. Qué cruz. Escarmentado ya no volveré a abondonar la carretera en todo el día. Al menos me ha dado para ver un corzo con su cría salir de estampida buscando el cobijo del bosque.

Tras pasar el valle de Megina se sube el puerto de Chequilla y desde el alto se divisa el paisaje que forma Chequilla y sus formaciones rocosas y el río Cabrillas a sus pies. El paisaje es merecedor del esfuerzo que se hace para poder llegar.

Finalmente llego a Checa y me llego a su plaza mayor para sellar. Tras un rato de esperar al secretario del ayuntamiento, logro hacerlo y me hartyo de beber el agua casi helada de su fuente. Tiene un sabor fantástico. Son las 12:30 y llevo 46 kilómetros. Hay que seguir dando pedales y seguir subiendo. Hasta Orea casi 10 kilómetros remontando el río Cabriullas, y desde ahí a seguir subiendo otros casi 10 kilómetros hasta Orihuela del Tremedal, donde intento sellar sin éxito porque llego a las 15:00 y no hay nadie en el ayuntamiento. No es la primera vez que me ocurre, ni será la última, que no puedo sellar por estar cerrado el sitio donde lo hacen. Es una pena perderse los sellos porque son todos muy bonitos y originales.

Sigo en continuo ascenso hasta lo que es el punto más alto de la etapa de hoy y al que se denomina balcón de España, Bronchales. Aquí hay un desnivel de casi 800 metros respecto a Molina de Aragón. Los 7 kilómetros entre Orihuela y Bronchales los hago por camino y se me atragantan un poco por el esfuerzo acumulado y lo empedrado del camino. Son las 16:00 cuando llego a Bronchales, tras 72 kilómetros recorridos, y busco sitio para comer algo. Lo hago en el hotel Suiza. Comida de menú en apenas 20 minutos, en un salón en el que estoy yo solo, y salgo a la calle de nuevo a las 16:25.

Remonto en poco más de 3 kilómetros lo que me queda de subida hasta ell collado de La Mata, al pie de Sierra Alta, en dirección Noguera y Tramacastilla. Antes de llegar al alto empiezan a caerme las primeras gotas de una tormenta enorme que se cierne delante de mí y a la que me acerco irremediablemente. Desde el alto me lanzo cuesta abajo para llegar lo antes posible a Noguera y evitar mojarme más con la tormenta.

Llego a Noguera de  Albarracín a las 17:03 y la lluvia me impide hacer más ruta. Desde aquí hasta Albarracín son casi otros 20 kilómetros que igual perdono con tal de no ir mojándome ya que hoy llevo 80 kilómetros y tampoco me es estrictamente necesario llegarme hasta Albarracín. Eso sí, cambiaré una noche en un lugar precioso y lleno de sitios para pasar la atrde y noche por otro casi aislado y con el único aliciente de una pequeño bar en el que, desde que llego, todo el mundo me mira como si fuera un extraterrestre.

Me alojo en un albergue, estoy yo solo, y tras la pertinente ducha me voy a aprovechar que la lluevia ha parado momentaneamente para dar una vuelta al pueblo, pequeña ha de ser por necesidad, y me meto en el bar a hacer una merienda-cena y me recojo en la cama a descansar antes incluso que las gallinas.

Hoy he pasado por Molina de Aragón, Teroleja, Tierzo, Salinas de Almalla, Terzaga, Pinilla de Molina, Megina, Checa, Orea, Orihuela del Tremedal, Bronchales, Noguera de Albarracín.

Día 8. Monreal del Campo - Molina de Aragón 49,55 Km

Kilómetros: 49,55
Distancia ascendiendo: 31,46 km 
Desnivel acumulado positivo: 569,70 metros
Altura máxima: 1.276,00 metros
Porcentaje máximo de subida: 6,19%
Porcentaje máximo de bajada: 10,23%
Tiempo pedaleando: 2:27 horas
Tiempo ascendiendo: 1:46 horas
Vel. media en movimiento: 20,17 km/h
Vel. media total: 15,91 km/h
Vel. máxima: 43,05 km/h

La patilla que se rompió

Hacia los Ojos del Jiloca

La bici con los piñones colgando

Primer día que me mojo
Día el de hoy raro en todos los sentidos ya que como comentaré ahora tuve una avería mecánica grave que me hizo estar parado todo el día, así que el poco tiempo de bici del que dispuse lo empleé para tratar de hacer algún kilómetros por carretera para no perder el día por completo.

Me levanto como todos días, poco antes de las 8, y me encuentro lo de todos los días, mañana fresca que promete día de calor. Me pongo en marcha al filo de las 9 con idea de tomar camino, ascendente, en dirección Pozuel del Campo. Pero la marcha me dura poco. Además de la tormenta de ayer por la tarde, ha debido estar lloviendo por la noche y los caminos están muy embarrados. En cuanto salgo de Monreal ya tengo que andar esquivando grandes charcos y lodazales. En uno de ellos, al hacer más esfuerzo para atravesarlo, la bici hace un ruido grande y se queda bloqueada. Me bajo en mitad del lodazal para descubrir que se ha partido la patilla que une los piñones con el chasis. Esa pieza antes era de hierro o al menos de aluminoi reforzado; ahora las harán de calamina o de vete a saber qué, pero el caso es que se parten con frecuencia. Y cuando se parte te deja en tierra sin remedio. Hay que cambiarla, pero no llevo repuesto de eso.

Regreso empujando como puedo hasta Monreal, con la bici bloqueada y de barro hasta las orejas, y trato de buscar un taller de motos que anoche vi mientras daba un paseo. Lo localizo y debe ser por las pintas que llevo, o debe ser por la generosidad de quien lo regenta, el caso es que el hombre me dice que tratará de arreglarlo pese a que hace años que no arregle bicis.

Tras tratar de hacer algún apaño con alguna pieza que tenía, al final comprobamos que el único remedio es comprar la patilla. Como la he conservado, le hago un par de fotos que le enviamos a no sé quien que conoce en Zaragoza, quien a su vez, por el tamaño y forma, identifica marca y modelo y nos la envía por mensajero desde Zaragoza. No llegará hasta primera hora de la tarde.

Pues ya tengo el día perdido. Para pasar la mañana me dedico a limpiar a fondo la bici. Cuando el del taller me ve la porquería esa de cera de abeja me dice que eso no vale para nada y me unta la cadena con una buena dosis de grasa consistente. Con eso la cadena me dejará de hacer ruido con total seguridad y evitará que el polvo se meta en los eslabones.

Para completar la mañana me voy caminando hasta los Ojos del Jiloca, el nacimiento del río. Hay una laguna grande pero casi no se puede ver de la cantidad de juncos que hay; pero el paseo no es largo y resulta agradable.

El mensajero con la patilla llega poco despues de comer y la montan. Al ajustar los cables del cambio vemos que los piñones no entran convenientemente. Debe ser que el desviador se dió de sí en el esfuerzo cuando se rompió la patilla y dobló todo, así que ahora hay que cambiar desviador y piñones. Y otra vez que tengo que sustituir algo de lo que, por lógica, no llevo repuesto. El del taller me dice que vamos a mirar entre el material que le queda de cuando arreglaba las bicis porque igual algo tiene que pueda valer. Y así es, algo encuentra que me monta y que parece que funciona.

Cuando terminamos de volver a tener la bici en orden de marcha son las 17:30 pasadas. Llevo todo el día parado y aunque no sea lo que tenái previsto, me hago idea de tratar al menos de llegar a Molina de Aragón por carretera y así no echar a perder el día por completo.

Pese a que otra vez se ven tormentas en el horizonte en la dirección a la que me voy a dirigir, me subo a la bici y empiezo a dar pedales por la carretera a las 17:45. Hasta Molina tendré unos 50 kilómetros de los que los primeros 30 son todo de ascenso; pero si me respeta el viento y la lluvia creo que podré llegar de día a Molina.

Con esa idea, y con las fuerzas intactas de haber descansado todo el día, voy tratando de rodar lo más fuerte y cisntante que puedo por el arcén de la carretera; una carretera que tiene tráfico y por el que van muchos camiones. Paso Pozuel del Campo y sigo en dirección Pobo de Dueñas que marca el final del ascenso y comienzo de los últimos kilómetros de descenso hasta Molina.

Llego al Pobo de Dueñas a las 19:15 tras 28 kilómetros recorridos. Están empezando a caer las primeras gotas. Busco una casa rural donde sello y no encuentro ni una bar donde tomar algún refresco.

A la salida del pueblo me cruzo con un ciclista que lleva bici de carretera y que toma mi mismo sentido de marcha. Aunque el terreo ahora es más llano que antes y pretendo ir algo ligrero, yo con mi bici de montaña y mis alforjas voy a la mitad de velocidad que él.

A partir de El Pobo de Dueñas el terreno es predominantemente de descenso. Y empieza a lloverme. Me pongo los avíos de lluvia y tapo las alforjas y continuo mientras la lluvia arrecia. Desde prácticamente El Pobo podía haber optado por ir por camino, pero ni el poco tiempo disponible que tengo hasta que anochezca ni el previsible lodazal que pueda encontrarme hacen que me inclinen por ir por caminos esta tarde.

A la altura de Castellar de la Muela, el de la bici de carretera está parado cambiando la cámara. Ha pinchado pero me dice que no necesita ayuda. Prosigo. Y llego a Molina de Aragón ya con las primeras sombras de la noche a las 20:50 despues de 50 kilómetros recorridos. Pese a que tengo idea de ir hasta un hotel que he visto que hay por la plaza de San Francisco, al otro lado del pueblo, me paro directamente en el priemr hotel que veo, justo según entro al pueblo. Es un hotel muy bonito y tranquilo. Duchazo, cena suave en un bar muy cercano y a dormir con idea de descansar y levantarme temprano mañana porque la etapa se mete en la serranía y promete ser larga y dura.

Jornada la de hoy atípica como ninguna.

Hoy he pasado por Monreal del Campo, Pozuel del Campo, El Pedregal, El Pobo de Dueñas, Castellar de la Muela, Molina de Aragón.

viernes, 8 de mayo de 2015

Día 7. Munébrega - Monreal del Campo 99,10 Km

Kilómetros: 99,10
Distancia ascendiendo: 67,91 km 
Desnivel acumulado positivo: 1.035,50 metros
Altura máxima: 960,80 metros
Porcentaje máximo de subida: 8,95%
Porcentaje máximo de bajada: 10,30%
Tiempo pedaleando: 7:11 horas
Tiempo ascendiendo: 5:18 horas
Vel. media en movimiento: 13,79 km/h
Vel. media total: 8,52 km/h
Vel. máxima: 58,86 km/h
Saliendo de Munébrega

Puerta amurallada de Daroca

Fuente de los 20 caños de Daroca

Con la cocinera y camareras del Molino de Burbáguena. Qué rico todo

El Poyo del Cid

Puente romano cerca de Luco de Jiloca

De nuevo noche de descanso del tirón. Nada como hacer ejercicio para sentir bien el cuerpo y dormir como un lechoncito. Me levanto con el canto del gallo, arreglo el cuarto y me vuelvo a apañar los trastos en la bici para empezar a pedalear a las 08:45. Otra mañanita fresca que anticipa jornada de sol de justicia. Por ahora he visto alguna tormenta en lontananza por las tardes, pero no me ha llovido. Toquemos madera.

Comienzo por carretera remontando el valle en permanente ascenso, en paraleo al valle del Jiloca, buscando Daroca. En Castejón de Alarba, tras 10 kilómetros de subida, decido que me he cansado de carretera y opto por correr el riesgo de adentrarme por caminos; a ver si aquí vuelven a ser ciclables. Si hasta ese momento he podido divisar algún agricultor trasegando, a partir de aquí me meto por montaña aislada y voy yo con mi sombra haciendo un bucle que, aparte del paisaje que me acompaña, no me aporta gran cosa más que más kilómetros por caminos pedregosos de monte.

Y así regreso a algo civilizado en Acered tras un bucle por el monte de unos 10 kilómetros que por carretera se cubren en poco más de 3. Decido parar en un bar que veop abierto para desayunar, que aún no lo he hecho y son ya las 10:50 y he hecho 21 kilómetros.

Tras escasa media hora retorno a la carretera en un terreno totalmente quebrado que finaliza en unos 4 kilómetros de delicioso descenso hasta llegar a Murero, ya en el valle del Jiloca, donde llego al punto más bajo en altitud del día de hoy. A partir de aquí y en todo lo que reste de etapa, tó parriba..

Desde aquí iré remontando el Río Jiloca por caminos por un sinfín de arboledas. Los caminos se cruzan de continuo y las señales del Camino a veces se pierden, por lo que en más de una ocasión llego a sitios que mueren en el río y debo desandar algo. Pero tampoco importa mucho porque el paisaje junto al río es agradable.

Llego a Daroca a las 13:00 tras 44 kilómetros recorridos. Hay fiestas. Tienen varias atracciones a la entrada del pueblo, en la puerta amurallada, con exhibición de rapaces incluida. Voy a sellar a la oficina de turismo y me doy una vuelta por todo el pueblo y sus distintos barrios. A las 13:35 decido seguir ruta. Y lo hago de nuevo siguiendo los caminos que discurren paralelos al Jiloca.

Y así iré poco a poco hasta que llegue a algún sitio donde vea algo para comer. Y eso será en Burbáguena, a las 15:30 tras 66 kilómteros recorridos, en un antiguo molino rehabilitado como restaurante donde me clavo unos garbanzos con ternera como Dios manda, que ya estoy un poco necesitado de dejar los bocadillos ligeros y meterme algo en condiciones. Y no solo el tipo de comida hoy es distinto, hoy estoy comiendo mucho más tarde que otros días.Comida espectacular y siestecilla de 10 minutos para entonar el cuerpo. Mientras hago la siestecilla cae una pequeña tormenta. Con estos días de tanto calor ya ha habido algún día, por Soria y ahora por Aragón, que he visto tormentas por el horizonte, aunque aún no me ha caido ninguna encima. Esta es la primera y me pilla parado y dura poco.

Retomo Camino, ahora por carretera que despues de la comida de hoy estoy para pocos esfuerzos por el monte, en dirección Calamocha. A partir de aquí lo que haga hasta rematar el día ya estará bien porque lo voy disfrutando a tope con el paisaje y el día que hace.

Llego a Calamocha a las 18:00 tras 78 kilómetros recorridos. Y como me son pocos y aún queda tarde, decido continuar , al menos, hasta Moreal del Campo. Y esto lo hago por caminos, pasando por el Poyo del Cid, lugar donde parece que el Cid ubicó su acuartelamiento en la época en la que estuvo batallando por el control de todas estas tierras. El perfil, como el de casi todo el día, sigue siendo ascendente, pero el pedaleo no se hace fatigoso y llego sin más incidencia a Monreal del Campo a las 20:!0 tras 99 kilómteros recorridos. El final del día ya se me ha hecho algo cansado por el continuo paso de los kilómetros en ascenso y los he hecho muy suave con la seguridad que llego a un pueblo grande donde no me faltará sitio para poder dormir. Lo hago en un hotel de carretera a las afueras del peublo, donde tienen un precio especial de alojamiento y cena. Me da para tomar posesión dela habitación, ducha, paseo tranquilo por el pueblo, cena suave y al catre a dormir.

La jornada de ayer fue bastante ligera comparada con la de hoy. La de hoy más kilometraje y casi todo cuesta arriba, de nuevo con más de 1.000 metros de desnivel acumulado positivo. Y hoy me he hecho más de 7 horas pedaleando, con más de 5 cuesta arriba. 12 horas en total desde que empecé a pedalear hasta que lo dejo. ¡Qué malas costumbres estoy volviendo a tomar!.

Hoy he pasado por Munébrega, Castejón de Alarba, Alarba, Acered, Atea, Murero, Manchones, Daroca, Villanueva de Jiloca, San Martín del Río, Báguena, Burbáguena, Luco de Jiloca, Calamocha, El Poyo del Cid, Fuentes Claras, Caminreal, Torrijo del Campo, Monreal del Campos

Día 6. Medinaceli - Munébrega 93,68 Km

Kilómetros: 93,68
Distancia ascendiendo: 41,69 km 
Desnivel acumulado positivo: 961,20 metros
Altura máxima: 1.022,20 metros
Porcentaje máximo de subida: 7,82%
Porcentaje máximo de bajada: 12,68%
Tiempo pedaleando: 5:27 horas
Tiempo ascendiendo: 2:59 horas
Vel. media en movimiento: 17,20 km/h
Vel. media total: 9,63 km/h
Vel. máxima: 56,54 km/h
Somaén

Camino de Montuenga de Soria con su castillo al fondo

Camino de Ariza

Campos cerca de Cetina con la señalización del Camino

Cruzando la vía del tren en Bubierca

Ateca

De nuevo noche relajada, durmiendo del tirón y reponiendo fuerzas sin mayor novedad.. Así que ni madrugo ni me duermo, como el resto de días, y me pongo a dar pedales a las 09:00.

Creo que el Camino oficial sigue por Medinaceli y lo reodea por el norte para buscar Lodares, pero como me bajé a la Estación, no me voy a meter la pechá de subir otra vez el rampón hasta Medinaceli. Tomaré la antigua carretera nacional siguiente el curso, muy bonito, del río Jalón. Antiguamente la carretera era un hervidero de coches y camiones. Es curioso ver como hoy esa misma carretera parece un carril bici, sin apenas tráfico y por el que se puede ir tranquilamente disfrutando del paisaje. Y como además el recorrido es en casi permanente descenso, se va de maravilla con el frescor de la mañana.

Es un placer recorrer todo el desfiladero y  pasar por Lodares, Jubera y Somaén; este último bien bonito y con unas casas rehabilitadas preciosas y un hotel en el castillo asomándose al desfiladero que es una preciosidad.

Llego a Arcos de Jalón a las 10:00 tras 18 kilómetros recorridos y, como norma que va imponiéndose, llevo el tiempo y kilometraje perfecto para parar a desayunar. Lo hago tranquilamente en un bar en mitad del pueblo y retomo camino tras media hora.

He abandonado las tierras de Castilla que he recorrido en los últimos cinco días. Casi 500 kilómetros que me dejan una sensación muy agradable y me empujan con más ganas a seguir afrontando este Camino del Cid ahora por tierras aragonesas.

Desde Arcos de Jalón abandono carretera para retomar camino hacia Santa María de Huerta y su muy famoso monasterio. De nuevo el día es caluroso y los caminos por los que voy están muy polvorientos. La cadena me suena mucho. Le doy cera de abeja en lugar del aceite de toda la vida, pero me temo yo que ese invento no vale para nada en jornadas tan polvorientas como las que estoy teniendo.

Voy recorriendo todo el valle de la zona de Montuenga con el perfil imponenete del castillo de Montuenga de Soria al fondo. La verdad es que parece que te va hiptonizando y hace que vayas pedaleando sin esfuerzo a su encuentro.

Pasado Aguilar de Montuenga y Montuenga de Soria alcanzo Santa María de Huerta y voy corriendo al monasterio. Y chasco del quince. Además de no sellar no puedo ni ver el claustro. Para acceder a cualquier sitio tengo que comprar una entrada y de nada valen mis suplicas al monje negrito que hay en la entrada para que me deje al menos sacarme una foto en el claustro. Que soy un peregrino, coño. Ni por esas. Le pregunto finalmente si tienen una cafetería o algo para poder descansar tomando un refresco y me señala una máquina de bebidas. Anda y que le den.

Salgo de la intentona de nuevo a la calle decidido a seguir ruta. Son las 12:00 y llevo 32 kilómetros; quizás algo menos de lo que debiera llevar, pero da igual porque no tengo prisa ni nadie que me la meta.

De nuevo el Camino me hace tomar carretera local, ahora en continuo ascenso durante casi 5 kilómetros, abandonando el curso del Jalón en dirección Torrehermosa. Ahora el Camino va a ir buscando Alhama de Aragón.

Desde aquí y durante los próximos 40 kilómetros, hasta que llegue a Ateca, el trazado es netamente descendente.En Monreal de Ariza abandono la carretera y tomo de nuevo camino que no abandono durente casi 25 kilómetros hasta llegar a Alhama de Aragón. Entre medias paro a tomar un refresco en Cetina. Me llego a Alhama de aragón a las 14:00 tras 65 kilómetros recorridos. Se nota que el día de hoy es practicamente descendente en su totalidad; se hacen kilómetros por camino sin problema.

Parada a comer algo en un bar pequeñito, casi a la salida, donde anuncian algo de bacalao que tiene buen aspecto. Y además tenía buen sabor. Una comida bien rica que me he metido.

Salgo de Alhama, de nuevo por camino, a las 15:00. Tomo dirección Castejón de las Armas. Tengo interés en verlo porque nunca he parado allí. Denuevo voy siguiendo el Jalón, a veces por la antigua carretera, a veces por caminos paralelos.

Cuando deben quedarme apenas dos kilómetros para llegar a Castejón, el camino cruza la vía del tren y se mete en un meandro del río donde el sendero se pierde. Y al parar a tratar de distinguirlo veo que lo que también pierde es la rueda delantera. Pinchazo. Cambio la cámara y trato de regresar para intentar llegarme a la carretera de nuevo. Y no pasan ni dos minutos cuando de nuevo pincho. El campo en el que estoy debe estar plagado de espinos que no se ven y si sigo así no tendré cámara sin pinchar para poder seguir viaje. Así que decido ir no arreglar el pinchazo y tratar de salir de alli empujando la bici a pie.

El camino por el que había llegado a tan desdichado paraje hacía un par de cuestas para tratar de evitar la vía del tren. Con la rueda pinchada no creo que pueda hacerlo porque hay mucha arena y resbala mucho. Mi única alternativa es tratar de subirme a la vía del tren. Para subirme tengo que superar un talud de casi dos metros de altura que me cuesta Dios y ayuda subir la bici a pulso con todo el peso que lleva. Y después, casi sin fuerzas, continuo por el borde de la vía, salvando por un puente el curso del río y llegando por fin a un sitio desde el que pude descender el talud y acercarme a la carretera. No sé la de rezos que hice para que no viniera ningún tren en el tiempo que estuve en la vía. Llegado de nuevo a la carretera cambio la cámara pinchada. He pinchado en un santiamén las dos cámaras de repuesto que llevaba. La tercera la di por perdida el primer día cuando la reventé llegando a Santo Doningo de Silos. Y como no me puedo permitir volver a pinchar, decido que no voy a Castejón y que sigo por carretera hasta el siguiente pueblo importante, Ateca, donde ojalá haya algún taller o tienda donde poder hacerme con otras dos o tres cámaras de repuesto.

Y así me llego a Ateca a las 16:40 tras 80 kilómetros recorridos. Y esto tiene mala pinta porque están en fiestas, grandes fiestas, y no sé si habrá algo abierto que no sea un bar. Pregunto en la plaza a unas señoras si saben de una tienda de bicis o similar. Y me mandan a un paisano que saben que no tiene tienda pero algo arregla. El sitio al que me mandan está cerrado así que vuelvo a la plaza. Llego a tiempo de ver como las reinas de las fiestas salen en descapotable hacia la plaza de toros, donde hay corrida de lujo en apenas 15 minutos. Las paisanas de antes me vuelven a ver y se apiadan de mí. Hacen que alguien vaya a avisar a no sé quien para que me traiga parches con los que yo poder reparar los pinchazos. Este es otro de los problemas de no haber revisado nada en condiciones antes de iniciar mi viaje: no me acordé de coger las zapatillas de ciclista, no tenía eslabón de enganche (Aunque sí el tronchacadenas) ni tengo parches. Bueno, estas son las pequeñas dificultades a las que te ves sometido y de las que tengo que salir airoso sin mayot problema.

Al cabo del rato llega el chaval, recontracagado porque por acercarme los parches igual llega tarde a los toros, y me pongo a arreglar las cámaras pinchadas. En ese afán invierto casi una hora y cuando creo que ya han pegado suficientemente los parches retomo mi camino. Devuelvo los parches restantes a las señoras, a las que les esaré eternamente agradecido por su amabilidad y generosidad, y tomo carretera en permanente subida hacia Munébrega en busca del Río Jiloca.

Mientras estaba arreglando los pichazos me dio tiempo para hablar con varios paisanos. La mayoría siempre te preguntan que de donde vienes y a donde vas. Y cuando se lo dices, que para qué lo hago. Y cuando se lo digo siempre se extrañan y te miran como escrutando el mal que te puede estar afectando al cerebelo. Bueno, aquí en Ateca me han dicho "mucho te tié que gustar maño, mucho te tié que gustar".

El Camino oficial hace un pequeño bucle para adentarse unod 15 kilómteros hasta Calatayud y desde ahí remontar el Jiloca, pero como son las 17:45 prefiero hacer esos 15 kilómetros adentrándome en la sierra repleta de olivos, almendros y viñas hacia Munébrega ya que además las paisanas me dicen que en Munébrega podré encontrar hospedaje.

A diferencia del resto del día, en casi continua bajada, desde Ateca me toca ir en permanente subida. Llego a Munébrega a las 18:40 y trato de buscar hospedaje. Hay dos casas rurales; una está cerrada y en la otra me dicen que la tienen completamente reservada unos que están precisamenete saliendo en ese instante. Se trata de los mamarrachos de Seguridad Social, que tocan esta noche en las fiestas de Ateca. Vaya casualidad.

Enel ir y venir de un lado a otro me he estado cruzando con un matrimonio mayor que están sentados a la fresca en un poyete. Hablo un momento con ellos y como se han enterado de todo me dicen que si busco alojamiento que ellos disponen de una casa donde puedo pasar la noche. ¡Y como decir que no!. Así que allá que me voy a que me enseñe la casa. Es el piso alto de la casa donde viven, totalmente independiente, con su habitación, cocina, baño, etc. Le doy a la paisana 20€ en compensación y tomo aposento de la casa y me doy el rutinario duchazo para relajar músculos.

Me dirijo al único sitio donde poder cenar algo, al bar de las piscinas. Allí se está de miedo. A las afueras del pueblo, yo solo. Me tomo un par de bocadillos y encadeno dos o tres cubatas mientras va anocheciendo y yo voy dejándome a mis pensamientos medio tumbado mirando el cielo estrellado.

La etapa de hoy marca una diferencia en todo: dejo Castilla para adentrarme en Aragón, paso de los campos agistados y polvorientos a las montañas y ríos aragoneses, velocidad media en movimiento de 17 km/h, desnivel acumulado ascendiendo inferior a los 1.000 metros, tiempo de pedaleo ascendiendo similar al de descendiendo, porcentaje máximo de subida inferior al 10%, ... Parece que no solo cambio de comunidad autonóma.

Hoy he pasado por Medinaceli, Lodares, Jubera, Somaén, Arcos de Jalón, Aguilar de Montuenga, Montuenga de Soria, Santa María de Huerta, Torrehermosa, Monreal de Ariza, Ariza, Cetina, Alhama de Aragón, Bubierca, Ateca, Valtorres, La Vilueña, Munébrega.

jueves, 7 de mayo de 2015

Día 5. Sigüenza - Medinaceli 94,66 Km

Kilómetros: 94,66
Distancia ascendiendo: 48,56 km 
Desnivel acumulado positivo: 1.517,70 metros
Altura máxima: 1.361,70 metros
Porcentaje máximo de subida: 11,07%
Porcentaje máximo de bajada: 11,21%
Tiempo pedaleando: 6:09 horas
Tiempo ascendiendo: 4:00 horas
Vel. media en movimiento: 15,39 km/h
Vel. media total: 9,37 km/h
Vel. máxima: 55,67 km/h

Arco romano del sigol I de Medinaceli

Anguita

Hoz del Río Tajuña

EL camino se pierde en mitad de un campo arado en Maranchón

Con Medinaceli al fondo

Olaza de Medinaceli
Tras pasar la tarde y la noche de ayer con Pablo en Sigüenza, gracias de nuevo a tí, a tu familia y a Magda,  toca levantarse en una nueva mañana fresca y soleada para salir a pedalear en un nuevo día en el que creo que seguiré zigzagueando por estas tierras de Castilla. De nuevo, como ayer, me haré casi 100 kilómetros subiendo y bajando caminos por montes, cuando la distancia entre origen y destino por carretera es poco más de 30 kilómetros. De hacerlo en una hora y media tranquilamente por carretera, se tornará en casi 10 horas de esfuerzo de las cuales 6 serán dando pedales. Por supuesto que esto de ir por el monte pasando por sitios que seguramente en otra circunstancia no vería, es más gratificante y placentero, pese al esfuerzo, que lo de ir tranquilamente por la carretera.

Inicio ruta a las 08:30. Da gusto notar el frescor de la mañana en contraste con el sol asfixiante de estas tardes. Ayer me tuve que quitar incluso la camisa subiendo desde Pelegrina hacia Sigüenza.

Voy por camino remontando los pinares hasta el Santuario de la Virgen de la Salud que ayer visité con Pablo y sigo por camino hasta llegar a los nacederos del Dulce en Estiégana. El camino, pese a ir en constante ascenso, es muy llevadero y agradable de recorrer a estas horas.

Llego a Alcolea del Pinar a las 10:30 tras casi 20 kilómetros de recorrido. Paro a desayunar en un bar de la antigua carretera. Un café y unas magdalenas que me den energía hasta la comida. La verdad es que me encuentro muy a gusto con este planteamiento que estoy haciendo todos días de hacer unos 20 killómetros antes de parar a desayunar y tratar de llegar a la hora de la comida con unos 50 killómetros recorridos. Ese horario me permite parar poco para comer, reponer las fuerzas en los momentos precisos y disponer de toda la tarde para pedalear y poder completar jornadas de casi 100 kilómetros sin notar excesivo desgaste.

Continuo por un mixto entre carretera y camino hasta Anguita, donde sello y me tomo una cocacola para afrontar los siguientes 30 kilómetros que son de continuo ascenso. Desde Anguita hasta Luzón voy por la Hoz del Río Tajuña; un recorrido bien bonito de hacer. Y desde Luzón a Maranchón voy por carretera local.

Hago parada técnica en Maranchón a las 14:20 tras 56 kilómetros recorridos. De nuevo comida ligera en bar en la carretera y salida en dirección Medinaceli remontando hacia La Cruz de Hierro. Esto de tener que subir según acabo de comer se está convirtiendo en costumbre.

La subida la inicio por carretera y voy como loco buscando un camino paralelo. A poco más de un kilómetro de iniciar la subida veo un letrero del Camino que enfila un sendero. Y allí que voy. Y voy para volver a encontrarme lo de siempre: el camino deja de ser ciclable enseguida y se adentra en unos campos arados cuesta arriba. Así que decido que igual si empujo la bici por el campo arado volveré a encontrar el sendero enseguida. Tras más de media hora de empujar la bici por el campo arado, que deja exhausto al más pintado, decido salir como sea y sigo empujando por mitad del campo hasta conseguir volver a la carretera que había abandonado. No sé la de cagamentos que solté en esa media hora.

Tras recuperar la carretera continuo por el alto de un páramo, en terreno descendende, hasta llegar a Layna. Desde ahí vuelvo a camino hasta Urex de Medinaceli. Y ya por fin en carretera hasta mi destino.

Llego a Medinaceli Estación a las 17:00 despues de 88 kilómetros recorridos. Tengo por delante de mí la fuerte subida a Medinaceli. Antes de comenzar el ascenso veo que hay tres o cuatros hoteles en la carretera, por si acaso lo que hubiera arriba no me convence.

Al llegar a Medinaceli lo primero que hago es parar a sellar en la Oficina de Turismo. Luego me doy una vuelta por el pueblo: chulo de pasear pero vacío totalmente, sin vida alguna. Me tomo un refresco en uno de los pocos sitios abiertos y me vuelvo a bajar hacia Medinaceli Estación, donde reservo una habitación y paso el resto de la tarde tan tranquilo, aunque a diferencia de otros días aquí no estoy solo porque es un hotel en medio de la antigua carretera nacional. Despues de una cena liviana me voy a dormir para descansar la paliza de hoy.

La etapa de hoy muy similar en datos a la de ayer: en distancia, en desnivel acumulado ascendiendo, en tiempo pedaleando, en velocidad media en movimiento, en tiempo ascendiendo. O sea, la misma paliza que ayer. Ya me estoy acostumbrando y las piernas ya son vigas.. Igual en posteriores etapas ya no me quedaré en 90 kilómetros sino que sobrepasaré los 100 kilómetros diarios.

Hoy he pasado por: Sigüenza, Barbatona, Jodra, Estriégana, Alcolea del Pinar, Aguilar de Anguita, Anguita, Luzón, Ciruelos del Pinar, Maranchón, Layna, Urx de Medinaceli, Salinas de Medinaceli, Medinaceli.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Día 4. Atienza - Sigüenza 92,93 Km

Kilómetros: 92,93
Distancia ascendiendo: 48,07 km 
Desnivel acumulado positivo: 1.737,30 metros
Altura máxima: 1.165,10 metros
Porcentaje máximo de subida: 20,47%
Porcentaje máximo de bajada: 17,66%
Tiempo pedaleando: 6:05 horas
Tiempo ascendiendo: 3:49 horas
Vel. media en movimiento: 15,26 km/h
Vel. media total: 10,46 km/h
Vel. máxima: 54,38 km/h
Castillo y Parador de Sigüenza

Saliendo de Atienza

Congostrina y la sierra de Ayllón al fondo

Llegando a Pelegrina, en el Río Dulce

Desde el patio de la casa del Duque de Kakas

La noche la paso de nuevo del tirón, descansando lo suficiente para descansar y reponer fuerzas. Aunque me estoy haciendo ya 90 kilómetros al día con jornadas de más de 6 horas reales pedaleando, como voy yo solo me voy gestionando los tiempos de pedaleo y descanso según lo voy necesitando. Ayer hubiera hecho más de 100 kilómetros, para haber dormido por el Río Dulce, si no llego a perder las 2 horas con la rotura de la cadena; pero eso es lo bueno y lo malo de ir solo: te has de arreglar siempre por tí mismo a la vez que te permite gestionarte completamente sin dependencias externas.

Otra mañana que despierto temprano pero sin exagerar, otra vez la rutina de vestirme de ciclista, guardar todo en las alforjas, poner todo en la bici y a dar pedales. Y otra mañana que se levanta fresca pero apuntando a día de sol radiante. Y con esas comienzo a pedalear, dejando atrás la bonita silueta de Atienza con su castillo abarcándolo todo, a eso de las 09:00.

Ayer ya empecé a ver como las distancias crecen exponencialmente si sigues por la ruta oficial del Camino en lugar de hacer el trayecto lo más rectilineo posible. Este Cid no tenía gps, ni carreteras abiertas por mitad de los montes ni nada que no fuera ir de aquí para allá peleando con moros y más moros. Y así hace que el Camino que trata de recrear el recorrido que siguió en su exilio se convierta en un continuo zigzag. Y si ayer ya lo pude comprobar, hoy me será bien palpable. Mi destino hoy ha de ser Sigüenza. Según miro en la documentación, la distancia por el Camino será de unos 90 kilómetros de idas y venidas varias por los montes de la zona, para lo que echaré toda la jornada. Sin embargo, según salgo de Atienza veo un cartel en la carretera que indica que está a solo 30 kilómetros. Esa distancia, por carretera y terreno más o menos llano, me la podría hacer en poco más de una hora y sin sudar. Pero la realidad es que haré el triple de kilómetros y sudando la gota gorda; pero compensa, y mucho, por los paisajes que se recorren y los sitios y gentes que vas viendo y conociendo.

Empiezo por tanto como todos los días, con ganas de tener un día de bici reconfortante, con ganas de hacer kilómetros y kilómetros y con idea de que ya llevo una pila de kilómetros hechos, casi 300, pero sabiendo que aún me quedan más de 1.000 por hacer. Y pensar todo lo que me queda por recorrer y por disfrutar me motiva y anima a seguir dando pedales durante todo el día.

Tomo carretera en dirección Hiendelaencina. Creo que hasta Robledo de Corpes se podría ir por La Cañada Real Riojana que recorre los collados de toda esta estribación de la sierra de Ayllón; pero llegar hasta ella desde Atienza no sé muy bien si lo podría hacer con la bici y las alforjas, así que me decido por ir por la carretera que transcurre por el valle. De nuevo carretera secundaria solitaria que voy recorriendo muy agradablemente mientras se va encajonando entre farallones de piedra y comienza a repechar de forma constante hasta llegar al desvío hacia Robledo de Corpes a los 16 kilómetros de haber salido de Atienza. Son las 10:00.

Como hay alguna versión que localiza aquí algún episodio de la afrenta de Corpes o hechos asociados a la afrenta, me decido a desviarme hasta Robledo para sellar y ver si hay algo que lo recuerde. Tiempo perdido. Ni sello ni nada de nada que merezca la pena el desviarse. 5 kilómetros y 20 minutos invertidos para nada.

Continuo por la carretera, ahora por terreno más bien descendente, hacia Hiendelaencna, donde llego a las 10:35 tras 23 kilómteros recorridos. Parada para desayunar algo en la plaza del pueblo y sellar en una casa rural cercana. Retomo camino, de nuevo por carretera, a las 11:20 en dirección Jadraque. De nuevo sé que si tratara de seguir el reccorido oficial por camino podría lograrlo y que me llevaría junto al embalse de Pálmaces, de reciente construcción y por donde iba a montar en bici hace 25 años cuando no estaba construido, pero sigo sin fiarme mucho del estado de estos caminos tan poco transitados por bicis. En cualquier caso la ruta por carretera no se aleja mucho del posible recorrido por caminos y voy viendo el mismo paisaje del que disfrutaría yendo por los caminos.

La carretera sigue mayoritariamente por terreno descendente, aunque con algún repecho que me hace esforzarme de vez en cuando, hasta que las ganas de dejar la carretera y tomar caminos me hacen parar en Congostrina y tratar de retomar desde ahí el Camino que va a Pinilla de Jadraque. Y lo hago porque veo en la documentación que llevo que indica que se puede hacer y, de hecho, veo alguna indicación de ello en el pueblo.

Las indicaciones me marcan que debo remontar un cerro empinado en cuyas faldas se asienta Congostrina. Tras media hora de empujar la bici termino por comprobar que el camino señalizado no es ciclable con alforjas y vuelvo a ver demostrado que este Camino del Cid está orientado a hacerlo en coche o a pie, pero el recorrido con bici con alforjas aún no está logrado.

Despues de media hora de intento vano y dejarme la mitad de las fuerzas del día empujando la bici cuesta arriba por el cerro, vuelvo a la carretera y continuo dirección Jadraque, con intención de llegar lo antes posible para comer algo y tener toda la tarde libre para hacer la hoz del Río Dulce tranquilamente.

Y así es como a las 13:20 llego a Jadraque tras 50 kilómetros recorridos. El pueblo está en fiestas y en la oficina de turismo, dond evoy a sellar, no paran con banderines, carteles, indicaciones, y no sé cuantas cosas. Me voy a las piscinas a tomarme un buen bocadillo a la sombra porque hoy de nuevo es día de sol de justicia.

Tras el pertinente descanso para comer retomo ruta a las 14:30, dejando a mis espaldas el imperionante castillo del Cid. Ahora no trato de buscar los caminos que pueda seguir; enfilo directo en dirección a la Hoz del Río Dulce, donde podré disfrutar de caminos sin asfalto. Según salgo de Jadraque veo que han debido soltar algo en algún comedero de buitres cercano porque debe haber al menos 30 sobrevolando bajo, más lo que haya en el suelo comiendo. Un espectáculo.

La salida de Jadrauqe se hace por una cuesta arriba bien pronunciada para rmontar el Alto del Pendón. No está mal para estar recién comido, a las 14:30 y con un sol de justicia. A partir de ahí, y hasta llegar a Aragosa que es la puerta sur de la Hoz del Rïo Dulce, son casi 22 kilómetros de ruta ascendente en los que tardo una hora en recorrerlos. En Aragosa sello y veo más buitres rondando.

Hasta Aragosa llevo 72 kilómetros. Desde aquí me resta hacer los poco más de 10 kilómetros de la Hoz más la distancia desde Pelegrina hasta Sigüenza. Tengo tiempo más que de sobra poruqe hoy quiero dormir sin duda en Sigüenza para así poder compartir cena con mi amigo el Duque de Kakas. Obviamente ese no es su nombre, pero así se hace llamar en plan colega. Es un tipo al que encontré paseando mientras yo iba con la bici en paralelo a la tapia del Pardo en las inmediaciones de Tres Cantos. Entablamos conversación, nos cambiamos los móviles y hemos tratado de vernos un par de veces desde entonces. Hoy le he llamado y me ha confirmado que está en Sigüenza y que estoy invitado a su casa. Todo un detalle por su parte.

Hago la Hoz del Río Dulce, que es un paseo de lo más agradable, y me planto en Pelegrina a las 17:00 tras 83 kilómteros recorridos. Desde aquí subida fuerte de casi 4 kilómetros hasta alcanzar la carretera, ya en terreno lano, que me llevará hasta Sigüenza.

Llego a Sigüenza a las 17:45, hora más que razonable y con más de 90 kilómetros hechos. Me da para sellar en la oficina de turismo y de llamar al Duque de Kakas y tomarme con él una cerveza junto a la catedral donde está la sepultura del Doncel. De ahí a su casa, donde me meto duchazo, y me lleva en su coche a ver la iglesia de la Virgen de la Salud de Barbatona, los nacederos del río Dulce en Estriégana y ver atardecer en Saúca mientras tomamos una cerveza. Qué cielos tan bonitos los de Castilla. Despues regreso a su casa donde tendré el honor de cenar con su madre y su hermana Pilar. Nos atiende Magda, una polaca jovencita que atiende la casa y que me dice qu ele gustaría hacer el Camino de Santiago. Quedamos en que saldremos a montar en bici cuando regresen a Madrid y haremos el Camino del Norte.

Hoy el desnivel acumulado de ascenso ha sido aún mayor del de ayer, con un par de tramos de rampas del 20%, pese a lo que la velocidad media en movimiento ha pasado de 15 km/h y sobrepasando los 90 kilómetros de atapa; así que me merezco de nuevo un buen descanso.

Me voy a dormir a la habitación que tan amablemente me han dejado. Muchas gracias Pablo y familia por el trato dispensado, de matrícula sin duda.

Hoy he pasado por Atienza, Naharros, Robledo de Corpes, Hiendelaencina, Congostrina, La Toba, Jadraque, Bujalaro, Matillas, Mandayona, Aragosa, La Cabrera, Pelegrina, Sigüenza.

martes, 5 de mayo de 2015

Día 3. El Burgo de Osma - Atienza 92,68 Km

Kilómetros: 92,68
Distancia ascendiendo: 54,26 km 
Desnivel acumulado positivo: 1.509.60 metros
Altura máxima: 1.377,70 metros
Porcentaje máximo de subida: 12,69%
Porcentaje máximo de bajada: 16,55%
Tiempo pedaleando: 6:48 horas
Tiempo ascendiendo: 4:53 horas
Vel. media en movimiento: 13,65 km/h
Vel. media total: 9,01 km/h
Vel. máxima: 58,84 km/h
Atravesando la plantación de manzanos
La plantación desde Navapalos
El Duero y la fortaleza de Gormaz
Camino de Aguilera y Berlanga de Duero
Los llanos de Atienza desde el puerto de La Carrascosa
Atienza
 De nuevo noche reconfortante, descansando para afrontar un nuevo día de calor y más kilómetros. Tras el día "relajado" de ayer, hoy me tocará sufrir bastante, con avería mecánica incluida. Hoy la mayor parte del recorrido es ascendente, con un sol de justicia, atravesando zonas rurales de Soria que constituyen las zonas más despobladas de la Europa occidental.

Comienzo de nuevo a dar pedales con la fresca, aunque sin madrugrar en exceso, a las 09:00. Vuelvo sobre mis pasos hacia La Rasa, donde está la plantación de manzanos más grande de Europa. Atravesarlo impresiona y aún más verlo desde el alto en el que se enclava Navapalos. Navapalos está semiabandonado. Actualemnete solo vive una pareja de chavales que mantiene lo poco que está reconstruido. Aunque me sea difícil de creer, el chaval tiene sello y bien chulo por cierto.

Desde Navapalos continuo por carretera hasta Vildé, donde con ganas de abandonar ya el asfalto, pregunto a un paisano que por dónde se toma el camino hacia Gormaz. No duda en decirme que no me compensa porque el camino es malo y lleno de espinos que me hará pinchar de continuo. No dejo que me insista y sigo por carretera hasta las faldas de Gormaz. Me planteo subir hasta la fortaleza con la bici, pero ante la duda de que me sellen o de que esté abierto siquiera, y dado que ya lo conozco, opto por seguir el Camino sin más. Son las 10:40 y llevo ya 22 kilómetros recorridos. Desde aquí mi idea es atravesar por una de las zonas más despobladas de España en dirección a Atienza.

Tomo dirección Recuerda, en donde desayuno algo, y ya por camino hacia Berlanga de Duero. Todo intento de sellar en los pueblos por lo que paso resultan vano. Recorro Aguilera entera de la mano de una paisana a la que por preguntar por quien lleva el sello resulta tan amable que me hace recorrer todas las casas, pero nada de nada.

A Berlanga de Duero llego, tras casi 40 kilómetros, a las 12:00. El recorrido hasta ahora ha sido mayoritariamente llano o descendente. Despues de sellar en la oficina de turismo paro a comer algo rápido en un bar de la plaza. Hoy hay mercadillo. El pueblo está muy animado. Hace un día de calor del bueno.

De Berlanga salgo a las 12:45, por carretera en ascenso, en dirección Paones y Brías, buscando Retortillo de Soria. Voy por carreteras locales pero tengo delante de mí casi 30 kilómetros en continuo ascenso. Y un sol de justicia encima mío.

Al llegar a Abanco son las 14:10. He hecho 55 kilómetros y no hay ni un bar en ninguno de los pueblecitos por los que paso. Es más, es que no se ve absolutamente a nadie por ningún sitio. Supongo que sí vivirá gente, pero no se ve a nadie. Al menos voy pudiendo rellenar de agua fresca en las fuentes de los pueblos.

Desde Abanco sigo por camino, llano al principio pero en ascenso según me sigo adentrando en los montes donde hay varias tainas donde se cobijan los pastores, en dirección Torrevicente y Retortillo.

A pocos kilómetros antes de Torrevicente, en una subida pronunciada, se me parte la cadena. Vaya castaña de cadena me pusieron el año pasado. Y por no planificar ni preparar nada antes de empezar el Camino resulta que a ir a coger el eslabón de enganche para arreglar la cadena compruebo que no lo llevo.

Miro en el mapa que relativamente cerca tengo una carretera por la que puedo llegar a Retortillo de Soria como en 10 kilómetros. Son las 15:00. María José estará saliendo del trabajo. Al llegar a la carretera compruebo que tengo cobertura, así que la llamo y le digo lo que me ha pasado y que tiene que hacerme el favor de ir a comprarme un eslabón de enganche y traérmelo. Yo calculo que en ir a comprar el eslabón le puede costa poco menos de una hora, y en llegar a Retortillo algo menos de dos horas. Así que con suerte, y haciéndome María José ese favor, podría seguir Camino a eso de las 18:00. En ese intervalo de tiempo iré empujando la bici hasta Retortillo.

Logro llegar a Retortillo a las 16:15. Afortunadamente parte del trayecto era bajada y no tenía que empujar la bici. Casualidades de la vida, despues de no ver prácticamente un alma en dos días, al entrar a Retortillo de Soria me cruzo con una pareja de bicigrinos. Al chaval le pregunto que si tiene un eslabón de enganche y resulta que sí lo tiene. Estoy salvado. Llamo a María José para que no haga nada y resulta que aún anda en casa comiendo. Pues nada.

Tras arreglar la cadena y comer un bocata prosigo ruta, por carretera, a las 17:15. Llevo 66 kilómetros y el parón de lo de la cadena me ha supuesto perder 2 horas. No hay problema. Continuo hasta Miedes de Atienza tras pasar el puerto de La Carrascosa, donde de nuevo por camino sigo el track que me hace dar una vuelta, que voy disfrutando, hasta llegar a Atienza. Entro en Atienza a las 19:15 despues de 92 kilómetros de etapa.

Etapa la de hoy con mucho desnivel acumudado de subida y casi 7 horas pedaleando, de las cuales casi 5 han sido ascendiendo. Me sentará bien una buena ducha y acostarme temprano para poder recuperar el cansancio del día.

En Atienza sello en un bar en la plaza del pueblo y me voy a alojar en un pequeño hotel en el que me meto duchazo y ceno tan tranquilamente. Tras un paseo muy agradable a la luz de la luna, me voy a dormir poco despues de las 22:00. Mañana hay que seguir la ruta.

Hoy he pasado por El Burgo de Osma, La Rasa, Navapalos, Vildé, Recuerda, Morales, Aguilera, Berlanga de Duero, Paones, Brías, Abanco, Retortillo de Soria, Miedes de Atienza, Romanillos de Atienza, Casillas, Bochones, Atienza.

Día 2. Santo Domingo de Silos - El Burgo de Osma 85,18 Km

Kilómetros: 85,18
Distancia ascendiendo: 40,73 km 
Desnivel acumulado positivo: 922,50 metros
Altura máxima: 1.143,70 metros
Porcentaje máximo de subida: 19,33%
Porcentaje máximo de bajada: 13,68%
Tiempo pedaleando: 5:14 horas
Tiempo ascendiendo: 3:01 horas
Vel. media en movimiento: 16,25 km/h
Vel. media total: 9,70 km/h
Vel. máxima: 48,45 km/h
Ruinas romanas de Clunia

Llegando a Alcubilla de Avellaneda

Entrada a El Burgo de Osma desde La Rasa

Torre de la Catedral de El Burgo de Osma desde el albergue

Plaza Mayor de El Burgo de Osma

El Burgo de Osma

He dormido del tirón. Ayer quedé con el monje que a las 08:00 me marcharía, así que a esa hora se llega por el albergue. Le doy 10 € de donativo y saco la bici y las alforjas. Paso por la plaza del pueblo a reponer agua en la botella mientras decido si empiezo el día subiendo por el monte en dirección aHuerta del Rey o si bien empiezo por carretera a través de la Yecla hasta Caleruega. Como la última parte del día de ayer me resultó tan penosa y ante el riesgo de que si tiro por monte sea más de lo mismo, algo que intuyo leyendo la poca documentación que cogí en Burgos, me decido finalmente por empezar tranquilamente por carretera.

Bueno, lo de tranquilamente es un decir porque para pasar La Yecla me toca subir 7 kilómetros, que siendo las 08:30 de la mañana no me parece mala idea. El día vuelve a amanecer fresco pero se atisba día despejado y caluroso.

Hasta Caleruega hago todo por carretera y tras 20 kilómteros me llego a las 09:55. Paro en un bar a desayunar café con magdalenas. Trato de sellar. Es difícil porque, como me ocurrirá en casi todo el Camino, el sitio donde sellan está cerrado y no abre hasta dentro de una hora. Al final logro que me sellen aunque no hayan abierto y continuo mi camino, ahora de nuevo por caminos, en dirección Peñalba de Castro y Coruña del Conde. En Peñalba de Castro paso junto a las ruinas de la ciudad romana de Clunia, donde destaca su fabuloso anfiteatro.

Antes de Coruña del Conde se llega a Peñalba de Castro, junto a Quintanarraya, a donde habría llegado si esta mañana hubiera salido por monte desde Santo Domingo. Son las 11:30 y según el camino oficial ahora debiera desviarme en dirección oeste hasta Langa de Duero para despues casi volver sobre mis pasos hasta San Esteban de Gormaz.. Y no sé por qué me da que si me evito ese bucle como que no me pierdo nada, así que me decido a saltarme ese trozo y seguir en línea recta dirección Sur en busca de San Esteban, pasando por Hinojar del Rey y Matanza de Soria.

Hasta Alcubilla de Avellaneda lo hago por monte, por un camino bien agradable de ir y, como va a ser habitual en este Camino, yendo yo solo sin encontrarme a nadie en mi trayecto. Llego a Alcubilla a las 12:30 y, aunque parezca un poco pronto, pido un bocadillo en el bar donde sellan el Salvoconducto. Así tendré toda la tarde para hacer el máximo posible de kilómetros y tratar de llegar a El Burgo de Osma y evitar llegar a algún pueblo pequeño donde pueda encontrame sin alojamiento.

Reanudo la marcha a las 13:20 llevando ya recorridos 42 kilómetros. Voy bien. Como me estoy separando del Camino oficial no dispongo de track que seguir, por lo que tomo carretera hasta el mismo San Esteban de Gormaz.

Llego a San Esteban de Gormaz a las 14:40 tras 66 kilómetros. Llevo un día fantástico de promedio, aunque bien es cierto que mayoritariamente por terreno de ligero descenso. No logro sellar y me paro a tomar un par de botellines con un par de montados. Hace un calor sofocante. El del bar es un chaval joven que me dice que puedo llegarme hasta San Esteban mitad por camino y mitad por carretera sin circulación en paralelo a la carretera nacional.

Así lo haré y me llego por camino muy llano hasta Pedraja de San Esteban y desde allí, por carretera local, hasta La Rasa. Son las 16:45, llevo hechos 78 kilómetros y busco un alojamiento aquí porque el Camino mañana sale desde aquí. Pero no lo encuentro, así que me decido a hacer los 7 kilómetros que me separan de El Burgo de Osma para hacer noche allí.

Llego al Burgo a las 17:15. Hora más que temprana despues de haberme hecho 85 kilómetros. Así que busco sitio para sellar, que es la oficina de turismo, y de nuevo imposible porque está cerrado. Parece mentira, me voy a perder la mitad de los sellos porque siempre están cerrados los sitios para sellar.

Veo que hay un albergue. Busco el telefono y llamo. Está abierto. Es grande y no hay nadie. Parece que solo dormiremos dos personas hoy en él. Es lo que tiene ir por estos sitios tan poco transitados de peregrinos: o no encuentras sitio o si lo encuentras está vacío.

El albergue está en las afueras, al lado del río y próximo a la catedral. Despues de la necesaria ducha me doy un paseo tranquilamente por todo el pueblo y compro unas zapatillas en una tienda. Tras dos días de intenso pedaleo, las que uso para vestir y que me he visto obligado a usar en la bici están echándose a perder. Así además tengo calzado de repuesto por si me llueve.

Echo la tarde más que tranquilamente en El Burgo, ceno como un marqués en la plaza del pueblo, con torreznos de Soria incluidos, y me voy a dormir a eso de las 22:30. Me meto en el saco y duermo del tirón, como un niño chico.

Hoy he pasado por Santo Domingo de Silos, Hinojar de Cervera, Hortezuelos, Espinosa de Cervera, Caleruega, Arauzo de Torre, Peñalba de Castro, Hinojar del Rey, Alcubilla de Avellaneda, Zayas de Bascones, Villálvaro, Matanza de Soria, San Esteban de Gormaz, Pedraja de San Esteban, La Rasa, Osma, El Burgo de Osma.

Día 1. Traslado a Burgos y Burgos - Santo Domingo de Silos.72,99 Km

Kilómetros: 72,99
Distancia ascendiendo: 42,38 km 
Desnivel acumulado positivo: 1.178,70 metros
Altura máxima: 1.157,30 metros
Porcentaje máximo de subida: 12,21%
Porcentaje máximo de bajada: 14,75%
Tiempo pedaleando: 6:23 horas
Tiempo ascendiendo: 4:37 horas
Vel. media en movimiento: 11,45 km/h
Vel. media total: 7,98 km/h
Vel. máxima: 62,16 km/h
Saliendo de Burgos
San Pedro de Cardeña

Monumento al Cid a la salida de Mecerreyes
Mecerreyes

Covarrubias
Camino de Retuerta a Santo Donigo de Silos

Comienzo el relato de mi Camino del 2.014 a los casi 8 meses de haberla finalizado. Tendré que hacer memoria de lo mucho que me aconteció para poder reflejarlo en estas entradas del blog. Veremos de lo que me acuerdo. Lo que sí hice en su momento fue rectificar las distancias y alturas erróneas del gps que grabé según hacía la ruta y son las que reflejaré en los detalles de cada etapa.

Como ya ocurriera en el Camino que hice en el 2.013, este del 2.014 también lo realizaré en Septiembre en vez de en primavera. El año pasado el cambio de fecha fue obligado porque había sitios de alta montaña por los que debía pasar en los que la nieve no se retiró hasta mediados de Junio y ya no me parecía buena época para abordar la ruta. Este año en primavera tampoco me animé a hacerla y dejé de forma natural que el tiempo me llevara a hacerla en Septiembre. Y si ya el año pasado diseñé una ruta muy exigente, practicamente de alta montaña la primera semana y pico, a la que sólo se apuntó Luis en el último momento, este año la ruta no tiene nada que ver y me planteo realizarla yo solo ya que no veo gran disposición en ninguno de mis colegas habituales.

Haré el Camino del Cid siguiendo lo más fielmente el trazado de la ruta oficial. Lo empezaré a primero de septiembre, según termine mis vacaciones estivales, y sin haber planificado prácticamente nada. Lo único que he hecho antes de las vacaciones es solicitar el Salvoconducto del Camino, que me llega a casa por correo ordinario, y descargar en el móvil los tracks de la ruta a seguir. Lo demás casi que lo dejo al azar, pensando que este Camino me ha de servir como prueba para ver si puedo ir yo solo en una ruta de muchos días sin tener nada planificado, sorteando por mí mismo los problemas o inconvenientes que puedan surgir, disfrutando de la bici y de la ruta, sin tener nunca la tentación de coger un autobús y volverme a casa pese a las dificultades o cansancio que me puedan surgir. Porque si algún día me decido hacer Roma o Jerusalén, ese será el planteamiento al que me veré obligado.

Así que regresado de las vacaciones el sábado 30 de Agosto, el domingo 31 de Agosto comienzo a preparar el material a llevar en las alforjas y compruebo el estado de la bici. A diferencia de años anteriores, ni la he revisado ni nada por el estilo; total, el año pasado la revisé a fondo y solo me sirvió para que se me rompiera la cadena el segundo día al iniciar la montaña, para ir sufriendo con el cambio de contínuo y para perder el cuentakilómetros. Ya veremos como se comporta la bici con el tute de día tras día haciendo kilómetros por el monte sin parar.

Tengo billete para el autobús que sale de Avenida de América hacia Burgos. Es el mismo del año pasado, sale a las 07:30. Lo compré por internet, en una promoción, y me sale más caro el billete de la bici que el mío; qué cosas.Y como el año pasado, María José tiene la delicadeza de llevarme en coche hasta allí. Había pensado ir desde casa ya pedaleando, lo que me hubiera supuesto como hora y media, pero no me aporta nada y así madrugo menos y ella puede llegar a tiempo al trabajo. La verdad es que, como siempre, María José y mis hijos siempre han estado ofreciéndose en todo en mis Caminos. Nunca se lo agradeceré suficientemente.

El lunes 1 de Septiembre a las 06:30 estoy metiendo la bici y los bultos en el coche y llegamos al intercambiador a las 07:00. Este año, como no he preparado nada, no llevo embalaje para el transporte de la bici en el autobús. El año pasado llevábamos unas bolsas magníficas y el conductor nos puso pegas. Este año no llevo nada y el conductor no me dice nada y salimos hacia Burgos con total normalidad. Llego a Burgos a las 10:00, monto la bici y salgo de la estación de autobuses con dos intenciones: desayunar e ir a la oficina del Camino el Cid a dar las gracias por haberme mandado el Salvoconducto a casa y poner el primer sello en él. Hago ambas cosas y aprovecho para ponerme la ropa de ciclista en el baño de la cafetería (había ido vestido de civil en el autobús). Primer error detectado por la improvisación en la prepación de la ruta: me he olvidado de las zapatillas para pedalear, así que pedalearé con las de vestir. Mal asunto no tener calzado para cambiarse.

A las 10:54 empiezo a pedalear buscando la salida de la ciudad para empezar mi Camino del Cid 2.014. Trataré de seguir todo lo que pueda por caminos, evitando asfalto, aunque veo que en la documentación que he recogido del Camino hay muchas zonas en las que se aconseja evitar los caminos con la bici. Ya lo podré constatar en los días sucesivos.

El día es bueno, la temperatura muy agradable, y salgo de Burgos buscando caminos que me lleven a San Pedro de Cardeña pasando por Cortes. Tras un ligero percance que me hace perder algo de tiempo (se me cae algo de documentación y he de deshacer unos 5 km hasta verla en el suelo y recuperarla) llego a San Pedro de Cardeña a sellar y ver la iglesia. Sellar logro sellar, pero la iglesia apenas pude verla, ni la capilla con los sepulcros del Cid y de Doña Jimena, ni el claustro.

Será una constante durante todo el viaje llegar a lugares donde tienen el sello oficial (los sellos del Camino del Cid son realmente bonitos) y no poder sellar porque el sitio donde tienen el sello está cerrado. Es una lástima. Lo mismo ocurre con iglesias y otros lugares de interés, aunque esto lamentablemente es común a otros Caminos también.

Prosigo por camino en dirección Modúbar de San Cibrián. Al pasar por una finca llamada Casa del Monte me pierdo por mala indicación del camino y no logro dar con el camino correcto hasta pasada casi media hora.

Los caminos por los que se transita son muy asequibles y agradables de recorrer, sin grandes dificultades por ahora y con una temperatura que pasa de agradable a alta. Hay alusiones al Camino del Cid en placas, letreros, cruces, señales, etc. por todo el camino. Es uan lástima hacer el camino en esta época porque todo el campo está agostado y los montes por los que paso están bastante secos, pero con todo y con eso el paisaje es bonito y la experiencia de abordar una ruta de más de 1.000 km en solitario también me da aliciente para afrontarla con ámimo.

Paso por las Canteras de Cubillo del Campo y bajo un sol ya casi abrasador llego al pueblo donde paro a las 14:30 en el bar del pueblo para tomarme un pepito de ternera con cocacola y retomar camino tras escasa media hora de parada. La salida del pueblo, recién comido, a las 15:00 y cayendo todo el sol de plano, se hace por una subida como todavía no la he afrontado en todo el día. Es el Alto de Judas. Menos mal que no llegan a ser ni 2 km de subida. Desde ahí de nuevo se sigue por camino a través de los montes en una ruta que si quitas el exceso de calor resulta bastante llevadera.

Alcanzo Mecerreyes a las 16:00, tras una hora de pedalear muy agradablemente por los montes, y paro a reponer agua, beber algún refresco y ver como en el pueblo se alertan porque hay declarado un incendio enorme que llevo viendo en mi transitar desde hace media hora. Están tocando las campañas del pueblo y la gente está muy revolucionada yendo hacia el incendio para tratar de ayudar en lo que se pueda en su extinción. El cielo se cubre de negro y llegan a llover cenizas. No alcanzo a ver las llamas pero sí las columnas de humo muy densas.

Hasta aquí llevo hechos 48 kilómetros, que no está nada mal para ser el primer día, sin ninguna preparación previa y habiendo empezado la ruta a las 11 de la mañana. Decido que hasta Santo Domingo de Silos puedo llegar sin problema ya que solo me restan poco más de 20 kilómetros y a este ritmo deberé llegar antes de las 19:00.

Continúo de nuevo por mitad del monte en dirección Covarrubias, donde hago una parada breve para sellar y ver el pueblo, y veo que desde ahí y hasta Santo Domingo quedan unos 15 kilómetros y hay indicaciones en las que se aconseja a los ciclistas ir por carretera. El no haber planificado nada incluye no solo las etapas estimadas según kilometraje, sino también tramos a evitar con bici por las rampas o por su poca ciclabilidad. Esta va a ser la primera vez en toda la ruta que pueda comprobar que si vas a ciegas es muy factible que tomes un camino por el que o no puedas pasar o, si lo haces, sea de forma penosa.

Como no tengo información para decidir si puedo ir por monte o no, decido ir por el monte, que es mi opción primaria siempre. Y aquí empieza un calvario de unas 3 horas porque el monte se pone muy cuesta arriba, con el cansancio que llevo acumulado para ser el primer día y por la hora que ya es.

El camino por el monte desde que sales de Mecerreyes es ciclable aunque con muchísima piedra, lo que unido a los kilómetros que ya llevo en mi primer día hace que se me atraganten terriblemente los casi 12 kilómetros de dura subida que tengo por delante. La realidad es que el bosque por el que se pasa es bien bonito, pero lo disfruto muy poco pese a las múltiples veces en las que me paro a tomar aire. Tras un pequeño descanso al pasar por un pueblecito, Retuerta, los últimos 8 kilómetros de ascensión los haré en hora y media, a poco menos de 6 kilómetros por hora de media. La pendiente, siendo la más dura del día, tampoco era para sufrirla como lo hice, pero las fuerzas ya no me acompañaban y el camino en ascenso plagado de piedra suelta no ayudaba para nada. Además, de las casi 6 horas y media que me tiraré pedaleando a lo largo del día, más de 4 y media lo serán en ascenso. Con razón ya las piernas no me estaban respondiendo.

Llego por fin al alto a las 19:15. Delante de mí veo la bajada de poco más de 4 kilómetros que tengo hasta Santo Donigo de Silos. Enfrente tengo los montes de Cervera, que tendré que atravesar mañana a primera hora si decido arriesgarme a cruzarlos sin saber su ciclabilidad, y a su lado el desfiladero de la Yecla, que es la alternativa por carretera.

Empiezo el descenso y, como los caballos que huelen el establo, empiezo a dejarme ir cada vez más rápido. Aunque el camino está bien, tiene mucha piedra suelta y baches. En uno de ellos, a mitad de bajada, la rueda de atrás se golpea y me quedo sin aire casi de inmediato. Lo que me faltaba, reventón de la rueda trasera cuando estaba a punto de llegar. Y me toca hacer el primer pinchazo del Camino, con desmontaje de alforjas incluido.

Al llegar a Santo Domingo me toca buscar alojamiento, porque nada tengo planificado ni reservado ningún día. Así que lo primero que hago es ir al monasterio por si hubiera hospedaje disponible. Sé que en el mismo monasterio se puede uno hospedar y te puedes unir a los cánticos gregorianos de los monjes de madrugada, en maitines.

Después de esperar a que me atendieran un buen rato, resulta que me ofrecen el dormir en un albergue colindante que tienen muy bien preparado con capacidad para unas 10 personas. Estoy yo solo. Cuando el monje me pide la credencial y le enseñó el Salvoconducto del Cid me mirá malamente, pero le digo que soy peregrino en cualquier caso y aunque no vaya a Santiago (él supongo que pensaba que iba hacia Santiago por el Camino de Levante) sí que voy hacia Valencia donde está el Santo Grial. Y así queda el tema: el albergue para mí, duchazo del 10, cena tranquila en una mesa en la plaza del pueblo con las estrellas encima de mí. Me voy a dormir a eso de las 23:00. Mañana quiero estar dando pedales a las 08:00. Para ser el primer día del Camino no ha estado nada mal; 72 km, casi todos por monte, y sin apenas contratiempos. Las piernas parecen resistir aunque hayan llegado cansadas al final del día.

Hoy he pasado por: Burgos, Cortes, San Pedro de Cardeña, Modúbar de San Cibrián, Los Ausines, Cubillo del Campo, Mecerreyes, Covarrubias, Retuerta, Santo Domingo de Silos.